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15/10/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 15/10/2018 6:00 AM CDT

Solo me han acosado una vez en el último año

ponomarencko via Getty Images
Ya no se los creo: boys will not be boys. No es "cosa de chicos". No es "locker room talk".

La semana pasada cumplí un año en Madrid, y de todas las cosas que me han pasado hay una en particular que todavía me cuesta creer: en todo este tiempo, solo me han acosado una vez.

En casi 370 días solo un hombre ha dicho no-sé-qué sobre mi apariencia mientras yo estaba en un espacio público, aún considerando que me he movido exclusivamente en transporte público o caminando sola por la calle –frecuentemente con vestidos alarmantemente cortos, leggings de yoga, evidentemente sin bra y, en un par de ocasiones, a horas en las que mis padres hubieran estado muy preocupados.

De repente, sin ningún aviso, el paquete de "salir a la calle" no viene en combo con "sentirme vulnerable" ni "arrepentirme de haberme puesto lo que me puse". Aún habiendo nacido mujer, disfruto de la libertad de vestirme como quiera, salir a la hora que quiera, tomar lo que quiera y vivir lo que quiera, tomando solo las mismas precauciones que el otro 50% del mundo.

No estoy diciendo que España sea el país perfecto para ser mujer.

Si hace unos años me hubieran dicho que esto era posible, hubiera contestado con la misma incredulidad de los hombres blancos cisgénero cuando alguien los obliga a asumir las consecuencias de sus actos.

No estoy diciendo que España sea el país perfecto para ser mujer. Se trata, después de todo, del país en el que liberaron a "La Manada", en el que la palabra "puta" protagoniza un altísimo porcentaje de las expresiones cotidianas, y donde discriminan a una reina de belleza transgénero. Pero mi primer año aquí me permitió comprobar, después de 29 años de un miedo tan cotidiano que hasta tenía apodos ("precaución" y "sentido común"), que los hombres no nacen acosadores.

Tremenda revelación para una mujer mexicana que creció con la idea de que era ella quien tenía que evitar ser acosada, y no ellos los que debían evitar acosar.

Pero es cierto: los hombres no nacen acosadores. No hay nada en su biología que los haga incapaces de controlarse. La pubertad no los inspira de repente a decirle a una mujer insospechada lo que les gustaría hacerle (o lo que creen que el resto del mundo quiere escuchar que les gustaría hacere). Si la testosterona fuera justificante, cerca de la ovulación las mujeres seríamos más propensas a acosar... y resulta que no lo somos en ningún momento. ¿Saben por qué? Porque nadie nos educó para serlo.

Nadie nos dijo (o nos dio a entender) que acosar nos hacía más mujeres. Nadie nos dijo que la agresividad sexual nos hacía más atractivas. Todo lo contrario.

Los hombres no nacen acosadores, se hacen acosadores, los hacen acosadores, los hacemos acosadores.

Así que ya no se los creo: boys will not be boys. No es "cosa de chicos". No es "locker room talk". Los hombres no nacen acosadores, se hacen acosadores, los hacen acosadores, los hacemos acosadores. Todos los días, con todos los mensajes que les damos, estamos construyéndolos así.

Y es hora de parar.

Tenemos que comenzar a educar a los niños y las niñas con el mismo mensaje: que deben respetarse por ser seres humanos, independientemente de cualquier otro aspecto. Porque ser humano debería ser suficiente para ser tratado con un mínimo de dignidad, y especialmente con un mínimo de respeto a la autonomía corporal y el derecho al libre tránsito.

México tiene la mejor comida y las mejores muchas-otras-cosas, pero en mis siete años moviéndome en transporte público me sentí expuesta constantemente. En verano o en invierno, en jeans o cubierta de abrigos. No importaba cómo me vistiera o en qué zona me moviera, era acosada varias veces, todos los días. Ahora sé que no tenía que ser así, y espero que no sea así para la siguiente generación de mujeres.

Como los adultos del cuento, tenemos la enorme responsabilidad de cambiar la narrativa, repitiendo (y repitiéndonos) las veces que sea necesario que los hombres no nacen acosadores. Y que 365 días sin acosos sistemático debería ser la norma. Porque es la única forma de que algún día lo sea.

Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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