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16/01/2018 8:00 AM CST | Actualizado 16/01/2018 11:20 AM CST

Qué está pasando en 'Feministlán' a raíz de las críticas al movimiento #MeToo

Getty Images/iStockphoto
Por fin, después de siglos de abuso estructural sin consecuencias, las víctimas están siendo escuchadas.

La semana pasada salió un 'manifiesto' firmado por 100 mujeres intelectuales francesas donde, según ellas, protegen la galantería y acusan a la sociedad de puritanismo innecesario. Hablan sobre la cacería de brujas innecesaria hacia los hombres. Este manifiesto denosta el movimiento #MeToo y habla sobre cómo están en desacuerdo con el feminismo que propaga odio hacia los hombres y el puritanismo censurador. La líder de estas mujeres es la actriz Catherine Deneuve, de 74 años, quien se alzó a la fama por participar en películas de directores como Luis Buñuel y Roman Polanski, el segundo siendo un agresor sexual confirmado y a quien ella ha defendido.

El manifiesto tiene varios problemas. El más grave es que trivializa los testimonios de las víctimas de abuso sexual. Borra la muy clara línea que hay entre acoso sexual y galantería. Minimiza a las miles de víctimas de abuso sexual al decir que todo se trata de un extremo puritano y de un profundo odio a los hombres. A esto digo, ¿en serio?

Por fin, después de siglos de abuso estructural sin consecuencias, las víctimas están siendo escuchadas. Por fin, después de cientos de años, estamos viendo a hombres caer por sus acciones misóginas. ¿Es esto un odio a los hombres como género? No. Lo que estamos viendo por primera vez es el derecho a la justicia, derecho al que las mujeres estábamos privadas de forma estructural (es dificilísimo probar una violación en términos legales, a las víctimas se les culpa muchas veces, etc).

Lo que estamos viendo por primera vez es el derecho a la justicia, derecho al que las mujeres estábamos privadas de forma estructural.

Estamos viviendo una nueva era de accountability, es decir, de rendición de cuentas. Esto de ninguna manera se traduce en un odio a los hombres. Ni a un puritanismo. Pedir que tu victimario rinda cuentas sobre sus agresiones sexuales no debería de ser motivo para ser llamada puritana. La misma Catherine Deneuve ya ha salido a "aclarar" que ella no minimizaba a las víctimas de agresiones sexuales. Entonces ¿por qué firma un manifiesto que eso hace?

El segundo problema grave de este manifiesto son las firmantes en sí. Todas son mujeres blancas, de la élite intelectual-espectáculos. ¿Por qué es importante el factor raza-clase? Porque minimizan un movimiento que fue iniciado por una mujer negra, Tarana Burke. Hay un completo desconocimiento de su génesis y sus razones de ser. Las mujeres blancas son más escuchadas y tienen más acceso a la justicia que las mujeres de color. Este whitewashing de la cultura feminista se ha sufrido no solo con las críticas del movimiento #MeToo, sino con mujeres blancas que desde su privilegio se han apropiado de él, como Rose McGowan quien tendrá un programa donde hablará sobre el #MeToo, borrando la existencia de su creadora, Burke.

De manera general, las voces de las mujeres no son escuchadas tan fuertemente como las opiniones de los hombres, pero de las pocas opiniones de mujeres que son escuchadas, la mayoría son de mujeres blancas y con privilegio de clase y educación. No hay representación cultural real. Es grave que estas intelectuales francesas salgan a minimizar un movimiento empezado por una mujer de color porque una vez más, se sufre una colonización de las mujeres.

De las pocas opiniones de mujeres que son escuchadas, la mayoría son de mujeres blancas y con privilegio de clase y educación.

El tercer problema grave de este manifiesto es que es usado por hombres para denostar a la lucha feminista. Usan este argumento falaz de "porque lo dice una mujer ya es válido" y nos ponen las unas contra las otras. Vi a decenas de hombres compartir el manifiesto argumentando que "por fin" había mujeres que entendían que el feminismo exagera en su cacería de brujas.

En estas semanas, en Feministlán hemos vivido una serie de problemas, particularmente con las mujeres mayores que nosotras. Primero, este manifiesto que le dio la vuelta al mundo trajo los problemas que menciono arriba. Después, en torno al mismo tema, nuestra feminista canadiense favorita, Margaret Atwood, se vio metida en la defensa de un profesor de la Universidad de British Columbia, acusado de abuso. Cuestionó el #MeToo y la cacería de brujas a los hombres de bien. (Por cierto, el término cacería de brujas usado de formas antifeministas me parece una profunda grosería porque cientos de mujeres fueron asesinadas «por ser mujeres». Pedir justicia por agresiones misóginas no se compara con los cientos de feminicidios que se perpetraron en las cacerías de brujas históricas).

No porque tengan una trayectoria fuerte significa que el feminismo ya se haya acabado y sus contextos particulares no sean distintos a los nuestros.

En México, Marta Lamas, quien es una institución del feminismo mexicano, ha salido a decir cosas muy lamentables, donde habla de nuestro mujerismo y nuestro odio a los hombres, denostando por completo nuestra lucha. Las feministas jóvenes hemos criticado su defensa de los hombres y muchas hemos optado por el feminismo separatista (sin hombres), mismo que ella critica. Lamas ha dicho públicamente que está de acuerdo con el manifiesto francés y que hemos caído en un puritanismo y un "victimismo".

Yo veo las declaraciones de estas señoras y pienso en la profunda desconexión que tienen con mi generación de feministas. Lo que tienen en común Deneuve, Atwood y Lamas es que las tres son mujeres de más de setenta años, respetadas en sus áreas y que cargan privilegios que el grueso de las mujeres que son víctimas de abuso sexual, no tienen. Creo que estas mujeres, sobre todo Atwood y Lamas, son increíblemente respetadas en cuanto a su trayectoria. Han roto techos de cristal en muchos sentidos. Pero creo que no nos conocen.

Por eso mujeres como ellas necesitan dialogar con feministas jóvenes en lugar de suscribir opiniones antifeministas. No porque tengan una trayectoria fuerte significa que el feminismo ya se haya acabado y sus contextos particulares no sean distintos a los nuestros. Dejen de hacer declaraciones desde su absoluto privilegio de raza y clase y siéntense con las feministas de calle de hoy. Citando a la misma Atwood: Una guerra entre mujeres, en comparación de una guerra contra las mujeres, siempre da placer a quienes no les desean bien a las mujeres.

En resumidas cuentas, estas rupturas que la generación que nos antecede está creando con el feminismo que ejercemos, solo beneficia al patriarcado. Creo que nosotras tenemos mucho que aprender de estas mujeres mayores, pero también ellas pueden aprender de nosotras*.

*Algunas de nosotras, mujeres feministas mexicanas, estamos preparando un documento en respuesta al manifiesto de las francesas, contextualizando en México y referenciando esta ruptura generacional y de clase-raza.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.