EL BLOG
24/08/2018 5:00 AM CDT | Actualizado 24/08/2018 9:00 AM CDT

Tengo 17 años y quiero una bolsa de lujo

No está mal que la moda te apasione porque representa quién eres y es una forma que tienes para expresarte.
Getty Images
No está mal que la moda te apasione porque representa quién eres y es una forma que tienes para expresarte.

Dicen que los jóvenes somos el futuro... Regreso a clases y lo que yo veo no es tan distinto al año pasado cuando pasamos a primero de prepa y ya no llevamos uniforme. Son compañeros paseándose de un lado a otro con un aire de superioridad: un par de zapatos Saint Laurent, un hoodie de Off-White y un backpack de Kenzo... Esas son solo algunas de sus compras del verano. Para este fin de semana, no importa si acaban de volver la semana pasada de Miami, ya tienen un plan para ir al Panic Botanic, al Bandasha. Pero antes, el jueves, pedirán permiso para salir a atascarse de sushi en el Ikigai.

Yo, la verdad, me muero de ganas. Siempre que voy de shopping con mis papás y veo unos zapatos, una bolsa o un vestido de marca que me encantan, pienso que hasta me cortaría un dedo por tenerlos. "Cuando tu tengas tu propio dinero, generado por ti, vas a aprender a cuidar más las cosas", dice mi mamá. Y no lo niego: me frustra, me enoja porque juro que lo quiero. "Vas a entender lo difícil que es ganar dinero y te va a dar mucha más satisfacción haberlo comprado tu con tu propio dinero", insiste. Y entonces lo que pienso es que debo trabajar, porque el deseo no se quita.

¿Qué si no lo tengo?... Acá pertenecer es tener. Pero nadie lo habla, nadie lo dice. Los papás les abren la cartera a sus hijos. Ellos felizmente toman el dinero. Luego, pasado algún tiempo, lo exigen creyendo que los padres están obligados a dárselos. Así, amigos que tengo de menos de 18 años creen que el lujo no es un privilegio sino parte de su cotidianidad. Usar ropa de marca los hace sentirse orgullosos. A ellos y a los papás. No importa si ellos no generan un peso, si no mueven un dedo, si no son independientes, si no saben qué es un trabajo. Ellos así, pertenecen. Y pertenecen más, se consagran, cuando suben sus fotos a Instagram, cuando reciben likes por sus lujos adquiridos sin esfuerzo.

Y claro que dan ganas de tener lo mismo que los otros, y así la obsesión crece. El deseo de ser stylish, de estar a la moda, de tener más likes en Instagram, más seguidores. Yo tengo 17 años y mis papás no están de acuerdo en que tenga algo tan caro, que a veces ni siquiera ellos tienen, o que gaste ese dinero el cual ellos no gastan en ese tipo de cosas.

Y no, no está mal que la moda te apasione porque representa quién eres y es una forma que tienes para expresarte. Es la neta. Lo que impresiona es que el dinero no es generado por ellos mismos, sino por sus papás. Lo que impresiona es que no parece haber límite, lo que impresiona es que lo ven normal. Y no, hay algo anormal, pienso al final a pesar del enorme deseo por la bolsa Chanel.

¿Qué tan inseguros se sentirán los papás frente a su entorno que no le ponen límites al dinero que le dan a sus hijos?

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.