EL BLOG
09/03/2018 6:00 AM CST | Actualizado 09/03/2018 6:00 AM CST

Sé un aliado este 8 de marzo… del 9 en adelante

Getty Images
Si el año próximo te sigue importando todo esto, quizá todavía tengamos remedio.

¿Has considerado que quizá tú también violentas a las mujeres? ¿Qué vas a hacer al respecto a partir de hoy?

Este 8 de marzo de 2018 millones de personas que se autoidentifican como mujeres habrán salido a las calles de todo el mundo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Este año la conmemoración enmarca al llamado a un Paro Internacional de Mujeres, y en muchos casos también un reiterado rechazo al sinnúmero de violencias que sufren las mujeres de manera cotidiana a lo largo de su vida.

Para nadie debería ser nuevo que quienes nos identificamos como hombres solemos ser los principales responsables de esas violencias. De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales. Desafortunadamente, muchos hombres siguen perpetrando estas violencias día tras día sin cuestionárselo.

Si a estas alturas no has cerrado este blogcito, quizá consideras que puede haber algo de cierto en todo esto, y que tal vez sea tu obligación convertirte en un aliado de los millones de mujeres que reclaman el derecho a vivir vidas sin violencias. Quizá has posteado cosas aquí y allá el día 8, trataste de acompañar de alguna manera cualquiera de las marchas, y tal vez hasta asumiste ciertas responsabilidades durante el paro. Quizá no has hecho nada. Mi propuesta, en cualquier caso, es que a partir de hoy trates de hacer estas tres cosas: trabajar en ti, trabajar en tu entorno inmediato y asumir responsabilidad.

De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales.

Trabajar en ti significa pensar en tu historia personal, reflexionar sobre qué, cómo y de quién aprendiste el significado de "ser hombre," qué hechos te impactaron emocionalmente a lo largo de tu vida, y cómo todo esto ha afectado la manera en que te relacionas con las personas que te rodean, y en particular con las mujeres más cercanas a ti. Trabajar en ti puede incluir más cosas, pero esto es un buen punto de partida.

Si de alguna manera ya te das cuenta de que tu comportamiento puede ser abusivo o violento, y tienes algunos recursos para hacerlo, busca espacios de trabajo grupal para hombres que atiendan esta problemática y considera también la posibilidad de trabajar el asunto uno a uno con un especialista. Recuerda que aunque toma tiempo, mucho trabajo emocional y algunas recaídas, las personas sí pueden cambiar.

Trabajar en tu entorno inmediato significa hablar con otras personas —hombres, en particular— sobre las violencias que los hombres solemos ejercer en contra de las mujeres, nombrando claramente todas las formas que estas violencias pueden tomar: verbal, emocional, económica, física y/o sexual. También significa señalar y llamar a cuentas a otros hombres si observas que están siendo abusivos o violentos, en particular si son familiares y amigos, y estar dispuesto a que ellos te señalen a ti también; hay que hacerlo con amor y generosidad, de otra manera reproduciremos la misma norma patriarcal que origina todo el problema en cuestión.

Finalmente, comparte tanto como puedas, con todos los hombres que puedas, las reflexiones que surjan del trabajo que lleves a cabo en ti mismo; pocas cosas son tan útiles en este asunto como el no saberte solo y el aprender de ti en el espejo que es el otro.

Y con eso llegamos al tema de asumir responsabilidad. Si tú, como yo, y como millones y millones y millones de hombres en México y el mundo, has perpetrado alguna vez abuso o violencia en cualquiera de sus manifestaciones hacia alguna de las mujeres con las que te has relacionado de cualquier manera, es hora de reconocerlo. Acto seguido, comienza a trabajar en ti para nunca más volver a hacerlo, y trabaja en tu entorno para que cada vez menos hombres lo hagan.

Si este 8 de marzo posteaste cosas, trataste de acompañar de algún modo cualquiera de las marchas y/o asumiste ciertas labores específicas durante el paro, pregúntate por qué y cómo lo hiciste, y si al hacerlo pudiste haber ocupado un espacio que no te correspondía o pudiste haber ejercido alguna clase de violencia. Pregúntate si no valdría la pena convertirte en un aliado constante, proactivo y consciente de aquí en adelante, y no solo hacer alguna cosa simbólica el día 8.

En cualquiera de los casos, a partir de hoy trabaja en ti, trabaja en tu entorno inmediato y no dejes de asumir responsabilidad. Si el año próximo te sigue importando todo esto, quizá todavía tengamos remedio.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.