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21/06/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 21/06/2018 9:37 AM CDT

El voto en tiempos de incertidumbre

Getty Images/Caiaimage
No daré mi voto cien por ciento segura.

Hace unos años, una persona muy cercana me dijo que el gobierno era un reflejo de la sociedad que lo elegía, en pocas palabras lo que nos merecíamos. En ese momento Peña Nieto disputaba la carrera presidencial contra López Obrador, yo estudiaba Ciencias de la Comunicación. Desde que inicié la carrera, muchos maestros mostraban la guerra sucia que se había presentado años anteriores, misma que veía con un contexto completamente diferente y transformaba el poco interés en la política que tenía hasta ese momento.

Mientras más se comentaba el tema, más me inclinaba a la izquierda y creía que Obrador sería el verdadero cambio, en ese proceso era fácil elegir un partido y una persona. Tenía claro que Peña no era una opción, que Quadri y Vázquez Mota estaban llenando un espacio y que Obrador se percibía enfocado y con claridad en su discurso. Todos sabemos lo que pasó y finalmente pasaron 6 años para volver a la disputa, pero los partidos y mis creencias cambiaron.

En esta ocasión, la elección no parece tan sencilla y lamentablemente no es porque todos los candidatos sean una buena opción, todo lo contrario, ninguno de ellos parece ser "el indicado". Mientras más pienso en esto, más me siento confundida y repleta de preguntas ¿qué pasará con el país? ¿en realidad existe un buen escenario? ¿tendremos que esperar otros 6 años para intentarlo de nuevo?

Me gustaría estar tan segura como lo estaba hace 6 años.

A casi dos semanas de marcar una casilla y depositar mi voto temo que este estará lleno de incertidumbre porque, en lugar de seleccionar a quien comparta mis motivos y valores, votaré por "el menos peor" de cuatro candidatos que -me atrevo a asegurar- no logran llenar las expectativas de la mayoría de los mexicanos, pero nosotros mexicanos ¿realmente sabemos lo que estamos esperando?

En un intento para disipar dudas y votar segura analicé las plataformas de campaña, hice test de voto ciego e intenté discutir el tema con otras personas. Únicamente me di cuenta que no solo estamos perdidos en el ideal de lo que esperamos de un presidente, también lo estamos en la comprensión de las propuestas de quien podría tomar su lugar. ¿Cuántos han leído las plataformas de cada uno de los candidatos?, ¿cuántos en realidad las comprenden?, ¿cuántas de estas propuestas realmente son viables?, ¿y qué cambios estructurales se tienen que realizar para sustentar la viabilidad de las mismas?

Los eventos, mítines políticos y espacios para debate deberían ser la oportunidad para que estas dudas sean resueltas o que al menos quede claro el camino que se propone tomar, sin embargo, no lo son. La carrera se ha convertido en una lucha de egos, un lavadero del que lo único que se obtiene son memes y trending topics para pasar el rato, lo mismo generan las series y chismes de farándula en un costo menor que el futuro del país.

Está permitido tener dudas, está permitido sentir incertidumbre.

No me culpo ni me avergüenzo de mí ni de las personas que pueden estar en mi situación, ya mucho he visto como, seguidores de los candidatos, acorralan a aquellos que por sus dudas representan un posible voto y fuerzan a su "gallo" con mensajes de odio y culpabilidad llegando al punto en el que cualquiera de los resultados puede ser negativo y será nuestra culpa.

Me gustaría estar tan segura como lo estaba hace 6 años, me gustaría estar tan segura como aquellos que defienden a su candidato en todas las redes sociales. Pero no puedo estarlo porque mis opciones se reducen a, nuevamente, Obrador, que lleva 12 años peleando por el mismo puesto y que esos años le han cobrado factura viéndose cada vez menos concentrado y más alienado en la misma narrativa; Meade que no logra agradar por completo y su falta de carácter hace dudar si en realidad está ahí por su vasto currículum o solo será el portavoz de las decisiones de muchos otros; Anaya, "el voto útil" para quienes no desean que Morena llegue al poder.

Y Bronco, la supuesta voz del pueblo, el candidato independiente que viene del mismo lugar que un ciudadano promedio dispuesto a ser el reflejo de aquellos que no creen en la clase política y que tristemente, a juzgar por sus comentarios machistas, mochos y despreocupados, no está tan lejos del imaginario de un mexicano.

Está permitido tener dudas, está permitido sentir incertidumbre, aunque no es una excusa para desviarme de lo que sé es el deber ser y acercarme a la salida que parece más fácil: no votar. No daré mi voto cien por ciento segura, estará hecho de indecisión esperando lo mejor y preparándome para lo peor. Solo espero que el sentir que compartimos tantos no ayude a no permitir nuevamente que ningún prospecto sea lo que realmente merecemos.

CORRECCIÓN: En una versión anterior de este texto se mencionaba a Margarita Zavala. En realidad la autora quería referirse a Josefina Vázquez Mota.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.