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20/07/2018 8:17 AM CDT | Actualizado 20/07/2018 11:27 AM CDT

El problema con las fiestas de revelación de género de los bebés

Milkos via Getty Images
Al hablar de género, existen más de dos opciones.

Estar en la segunda mitad de los veinte trae consigo un montón de rituales, siendo los más frecuentes compromisos, despedidas de soltería, bodas, baby showers y resumir diariamente nuestra insatisfacción a menos de 280 caracteres. Y aunque puedo vivir con casi todos –algunos con más trabajo que otros– hay uno que tiene que desaparecer: las fiestas de gender reveal (revelación de género).

En el pasado, para enterarse del sexo de su bebé, los futuros padres asistían a una sala de ultrasonido y preguntaban a su médico de confianza. Ahora, entregan el sobre sin abrir a un artista de la pastelería o de los globos, organizan un evento en con el que incrementa de forma dramática el consumo per cápita de colorante azul y rosa, y convocan a todos sus amigos y remotamente conocidos para grabarlos y aplaudir mientras se enteran.

Está bien, supongo, en cuanto a que el camino al parto está lleno de emoción y quieren compartirla, pero hay un par de problemas de fondo que vale la pena mencionar, con la esperanza de que alguien se cuestione antes de gastar no-sé-cuánto-dinero en algo tan profundamente problemático. Lo explicaré en tres puntos.

Primero. El sexo y el género no son lo mismo.

A pesar de que se usan como términos intercambiables, se refieren a cosas completamente diferentes. Mientras el sexo se refiere a algo biológico y natural –los órganos reproductores–, el género se refiere a algo social y artificial: los roles que la sociedad ha construido y asignado para las personas que nacen con ciertas características.

El sexo es llamar a alguien "hombre" o "mujer", como el equivalente humano a "macho" y "hembra". El género habla de masculinidad y feminidad. Comportamiento, pues, nada que pueda verse en un ultrasonido. Los hombres pueden ser femeninos, y las mujeres pueden ser masculinas.

Entonces, en lo que llamas una fiesta de revelación de género lo único que estás revelando es el sexo de tu bebé... y un poquito tu falta de información.

Segundo. Estos eventos refuerzan la idea de que solo hay dos géneros.

Al hablar de género, existen más de dos opciones. Así como se puede abrazar por completo la feminidad o la masculinidad, las personas podemos estar en cualquiera de los puntos intermedios, e incluso por completo fuera del espectro. Además, como estos roles son asignados socialmente, varían de sociedad a sociedad... e incluso en cada persona dependiendo del día.

Así que cuando publicitas a los cuatro vientos tu creencia de que tu hijo solo tiene dos opciones, invisibilizas a las personas que no se identifican con ninguna de ellas.

Tercero. También refuerzan los roles de género que llevamos décadas intentando desdibujar.

Que el rosa "es de niñas" y el azul "es de niños" es quizá el mensaje más descarado de los eventos en cuestión. Y no se trata solamente de los colores, porque algunos van un paso más allá, atando el sexo de sus hijos a sus gustos futuros con temas como "touchdowns o tutús" o "pistolas o perlas".

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Que el rosa "es de niñas" y el azul "es de niños" es quizá el mensaje más descarado de las fiestas de revelación de género.

La idea es clara: los hombres son (y pueden y deben ser) deportistas y violentos mientras que las mujeres son (y pueden y deben ser) delicadas y estéticas. Cualquier otra cosa se sale de la norma y debe ser vista con sospecha. En cualquier momento se les ocurrirá poner "estadios o escobas" y "oficina o cocina". Esto no es un simulacro.

Mi intención no es ni arruinarte la celebración ni que dejes de hablar sobre el sexo de tu bebé, porque nos guste o no sigue teniendo un significado. Está bien. Pero considera, por lo menos, la posibilidad de que la forma en que lo estás haciendo ayuda a la prevalencia y permanencia de nociones sexistas o LGBTfóbicas, y que basta con decir "es niña" o "es niño", como versiones infantiles de mujer y hombre, hembra y macho... que es lo único que la imagen en una pantalla te puede decir.

Hacer la revelación de género es papel única y exclusivamente del bebé que va a nacer, y lo hará libremente conforme descubra su personalidad y sus gustos. Y eso sí que hay que celebrarlo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.