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07/12/2018 10:14 AM CST | Actualizado 07/12/2018 10:27 AM CST

Líneas fronterizas fuera. Una charla con Guillermo Gómez-Peña

"La frontera-border entre México y Estados Unidos es una ficción". Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Natural Born Matones. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

El artista del performance y escritor Guillermo Gómez-Peña reside en San Francisco, California, donde es director artístico de la tropa de arte transdisciplinario La Pocha Nostra. Hoy en día es uno de los artistas más importantes y provocadores de la escena internacional. Su obra ha merecido el premio US National Book Award y la beca MacArthur. Gómez-Peña se presenta y exhibe con regularidad en la galería Tate Modern, el museo Whitney, la muestra internacional Documenta, así como importantes instituciones artísticas y académicas de los Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.

Como su tropa cumple sus "bodas de plata" en enero del 2019, Gómez-Peña está de fiesta. Ahora está en México para presentar el primer encuentro internacional "Glosolalia", que incluye lenguas inventadas, performance, poesía y música en vivo. Los entrevistamos en un bar del Centro Histórico y ahí hablamos sobre arte y política.

ACG: En estos 25 años que lleva La Pocha Nostra, advierto que han dotado de suma importancia el trabajo en la frontera con migrantes, ¿cómo es el trabajo en esos temas tan caros a las culturas y sobre todo en estos tiempos?

GP: Como sabes, carnal, la frontera-border entre México y Estados Unidos es una ficción; es la separación arbitraria más larga e intensa entre dos países drásticamente distintos, siendo uno de ellos la potencia económica y militar más agresiva del planeta y el otro un país "en desarrollo", eufemismo de los países jodidos del sur.

Viví casi 15 años en la región fronteriza de Tijuana/San Diego y fue ahí donde me politicé y generé mi estética fronteriza. La zona metropolitana de "Sandiejuana" siempre ha sido un espacio ideal para la investigación y reflexión sobre la identidad y la nacionalidad. Esto no ha cambiado. Ya ves ahora con Trump, la frontera parece la franja de Gaza o el mentado West Bank. Coloquialmente, la palabra frontera significa una división geopolítica entre dos países. Pero para mí es más bien una espiral donde convergen y se colisionan múltiples culturas, una matriz de posibilidades utópicas de reinvención de la identidad. Lo que sí debo confesarte es que en 30 años que llevo cruzando la frontera, nunca la había sentido más violenta.

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Guillermo Gómez-Peña en su primer drag, 1961. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Caminata fronteriza Tijuana-Los Ángeles. 1979. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Mexiphobia. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

ACG: A partir de esta visión que nos compartes, ¿qué situaciones, condiciones o características han cambiado severamente en estos 25 años?

GP: ¡Qué preguntón! Déjame echarme un whisky para calibrar. Las generaciones anteriores a 1994-95, cuando surgen el Tratado de Libre Comercio, el movimiento zapatista y se socializa el internet, aún poseían nociones binarias de la identidad y la nacionalidad: ¿recuerdas? O eras mexicano y vivías en México hablando como mexicano, whatever this means, o eras estadounidense, pocho, "gringo prieto" vendido. Hasta Octavio Pus, digo Paz, nos veía mal en su capítulo de "los pochos" en ¿cómo se titula su libro clásico? ¿El Laberinto de la sobriedad? La frontera era una línea que separaba al norte del sur, el inglés del español, el protestantismo del catolicismo pagano, el pasado del futuro.

Hoy en día, entendemos en ambos lados de la línea que las categorías binarias no sirven para nada. Las nociones de identidad y nacionalidad conectadas al territorio nacional ya no tienen sentido. La neta nunca nos imaginamos que un empresario de casinos y actor chafa de reality tv se convertiría en presidente. Imagínate a un personaje como don Francisco de presidente de Chile, o a Raúl Velasco como president de México. Es puritita ciencia ficción. La política y la farándula son inseparables hoy en día. Ahora la cotidianidad gringa parece una serie de reality apocalíptica titulada: "El presidente del caos".

Yo veo a Donaldo Trompadas como a un artista del performance de la extrema derecha que representa histéricamente una caricatura del ugly american de los años cincuenta: la xenofobia, la homofobia y la misoginia extrema de sus discursos son libretos de una obra de performance duracional cuyo objetivo es apelar a los sentimientos más bajos del racista.

ACG: ¿Te gustaría hablarnos sobre los integrantes actuales de La Pocha Nostra? Entendemos que existen en varias partes del continente.

GP: Somos una banda internacional de artistas "desterritorializados". Vivimos en 10 países distintos y nos comunicamos por la inter-neta. Cada proyecto incluye a distintos miembros de La Pocha, digamos, los que están más cercanos y disponibles. Compartimos un disgusto visceral por toda forma de autoridad política, religiosa, moral y estética.

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
La soledad del inmigrante, 1979. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
El cineasta francés Louis Malle filma a Guillermo Gómez Peña, 1986. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Boda fronteriza, 1988. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Las nociones de identidad y nacionalidad conectadas al territorio nacional ya no tienen sentido.Guillermo Gómez-Peña

ACG: ¿Cómo te sentiste con la exposición más reciente que tuviste en el MAM de México; la primera retrospectiva de un artista chicano en México?

GP: Para mí, el reto principal fue cómo traducir una práctica artística multidisciplinaria sumamente compleja generada por un mentado "posnacional" fuera de México; cómo hacerla inteligible a un público que vive el presente del México estado/nación. Cómo hacer que mi estética chicana/fronteriza/en spanglish pudiera ser entendida por el público del museo, que es un público ecléctico, familiar y no necesariamente educado en el arte contemporáneo.

Ese reto me gusta. Me lo aviento. Yo no quiero ser un artista cremoso como Gabriel Orozco, o bueno, mejor me callo. Yo prefiero la calle, la noche, el antro, la parranda, el rock, el punk, el chupe, los amigos malandrines, los que se orinan en las galerías. Soy bohemio de corazón, nariz y pito. Así somos los pochos. ¿Otra estrategia? La poética que revela el proceso de la inmigración, que nos muestra la existencia de otros Méxicos, injertado en las entrañas podridas de los Estados Unidos. La gente común la entiende, pues la mitad de los mexicanos han tenido la experiencia de vivir o trabajar del otro lado.

Mi objetivo final era cómo explicarle al sur los peligros y las ventajas de la migración, y cómo explicarle al norte, su propio racismo. Este es el verdadero core del arte fronterizo.

En 30 años que llevo cruzando la frontera, nunca la había sentido más violenta.Guillermo Gómez-Peña

ACG: Entendemos que el cuerpo es el medio fundamental para el performance y artivismo, de La Pocha. ¿Qué nos dices del cuerpo hoy en la era Trump?

GP: El cuerpo humano es el sitio mismo de la creación, la reinvención y la memoria. En el performance, el cuerpo se entiende como arte-facto y espécimen, como metáfora viviente; se concibe como mapa biográfico y territorio político; (pausa) Mi cuerpo es este (se golpea el pecho varias veces), pero también es muchas otras cosas. Mi cuerpo es animal, máquina, monstruo. Es un cuerpo cartográfico, mitológico; un cuerpo que piensa y decide por sí mismo y que posee una voluntad propia que no es la de ningún coreógrafo o director o curador, un cuerpo que no teme mostrarse tal cual es.

Ahora, el cuerpo del performeador, sin albur, también es una metáfora del cuerpo político y un pequeño teatro de guerra. Las batallas que acontecen en la sociedad también acontecen en nuestros cuerpos. En este sentido, el cuerpo moreno, el cuerpo emigrante, el indígena, el supuesto cuerpo "indocumentado" es un cuerpo "criminal", literalmente "demonizado" en la era de Trump, y esto hay que denunciarlo.

ACG: Por cierto, explícame tu teoría de la glosolalia, ¿por dónde va ese camino para la exploración poética?

GP: Mejor pregúntale a los políticos del PRI que la han practicado por ocho décadas, o a los pastores evangélicos. Ya en serio: me pongo mi gorrito de aca/dé/mico. "Glosolalia" es un fenómeno que se refiere a los estados alterados de conciencia que producen sonidos y fonemas más allá de la semiótica y lo inteligible. Se confunde a veces con el concepto de "xenoglosia", que es la habilidad bíblica de hablar lenguas extrañas, lo que ocurre durante un exorcismo. Es el origen chamánico del spoken word que se ha practicado desde la antigüedad por chamanes radicales y poetas alucinados alrededor del mundo. Déjame pedir otro whisky, ya me estoy prendiendo.

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Border Brujo. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Couple in the Cage, Madrid, 1992. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Cruci/ficcion. Cortesía Guillermo Gómez-Peña

Cortesía Guillermo Gómez-Peña
Buenos Aires, Argentina. Junio 2007. 6to Encuentro Hemisférico de Performance y Polí­tica. "Mapa/Corpo 2: Ritos interactivos para el nuevo milenio", la Pocha Nostra, con la colombiana María Estrada Cortesía Guillermo Gómez-Peña

El cuerpo humano es el sitio mismo de la creación, la reinvención y la memoria. Guillermo Gómez-Peña

ACG: ¿Qué función tienen estos lenguajes en el México actual y en Estados Unidos?

GP: En el mundo político su función es confundir a la ciudadanía. En la poesía y el performance es distinto. Es un intento por explicar realidades que van más allá de la semiótica y el significado racional. Los filósofos le llaman "la sociedad más allá del contenido; la cultura líquida del internet".

En la actualidad, lo que más me interesa del performance es su capacidad de conectar los cuerpos del artista y del público con el ámbito cívico. Lo repito: como performancero pienso y utilizo mi cuerpo como una metáfora del cuerpo político; y el espacio donde acontece el performance o el taller como metáfora del cuerpo social.

Por esto me interesa la dimensión pedagógica del performance: lograr que tanto los artistas jóvenes que participan en nuestros talleres, como los miembros del público, experimenten otras posibilidades de libertad que nos ha negado la sociedad. Las estructuras horizontales de colaboración en el performance nos hacen pensar en otras posibilidades de generar comunidad que no se dan en otros terrenos artísticos como el teatro o la danza, que tienden a ser más verticales y especializados. En este sentido, el performance puede, debe ser una forma de democracia radical. Una democracia torpe e imperfecta, cierto, pero que funciona.

ACG: Para terminar, dime, ¿cuál es tu peor enemigo en México?

GP: Además de los cárteles de las drogas, las mafias culturales. He publicado 12 libros, 10 en inglés y dos en español. Mis editoriales en México fueron Océano y el Fondo de Cultura Económica. Ambos libros se agotaron en 6 meses, ¿y sabes qué carnal? ¡Nunca los reeditaron! ¿Por qué? Por racismo editorial. Prefieren publicar a los autores europeos enigmáticos que a los chicanos. Esto me duele, pero mejor aquí le paramos. Ya se me cansaron los músculos de la lengua. Pediré otro whisky. ¡Otro whisky, please!

Glosolalia se presentará en la Pulquería Insurgentes este sábado 8 de diciembre a las 6 de la tarde.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.