EL BLOG
21/12/2018 8:25 AM CST | Actualizado 21/12/2018 12:26 PM CST

Lo que el nuevo gobierno necesita entender (pronto) sobre las energías renovables

PRENSA GOBIERNO NL /CUARTOSCURO.COM
Parque eólico en el municipio de General Bravo, en Nuevo León. Foto: PRENSA GOBIERNO NL /CUARTOSCURO.COM

Es bien sabido que los planes en materia de energía del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador tienen un particular enfoque en los hidrocarburos y sus decisiones en el Presupuesto de Egresos 2019 así lo reflejan.

La Secretaría de Energía (SENER) fue una de las entidades públicas más privilegiadas. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2019 le asigna a la SENER un presupuesto de 27,229 millones de pesos ($27,229,831,829.00 si somos exactos), este gasto se duplicó casi 11 veces más en comparación con el presupuesto aprobado el año pasado.

Este gigante aumento presupuestal se concentra en la subsecretaría de Hidrocarburos con un aumento presupuestal de 63,600% a 25,032 millones de pesos. Lo que demuestra la firme política de esta administración en sus metas de refinación, como lo es la construcción de la refinería en Dos Bocas en Tabasco y sus planes de producción primaria de hidrocarburos.

Sin embargo, el sector energético no solamente engloba a los hidrocarburos, también está el subsector de la electricidad, que son las centrales generadoras de la energía eléctrica que utilizamos en nuestro día a día. La subsecretaría de electricidad recibirá solo 30.9 millones de pesos y la de planeación y transición energética contará con apenas 26.7 millones de presupuesto en 2019.

Mientras el mundo camina hacia la transición apostando por las energías renovables, en México optamos por usar más carbón.

En el Presupuesto de Egresos 2019, existe un apartado denominado Estrategia de Transición para Promover el Uso de Tecnologías y Combustibles más Limpios al cual se le asigna 29,385 millones de pesos distribuidos en distintos ramos (Gobernación, Agricultura y Desarrollo Rural, Salud, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Energía, Petróleos Mexicanos y CFE). Es la Comisión Federal de Electricidad a la que se le asigna el 97% de este presupuesto, dejando a entidades como la Comisión para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) con apenas un 0.27% de ese total.

En la presentación del Programa Nacional de Electricidad no es novedad que AMLO criticara las decisiones tomadas anteriormente en el sector energético, como la generación de electricidad por parte de privados para su venta a CFE. En su discurso el presidente expresa que "ya tenemos que elaborar un plan para ir a la autosuficiencia... como era antes". Hay que recordar que no es lo mismo independencia, seguridad y autosuficiencia energética, pero esa es otra historia.

En el mismo evento Manuel Bartlett, nuevo director de la CFE, propone que "para mitigar la dependencia del gas importado fomentaremos las energías renovables programando mecanismos para aprovechar en beneficio de la nación todos los recursos renovables para generación hidráulica, geotérmica, eólica, fotovoltaica, generación con pellets... además cumpliremos el compromiso de mantener en todo lo posible para mantener una electricidad sustentable".

En esta apuesta de autosuficiencia energética se pretende la rehabilitación de las 60 hidroeléctricas para evitar la generación de electricidad con base en gas natural (pues implica seguir importándolo de Estados Unidos) y aumentar la generación de electricidad con carbón. Sí, con carbón, uno de los combustibles fósiles más contaminantes.

Según del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) 2018-2032, México cuenta con 3 centrales carboeléctricas ubicadas en los estados de Guerrero y Coahuila, siendo el primero en donde se cuenta la central de mayor capacidad. La capacidad instalada de carboeléctricas representa el 7% de la capacidad total instalada en el país y el 9% de la generación de electricidad.

En este mismo documento se describe que en 2019 se consolidará la rehabilitación y modernización de una de las centrales en Coahuila, lo que supone la adición de 129 MW, pero se tiene planeado que para 2029 se retirarán 1,400 MW, esto representa una disminución en el consumo de carbón.

La construcción de una central de 700 MW iría contra todo pronóstico en la disminución de este combustible, pero sobre todo en la descarbonización del país y lo que esto signifique. Tendremos que conocer si las nuevas adiciones de carbón tendrán sistemas de captura y almacenamiento de CO2 con la finalidad de mitigar el nivel de emisiones al ambiente.

La nueva administración debe entender que el futuro será renovable, o no será.

Mientras el mundo camina hacia la transición apostando por las energías renovables, en México optamos por usar más carbón. Es magnífico que se diga que se fomentarán las energías renovables con mecanismos que permitan aprovechar sus beneficios, pero la pregunta es, ¿cómo se hará? Lo que se necesita realmente es el interés político de encaminar al país en sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero de 30% para 2020 y las metas de generación eléctrica con fuentes limpias de 35% hacia 2024.

La hidroeléctrica es catalogada como energía limpia y con la rehabilitación de este tipo de centrales ayudaría a cumplir las metas establecidas para los próximos años. Pero, ¿qué pasa con el impulso a la energía solar, eólica, geotérmica, bioenergía? Por impulso no me refiero únicamente a incentivar la construcción de más centrales eléctricas renovables, sino a un verdadero impulso a la investigación, desarrollo e innovación en renovables.

Si bien el presupuesto programado para el ejercicio fiscal es de solamente para un año, las energías renovables no pueden tener un trato inferior a los hidrocarburos los próximos años. La nueva administración debe entender que el futuro será renovable, o no será.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.