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18/06/2018 1:01 PM CDT | Actualizado 31/07/2018 1:14 PM CDT

La vida que ganas al salir del clóset

Nada de lo que somos ni de lo que hacemos busca herir o lastimar a alguien.
Jason Sheil/SOPA Images/LightRocket via Getty Images
Nada de lo que somos ni de lo que hacemos busca herir o lastimar a alguien.

Pido que el movimiento continúe, porque no se trata de la ganancia de una persona, ni del ego ni del poder... es por nosotros. Y no solo los gays, negros, asiáticos, ancianos, discapacitados... nosotros... los sin esperanza... que nos rendimos y no podemos vivir solos. Pero sin esperanza no vale la pena vivir. Así que tú, y tú y tú tienen que darles esperanza. Tienen que darles esperanza.

Harvey Milk

Sé que tienes miedo, pero sé que no solo tienes miedo: tienes ganas, sientes deseo e impaciencia por no dejar escapar ni un minuto y salir a vivirlo. Sé que se sientes emoción de aceptar y de decir pública y privadamente que eres gay, lesbiana o bisexual. Y sé que regresa el miedo.

Quizás para otros su necesidad sea la de vivir en un cuerpo femenino y, para otras, vivir en un cuerpo masculino. Otros están hartos de las etiquetas y solo quieren vivir su sexualidad e identidad sin ataduras. Y también hay quienes valoran mucho más el amor, el afecto y otras formas de socializar, sin asociarlo al placer físico.

Hoy escribo para muchas y muchos de los jóvenes que aún sienten miedo de salir del clóset. Escribo para aquellas y aquellos a los que aún les cuesta abrazar su identidad. Escribo para las y los que viven en familias demasiado religiosas, incluso fanáticas, que les han hecho creer que están enfermos, locos, confundidos. Escribo para quienes están sufriendo discriminación y 'bullying' en sus escuelas, miradas invasivas llenas de desprecio porque son diferentes, gritos y comentarios hirientes en las calles. Escribo para quienes sienten que están perdiendo la cabeza, sin entender bien a bien qué les está pasando. Escribo para las que viven asediadas y no encuentran salida.

Escribo para quienes sienten que están perdiendo la cabeza, sin entender bien a bien qué les está pasando.

Quiero decirles que no están solas ni solos. Quiero decirles que muchas y muchos hemos vivido lo mismo que ustedes, y hoy estamos bien. Tuvimos que aprender a defendernos, a luchar por nuestra libertad y, a veces, aunque no lo quisiéramos, tuvimos que enfrentarnos a nuestros padres y madres, a nuestras hermanas y hermanos, a nuestros primos, tíos y a quien fuera necesario.

Quiero decirles que aprendimos a expresarnos y decir abiertamente que somos distintos y diversos y eso no es una afrenta ni una ofensa en contra de nadie. Quiero decirles que, si necesitan ayuda, pueden encontrarla mucho más cerca y rápido de lo que creen. Que hay montones de organizaciones, grupos, colectivos y personas que siempre estaremos dispuestas a tender la mano.

En nuestra vida, como en las de ustedes, a veces ha habido llanto, risas, nervios, angustia y ansiedad... pero también alegría, fiestas, diversión, amigas y amigos que nos dieron cariño, soporte y comprensión, y que nos ayudaron a levantarnos de las peores caídas y derrotas... y que por eso hoy celebramos y defendemos el orgullo de ser diferentes, diversos y hermosos.

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Porque ¿saben algo? Somos hermosos. Lo distinto es hermoso porque es único. Nada tan espectacular como besar a alguien que realmente te gusta, en lugar de besar a alguien por compromiso. Nada tan infinitamente increíble como sentir los brazos alrededor de tu espalda de alguien a quien realmente amas. Se siente espectacular salir de fiesta con gente que te entiende, que no te juzga, que se divierte a tu lado y te cuida.

Sabe espectacular cantar a todo pulmón las canciones que de niñas y niños cantábamos entre dientes... y sabe aún más espectacular ver que todas y todos alrededor tuyo cantan y bailan con las mismas ganas y entusiasmo que tú, como si lo hubieran guardado por años y de repente lo dejaran explotar con toda la euforia del mundo.

A ustedes quiero decirles que es dolorosísimo perder un amor, y que incluso llegamos a sentir que nos asfixiamos por su ausencia. Pero quiero asegurarles que cuando atravesamos esas épocas acompañados de personas que nos abrazan y que saben perfectamente lo que uno ha vivido, se siente un alivio indescriptible que te ayuda a entender que tu vida tiene que seguir, que tu vida tiene sentido y que hay gente alrededor tuyo que te ayudará a levantarte y te dará fuerza para continuar, pase lo que pase.

Nada tan espectacular como besar a alguien que realmente te gusta, en lugar de besar a alguien por compromiso.

Entonces entenderán que lo importante no es encontrar al príncipe azul ni a la princesa encantada, sino contar con una red de apoyo, seguridad, confianza y cariño en la que puedas... en la que podamos... recargarnos, reconocernos, querernos y contenernos. Una red y una comunidad que nos ayude a sentir pertenencia y dirección.

Lo verdaderamente relevante es la oportunidad que tenemos de vivir cualquier tipo de experiencia con plena libertad y ejercicio de nuestros derechos. Lo relevante, más allá de amar, es tener el espacio para sentir, disfrutar y llorar siendo quienes somos verdaderamente. Frente al resurgimiento y mayor visibilidad de algunos movimientos conservadores, lo más importante es no ceder ni un ápice en la defensa de lo que es nuestro: nuestro derecho irrestricto a ser libres.

Por último quiero decirles que, a veces, nuestras familias, algunas personas cercanas, algunas compañeras y maestras, algunos vecinos, muchas religiones y religiosos o un partido político quieren convencernos de que la tierra es cuadrada.

Lo importante no es encontrar al príncipe azul ni a la princesa encantada, sino contar con una red de apoyo, seguridad, confianza y cariño.

Quieren convencernos de que Dios no nos quiere, que nos castiga, que nos persigue, que nos observa detenidamente para hacernos pagar por nuestros pecados. Que ser gay, lesbiana, bisexual, trans, queer o asexual es un pecado. Que nuestra forma de amar es un pecado. Que casarnos con la persona que amamos es pecado, inmoral e ilegal. Que adoptar y criar a una niña o un niño no solo es una ofensa, sino casi un crimen.

No les permitan meterse en su cabeza. No les crean. Escúchenlos, sean tolerantes ante la ignorancia ajena, pero no les permitan meterse en su corazón. La tierra es redonda y punto. Nosotros estamos bien y tenemos derecho a amar y ser amados, tenemos derecho a casarnos y a divorciarnos y a estar solteros si lo queremos. Tenemos derecho a adoptar y a criar a una niña o un niño con todo el amor y los defectos del mundo, igual que cualquier otro ser humano. Tenemos derecho y no debemos permitir que nada ni nadie nos detenga.

No les crean. Al final, nada de lo que somos ni de lo que hacemos busca herir o lastimar a alguien. Tampoco buscamos transgredir ni coartar la libertad de nadie. En realidad solo buscamos vivir nuestra propia vida con todo el derecho y la libertad que cualquier ser humano debería tener. Y así debería ser para todas y todos. A ustedes, solo quiero repetirles no están solas y que no están solos. Que cuentan con nosotros.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.