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09/08/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 09/08/2018 6:00 AM CDT

El inolvidable legado de Héctor Rivero Borrell al Museo Franz Mayer

Para Héctor Rivero Borrell

Hace algunas semanas terminó una era en el Museo Franz Mayer. Héctor Rivero Borrell, quien había dirigido el museo por 25 años, pero que llevaba trabajando en el mismo 37, decidió dejar su puesto.

Héctor comenzó muy joven en el museo, le tocó conocer a Don Franz Mayer y hacer la mudanza de la casa del coleccionista al que antes era el Hospital de San Juan de Dios, y que entonces se planeaba como el nuevo recinto cultural. Don Franz, un hombre de negocios alemán, se había enamorado de México y demostró su amor armando una espectacular colección de artes decorativas, y después dejando su acervo al pueblo de México.

En los últimos 25 años Héctor cuidó ese legado, impulsó la memoria de Franz Mayer, procuró crecer el fideicomiso y, sobre todo, abrió una puerta para generar desde el museo una cultura de diseño.

LUIS ACOSTA/AFP/Getty Images
El sofá de labios de Salvador Dalí, expuesto en el Museo Franz Mayer, en 2009.

Instagram: museofranzmayer
Exposición 'Coming Into Fashion'.
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Exposición 'El mundo de Tim Burton.

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Exposición 'La casa irracional. Pedro Friedeberg, arte y diseño'.

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Exhibición 'Iroha. Diálogos en el arte. Japón-México'.

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Ronaldo Schemidt, ganador del World Press Photo 2018. Esta y otras fotos se exhiben actualmente y hasta el 23 de septiembre.

Gracias a la pasión de Rivero Borrell por el diseño tuvimos la oportunidad de ver exposiciones maravillosas. Tapio Wirkkala, diseño holandés, 100 sillas, diseño español, diseño británico y, lo más importante, dio entrada a que sucedieran exposiciones de diseño hecho en México. Ahí vimos el trabajo de Jorge Wilmot, Oscar Hagerman, Clara Porset, Héctor Esrawe, Michael van Beuren, William Spratling y Ernesto Paulsen entre muchos otros. Para muchos estudiantes de diseño el Franz Mayer fue su inspiración y referencia.

Confieso que debo gran parte de lo que hoy a Héctor Rivero Borrell. Hace casi dos décadas, luego de un largo periodo trabajando en museos públicos y privados, decidí emanciparme y aposté por convertirme en curadora independiente. Con una mano adelante y otras atrás comencé de cero a forjar mi práctica profesional.

Victor Chavez via Getty Images
Héctor Rivero Borrell, director del Museo Franz Mayer por 25 años.

El Franz Mayer se convirtió no solo en el museo de diseño, sino el museo de la comunidad de diseño donde todos nos sentíamos como en casa.

Una tarde, comiendo en el café del Palacio de Bellas Artes con Héctor y Julieta Giménez Cacho, entonces subdirectora del Franz Mayer, conversábamos sobre la posibilidad de que hubiesen más exposiciones de diseño mexicano. Investigando para otro proyecto había encontrado el trabajo de Clara Porset, y me acerqué al museo, pues había escuchado que planeaban hacer una exposición sobre esta diseñadora. Héctor y Julieta me invitaron a integrarme al equipo que curaría la muestra. Les dije que poco sabía de curar diseño. Pero ambos insistieron. "Pues aprendes", me respondieron.

Héctor luego me daría un largo discurso en el que me hablaba de las grandes oportunidades de comenzar a trabajar en la escena del diseño. No había mucha gente interesada, tampoco había entonces curadores especializados en el tema que supieran investigar y localizar materiales. Era un campo virgen. Fue tan convincente que me aventé al vacío. No sin tener claro que el diseño era mi pasión desde siempre. Unos años antes, cuando era curadora en el Museo Carrillo Gil, había hecho una exposición de diseñadores de moda mexicanos que fue bastante visitada y reseñada.

La guía de Héctor fue clave en mis primeros años en el diseño, no solamente se tomaba el tiempo de discutir las ideas que venían a mi cabeza, sino que después de la muestra que dedicamos a Clara Porset, siempre estuvo abierto a darme oportunidades en el museo, aún si parecían una locura.

Hoy el museo empieza una nueva era. Sus bases son sólidas y su público genuino.

Me acompañó a Cuernavaca a ver la familia Van Beuren para convencerlos de hacer la retrospectiva; fue conmigo a Taxco a visitar a la hija del ceramista Félix Tissot —proyecto en el tintero, por cierto—. Una y otra vez fuimos juntos a buscar patrocinadores, a tomar cafés con coleccionistas y estuvo dispuesto a presentarme personajes fantásticos que creía que yo debía conocer. Estaré eternamente agradecida con su consejo, su guía y su generosidad.

Bajo su dirección el museo estuvo siempre dispuesto a recibir proyectos arriesgados: la bienal de cerámica, la bienal de plata, las expoventas de orquídeas, las Lonjas y las exposiciones del Abierto de Diseño. El Franz Mayer se convirtió no sóolo en el museo de diseño, sino el museo de la comunidad de diseño donde todos nos sentíamos como en casa.

Hoy el museo empieza una nueva era. Sus bases son sólidas y su público genuino.

Gracias, Héctor, por tus años de compromiso y entrega. Por abrir una ventana para el diseño nacional que hoy es un mundo entero. Estoy segura de que tendrás un enorme éxito en los nuevos proyectos; te vas cobijado con el cariño y agradecimiento de la familia del diseño en México que tanto ayudaste a forjar.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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