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04/04/2018 6:00 PM CDT | Actualizado 05/04/2018 10:46 AM CDT

Rafael 'Caro' Quintero, ídolo

HuffPost

Y de repente el reportaje del Huff me regresó a mi infancia ochentera. Aquellos días en donde los (pocos) noticiarios en televisión y radio mencionaban machaconamente a 'Caro Quintero' regresaron (en aquel entonces el 'Rafael' le quitaba un poco el halo de sofisticación populachera). Entonces las fake news ya existían: recuerdo vívidamente cómo mi madre, mis tías y varias de sus amigas decían abiertamente que preferían que el Gobierno lo dejara libre porque 'iba a pagar la deuda externa'.

En una grabación que circuló profusamente, el capo le pedía al presidente Miguel de la Madrid dos años de operación en libertad a cambio de pagar la deuda externa. Muchos años después, me enteré de que el audio era la parodia de un cómico. Crecí con una imagen casi 'robinjudinesca' de un personaje que apenas terminó el primer grado de primaria. Y no lo digo de forma peyorativa hacia él, sino hacia mí y hacia los miles que, como yo, creyeron este bulo. Se convirtió para muchos en una especie de ídolo: un personaje hierático con un poder más allá de lo imaginable.

Tenía sentido... y creo que aún lo tiene. En aquel momento, la deuda externa era la amenaza para el país. Ese famoso concepto era directa o indirectamente responsable, según el discurso oficial, de una inflación que en aquel sexenio alcanzó hasta un 159% anual; ¿gasolinazo? Por favor: en aquel sexenio la gasolina subió 1,300%. Nuestro léxico se llenó de términos temibles, como 'carestía', a los que les dimos un mexicanísimo sentido chocarrero.

Rafael 'Caro' Quintero exige en el video que lo dejen en paz. Dice que su único delito fue distribuir marihuana y ya pagó por ello. Probablemente miente.

Como si no hubiera suficientes problemas, el asesinato de un agente de la DEA por parte del grupo de Caro Quintero nos puso en una situación que parecía el antecedente de una invasión. Era surrealista: los mexicanos, además de jodidos, ahora estábamos amenazados. Por eso cuando salió la grabación falsa de Caro Quintero todo hizo clic: el héroe del pueblo, el narcotraficante que vendía marihuana, podía solucionar lo que destrozaron los antihéroes, los políticos que dirigían los destinos de la nación y podía negociar con los gringos. Poco importaba el medio: el mensaje lo era todo. Nadie, que yo recuerde, habló de si era ético pedir una opinión de las finanzas nacionales a un delincuente. ¿Apología del narco? No: en esa época el término 'narco' apenas nacía como un lugar común del léxico mediático.

Y ahora, después de su periplo para evadir el reingreso a prisión, habla y dice cosas que probablemente no sabe que está diciendo. Por ejemplo, en el video afirma que las acusaciones recientes en su contra son falsas, pero 'si me aclaran (prueban), yo me entrego; pero no me voy a ir a entregar de informante'. ¿Notan el entre líneas? Tácitamente admite que tiene información valiosa que no le va a revelar al Gobierno de los Estados Unidos. Y esa información valiosa ¿no la obtuvo el Gobierno mexicano después de tenerlo preso durante 28 años? Y si la obtuvo, ¿no la usa para combatir a los 'amigos' con los que regresó a refugiarse? ¿No la usa por algún interés inconfesable o por simple incompetencia? Porque, como con el Chapo o con el Mayo, ¿cómo es posible que una periodista llegue con una cámara hasta el prófugo y un aparato estatal no pueda?

Rafael 'Caro' Quintero exige en el video que lo dejen en paz. Dice que su único delito fue distribuir marihuana y ya pagó por ello. Probablemente miente. Sin embargo, sabe que su mensaje, lo que dice y lo que se guarda, sigue siendo poderoso. Y otra vez no tiene contrapeso, porque las autoridades que en teoría deberían combatirlo no tienen calidad moral para hacerlo: la delincuencia y los miles de muertos resultado de su ineptitud son un lastre insuperable. Como hace casi 32 años, se coloca en una posición de ídolo hierático que administra su poder. Y esta vez sí fue él. Y no, no lo admiro.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.