EL BLOG
27/12/2017 2:00 PM CST | Actualizado 27/12/2017 5:46 PM CST

Sobre la nota de NYT

YURI CORTEZ/AFP/Getty Images

El lunes 24 de diciembre el periodista Azam Ahmed publicó una nota sobre el uso de la publicidad oficial como mecanismo de censura en México. Su publicación se enmarca en una larga lucha de la sociedad civil mexicana, con el liderazgo indiscutible de Fundar y ARTICLE 19, por transparentar y modificar las reglas de asignación de recursos en materia de publicidad oficial.

Esa lucha ha tenido hitos importantes, quizá el mayor sea la sentencia de la Suprema Corte del pasado 15 de noviembre, que resolvió un juicio de amparo por omisión legislativa y le instruye al congreso legislar sobre la publicidad oficial antes del próximo 30 de abril.

El periodo electoral ha comenzado a polarizar toda opinión sobre casi cualquier tema. Esta ocasión no se salvó. Quizá la crítica más escuchada y la más falsa (y ridícula) es que "se trata de una nota por encargo de Carlos Slim que es dueño del periódico", parece de risa, pero eso dicen los periodistas. Vale la pena aclarar que las acciones que Slim ostentaba en el NYT correspondían a un paquete de acciones secundario y sin poder de decisión editorial. El vocero de Slim en el 2009 declaró sobre esta operación: "consideramos la posibilidad de invertir cada vez que se presenta una oportunidad que tiene sentido financiero ya sea un periódico... o un banco".

Y así pasó, al vender ahora sus acciones ha obtenido una ganancia. Fin del asunto. Subsiste, desde luego, una cuestión de fondo sobre la figura misma del periodista y su situación: no es menos cierto que un periodista es, de alguna manera, empleado de quienes son los dueños de los medios de producción pero no trabaja para ellos sino para su audiencia y para el bien público que es el periodismo (suena demasiado en el campo del "deber ser" pero en la práctica más o menos así funciona).

Las reacciones de El Universal, Milenio y La Jornada lucen pobrísimas frente a la urgencia del debate. Aunque hay un punto de coincidencia que probablemente sea acordado. En este párrafo de la réplica de El Universal está el corazón de su postura: "Con esta cobertura parcial, el periódico estadounidense es utilizado por personas que tienen intereses políticos y en algunos casos vendettas personales, o envidias. ¿Se preguntará The New York Times a qué intereses está sirviendo al publicar opiniones interesadas y malintencionadas proporcionadas por algunas de sus fuentes?"

La libertad de los periodistas aquí (en Oaxaca) es conveniente: nos dividimos entre quienes tienen camioneta y casa –pagada por el gobierno en turno– y los que no.Soledad Jarquin, periodista oaxaqueña

Se trata del mismo cuestionamiento que hace Carlos Marín en contra de las preguntas que le enviaron, dice "hace evidentes los prejuicios que motivan su interés" y por último la Rayuela de La Jornada en este mismo sentido pregunta: "¿De quién es la mano que mece la cuna del New York Times?". Lo que se presupone aquí es la cartelización (quizá propiciada por ellos mismos) del periodismo en el que existe una guerra en la que se van acomodando bandos de un lado y otro. Unos intereses aquí y otros allá.

Desde luego que ninguna de las respuestas va acompañada por un ejercicio de autocrítica y transparencia acerca de los recursos que reciben del gobierno, no desmintieron ni una coma. Punto para el NYT.

Otras críticas podrían ser atendibles. En primer lugar se debe entender cualquier pieza textual en relación con los elementos de su campo de poder. De ahí que resulte, al menos cuestionable, que en la configuración de fuentes que hace el reportero escoja a personajes como Enrique Krauze y Marco Levario en lugar de, por decir, Raúl Trejo y Marco Lara.

Lo que revelan esas fuentes no es un misterioso complot (no que la pieza en sí misma no tenga contenido político) sino la estratificación de la élite mexicana en la que Krauze puede estar mucho más cerca de NYT que cualquier otro y su opinión, puede resultar interesante cuando la nota está pensada en términos globales y EK es conocido en EUA y México. El caso de Levario es más extraño porque no es necesariamente elitista (y su revista no se entendería sin la publicidad oficial) además de que contar las portadas de La Jornada el último año hubiese sido más ilustrativo.

A la nota del NYT "le falta barrio" pero, en este caso, tampoco es necesario, debemos pensarla como una puerta de entrada para ampliar la alianza de quienes estamos en este tema.

Por último se encuentran las críticas de los que han estudiado el tema los últimos diez años y que pueden resumirse en una frase: "el reportaje no revela nada nuevo". Es verdad, aunque es evidente que la nota en particular ha tenido más efecto que cualquier otro reporte al respecto. Para un público gigante sí reveló algo nuevo acerca del ecosistema de medios en México y su perversa relación con el poder político. En buena medida esto representa un hito más al movimiento y posiblemente acelere la discusión en lo que tendrá que suceder en el legislativo.

El reportaje

El periodismo es un ejercicio de priorización constante. Creo que la historia de la publicidad oficial no acaba de contarse en toda su magnitud. La prioridad de la nota de Ahmed fue establecer un patrón desde arriba para mostrar el engranaje de una gran maquinaria. Otra historia por contar ocurre abajo, la publicidad oficial es, en buena medida, un problema federalizado: cada estado y grupo de medios local y regional establecen distintas relaciones económicas y de poder con los gobiernos locales.

Esa dimensión del problema es probablemente la más dañina para los entornos cotidianos de las personas en su peregrinar por acceder a información confiable, en los empresarios que quieren hacer las cosas distinto (ahí está el Noroeste) y en los gobiernos locales y su férreo control de la prensa.

Sobre esto, retomo un fragmento de un reportaje que hice para las elecciones en Oaxaca el año pasado:

La periodista Soledad Jarquin así lo describe: "los medios en Oaxaca actúan como partidos políticos. Por ejemplo, 'Noticias' está al servicio del gobierno en turno, 'El Imparcial' tiene una filiación priista mientras que 'El tiempo' está al servicio de Murat y 'El despertar' al de Ulises Ruiz. En Oaxaca cada político tiene su propio medio. Quien pierde es la ciudadanía. Si abres un periódico pensarías que se trata de una elección de tres personas cuando se trata de poco más de mil candidatos para 153 alcaldías, el congreso local y el resto de los candidatos al gobierno.

"Oaxaca cuenta con 510 portales de noticias, que son muchos en comparación, por ejemplo, con el Reino Unido en donde hay 61 medios nacionales registrados. Cada sitio 'web' parece ser un negocio lucrativo. La también encargada del despacho de la presidencia municipal de Xoxocotlán, Diana Luz Vázquez asegura: "yo tengo apartada cierta cantidad de dinero para estos portales". El efecto es abrumador, asomarse al torbellino noticioso de los portales oaxaqueños genera confusión y alarma: una funcional estrategia política –para quien la domine– cuyo costo es una sociedad con pocas fuentes de información confiable.

Para Jarquin, la única manera de sobrevivir para un periodista en Oaxaca es "tener cinco trabajos", entre los que se incluye, desde luego, trabajar en un portal local y tener una columna en algún periódico. "Aquí hay control de la información, como si fuera una guía; el primer consejo al entrar en una redacción es no meterte en broncas. La libertad de los periodistas aquí es conveniente: nos dividimos entre quienes tienen camioneta y casa –pagada por el gobierno en turno– y los que no. Las redes sociales nos han dado un respiro para informar, pero hoy hay periodistas que venden sus estatus a los políticos en campaña".

Es decir, la publicidad oficial tiene rostros distintos en Quintana Roo con la duplicación de portadas de la revista Luces del Siglo, en Tecamac y los anuncios absurdos de su ayuntamiento, en Zacatecas con el desayuno del gobernador con los periodistas o en Tlaxcala cuando encarcelan a un periodista por difamación. También hará falta investigar sus modalidades, efectos sociales y negocios subsidiarios. A la nota del NYT "le falta barrio" pero, en este caso, tampoco es necesario, debemos pensarla como una puerta de entrada para ampliar la alianza de quienes estamos en este tema.

Sobre la discusión que viene, Fundar y ARTICLE 19 han publicado una guía de los principios que debe seguir el proceso:

Transparencia y acceso a la información.

Toda la información relacionada con el proceso legislativo debe publicarse en la página web del Congreso y/o de las Comisiones responsables.

Esta información se publicará de manera oportuna y se acompañará de una explicación sobre el desarrollo de cada etapa del proceso. Como mínimo contendrá la siguiente:

Identificación de los legisladores que integren las comisiones de trabajo y de los participantes externos en cada etapa del proceso.

Todas las Iniciativas y dictámenes.

El calendario de reuniones con fecha, lugar y orden del día.

Versiones estenográficas y/o videograbaciones de las reuniones.

Documentos técnicos de apoyo.

2. Participación ciudadana

Se convocará a las y los especialistas de la sociedad civil, de la academia, periodistas y otras personas interesadas para que puedan hacer propuestas de contenido para la ley y para conformar mesas de trabajo para la discusión de los contenidos.

3. Rendición de cuentas

Los dictámenes deben explicar con suficiencia y sencillez el proceso de discusión de las iniciativas y los argumentos que sustentan la toma de decisiones sobre el contenido final.

Las y los legisladores deberán fundar y motivar por escrito el razonamiento de sus propuestas y, específicamente, del sentido de sus votos en las reuniones de Comisiones.

Todos los documentos que se utilicen para la discusión deben incluir el nombre de la o el proponente, su adscripción.

Debe publicarse las actas de las reuniones, el registro de asistencia y de las votaciones.

4. Uso de las tecnologías de información

Todas las reuniones de trabajo deben transmitirse por los medios electrónicos de difusión como el canal del Congreso y sus redes sociales.

Toda la información se publicará en formato abierto.

Este texto fue publicado originalmente en el blog del autor y ha sido editado.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.