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09/02/2018 9:00 AM CST | Actualizado 09/02/2018 10:26 AM CST

Así se viaja con el Papa Francisco

Alicia Romay
Mi pregunta al Papa en el vuelo papal de Bangladesh a Roma.

Lo que se vive en un vuelo papal por lo general despierta curiosidad. Es verdad que no todo el mundo lo puede hacer, aunque se da por hecho que infinidad de personas quisieran acercarse al Papa Francisco, y más aún, volar con él a tan sólo unos pasos de su asiento.

Estar en los cielos con el Papa significa mil cosas y como experiencia personal y profesional es única.

Ser corresponsal acreditada en el Vaticano, para informar sobre la Santa Sede y sobre el Papa, da derecho a recibir información oficial, participar en las ruedas de prensa que se desarrollan por lo general en el salón de actos, hacer uso del espacio destinado a la redacción y también da la posibilidad de ser parte del grupo de periodistas que viajan con el Papa.

Cada vuelo papal es convocado con antelación. Una vez cubiertos los requisitos, se envía la solicitud para que sea aprobada por la oficina de prensa del Vaticano, cruzando los dedos para ser admitido. La lista de periodistas admitidos la cuelgan en el tablón de anuncios de la redacción y a partir de ese momento empieza realmente la experiencia.

El día anterior al vuelo, en una de las oficinas del Vaticano, entregan las acreditaciones, los billetes de avión y dos librillos, una especie de manuales llamados "Programma di Lavoro" y otro con el itinerario completo, información del destino y la cronología de los viajes que han realizado todos los Papas desde Paolo VI, que fue el viaje del 4 al 6 de enero de 1964 a Jordania e Israel. Estos "manuales" son la herramienta de trabajo de todos los que viajan con el Papa. En ellos está detallado el programa, tanto el de Su Santidad como el del pool de fotógrafos y redactores que lo acompañarán en cada acto durante el viaje.

El día que se viaja, la cita en el aeropuerto es con mucha antelación, el check in se realiza en una puerta reservada a los participantes del vuelo papal. A partir de ese momento, se inicia la experiencia diferente a cualquier otro vuelo que se haga en la vida.

Por fin despega el avión, casi siempre alguien envía un WhatsApp, con la foto del Papa ya a bordo.

Los periodistas viajan en la parte posterior a la clase business del avión y se colocan en sus asientos dependiendo del medio en el que trabajen. Los que hacemos radio y los que hacen televisión tenemos reservados los asientos más cercanos a las cortinillas que nos separan del sitio en donde viaja el Papa con su séquito, el resto de los periodistas no tienen asiento reservado, por lo tanto, pueden elegir entre los que quedan libres.

El número de periodistas que viaja habitualmente con el Papa es más o menos de 70. Desde hace bastante tiempo, son los mismos periodistas los que van en el avión papal, difícilmente un medio que nunca ha viajado con el Papa es aceptado, excepto los periodistas de medios locales del país a donde se viaja. Alitalia es la compañía que se encarga de llevar al Papa al destino; el regreso a Roma, suele ser con la linea aérea del país visitado.

Por fin despega el avión, casi siempre alguien envía un WhatsApp, con la foto del Papa ya a bordo. Cuando se alcanza la altura de crucero, el portavoz del Vaticano aparece y a continuación Francisco, que saluda a todos con micrófono en mano y a continuación, recorre los pasillos del avión para conversar personalmente con cada uno de los que viajamos con él.

A muchos ya les conoce, pero a los que no, como tiene una memoria fotográfica impresionante, nos dice: "¿es su primer viaje verdad?"; ante la pregunta, se queda uno de piedra escuchada en boca del Papa esta cuestión. Durante su "visita", se detiene con muchísima paciencia e interés a escuchar lo que cada uno le quiere contar o pedir, puede ser una firma en alguna fotografía familiar o un libro. Esto lo hace con una paciencia de santo.

A partir de este momento, el vuelo transcurre con toda normalidad, aunque la imagen de la cabina del avión es inusual, al estar llena de cámaras, micrófonos, cables, grabadoras y claro está, los pasillos con corrillos de periodistas por todos lados.

El aterrizaje al destino también es particular, puesto que antes de hacerlo, los miembros de la seguridad del Papa, se preparan todos a la vez en los pasillos para salir los primeros, les siguen los camarógrafos y al final, el resto de los periodistas. La coreografía es perfecta. Cuando el Papa desciende por las escaleras delanteras, ya todos estamos preparados para no perder detalle de la ceremonia de bienvenida.

ALICIA ROMAY
Llegada del Papa Francisco a Yangon

El día a día en un viaje papal es muy intenso, ya sea desde la sala de prensa o yendo y viniendo con el Papa, dependiendo de como se haya organizado el protocolo en cada acto.

El regreso es, sin embargo, uno de los momentos más esperados por los enviados especiales en el vuelo papal. Es cuando se lleva a cabo la conferencia de prensa que ofrece el Papa, informando de lo sucedido en el viaje y escuchando las preguntas de los informadores. No importa las veces que se haya viajado con el Papa, cada uno de los que viajan con él desea hacerle una pregunta en esa conferencia, ser el elegido no es nada fácil.

Alicia Romay
Vuelo papal del 2 de diciembre 2017

Una vez terminada la conferencia, las computadoras de los participantes empiezan a "echar humo" hasta caer rendidos.

Volar con el Papa es sin duda, una de las mayores experiencias que se puede vivir como periodista.

Este artículo fue publicado originalmente en 'HuffPost' España.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.