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16/04/2018 2:00 PM CDT | Actualizado 16/04/2018 3:53 PM CDT

La guerra de Siria en tu cuenta de Facebook

LOUAI BESHARA/AFP/Getty Images
Residente de Duma, ciudad siria. 16 de abril de 2018.

El sábado por la mañana, luego de los ataques del viernes 13 de abril por parte de Francia, Reino Unido y EU a objetivos sirios, Dana White, vocera del Pentágono, salió a dar detalles de la operación. Cuando se despedía, añadió: "La campaña de desinformación rusa ha comenzado. Ha habido un incremento del 2,000% de trolls rusos en las últimas 24 horas".

Si los rusos tienen, como algunos sostienen, actividades de propaganda política en México, pronto tendrían que surgir algunas muestras en Facebook. Seguí con atención algunas cuentas que con frecuencia distribuyen noticias falsas... y comenzaron a aparecer apoyos a Siria. Lo que me llamó la atención fue que el enfoque de algunos se centraba en elogiar a Bashar al Assad. Me pareció sorprendente que haya quien defienda al que probablemente pasará a la historia como el primer genocida del siglo XXI.

Mi instinto me dice que la gente que compartió elogios a Bashar al Assad básicamente no entiende quién es y sólo fue impulsada por ese sentimiento antiestadounidense que hoy tiene una fuerza renovadora llamada Donald Trump. Sin embargo, la desinformación sólo puede tener un contrapeso: la información. Y es preciso alertar sobre el dilema ético que es inclinarse hacia cualquier lado. Si bien el ataque puede ser cuestionable por no atender las convenciones de derecho internacional, las masacres en Siria (sean o no con armas químicas) deben detenerse. Así las cosas, hay que recordar de dónde salió el personaje que hoy algunos defienden en Facebook.

El régimen de Assad sostiene que los ataques no son contra la población civil, sino contra grupos de musulmanes fundamentalistas que pretenden tomar el control del país.

Hafez al Assad, padre de Bashar, gobernó Siria durante casi tres décadas con dureza. Fue simpatizante de las teorías panarabistas del partido Baaz, que proponía el establecimiento de una sola nación árabe. Esta filiación fue su mejor argumento para superar el hecho de pertenecer a una minoría religiosa, la alauí. De hecho, en 1978 apoyó la iniciativa de hacer de Siria e Irak una sola nación. Hafez al Assad puso además a votación pública una federación con Egipto y Libia en la década de los 70. Las dificultades implícitas hicieron que las ideas de fusión panárabe fueran abandonadas.

Bashar al Assad creció en ese contexto. Él vería cómo su padre posteriormente viró el abortado panarabismo hacia un nacionalismo cívico que buscaba unir a la mayoría suní y las minorías alauí, drusa e ismaelí, buscando disimular las diferencias sectarias. Pero también vio cómo en caso de disidencia, había respuestas como la masacre de Hama, en 1982, donde se habla de 40 mil muertos. Y sin embargo, a Bashar al Assad parecía no importarle. Estaba más interesado en sus estudios de oftalmología en Londres porque su hermano mayor sería el heredero; un accidente de tráfico donde éste falleció obligó a Bashar a regresar a Damasco. Los críticos de su padre decían que el joven era un león sin garras.

Bashar al Assad llegó al poder en el año 2000 a los 34 años, luego de la muerte de su padre. Un comité de nueve notables sirios formado por funcionarios del gobierno, del partido único y militares lo nominaron como candidato único a la presidencia. Hubo una enmienda constitucional fast track que cambió la edad mínima de la candidatura de 40 a 34 años. Assad 'ganó' la elección con 97% de las preferencias.

La guerra del presente y del futuro, la de la información mediática y la manipulación de las voluntades a través de las redes sociales, tiene una nueva batalla.

Mucha gente vio al joven como un reformista por sus ideas democráticas y su abierta inconformidad con la corrupción. Bashar daba señales: los líderes fieles a su padre fueron removidos. Las estructuras del partido Baaz fueron renovadas. Se permitió la aparición de ONGs defensoras de los derechos humanos. Los activistas democráticos salieron de la clandestinidad... más les hubiera valido no hacerlo. Cuando iniciaron las primeras protestas, principalmente en Deraa, al sur de Siria, en marzo de 2011, ellos fueron las primeras víctimas. Lo que los manifestantes pedían era el fin del "estado de emergencia", que databa de 1962, y que permitía detenciones sin orden judicial y un control policíaco sobre la gente y los medios de comunicación. El argumento oficial era que este estado se sustenta en la guerra que técnicamente Siria mantiene contra Israel. Assad lo suprimió, pero las muertes en Deraa ya habían generado brotes de insubordinación en otras ciudades del país. Ahí inició una escalada de violencia que envolvió primero a etnias para después convocar a naciones enteras.

El régimen de Assad sostiene que los ataques no son contra la población civil, sino contra grupos de musulmanes fundamentalistas que pretenden tomar el control del país y abusan de la población una vez que se establecen. Assad también niega haber usado armas químicas. Evidentemente, hay intereses extranjeros detrás. Sí, Estados Unidos los tiene, pero también Rusia, también Irán, también China. La razón, como en todos los casos similares no la tiene nadie o, en otras palabras, todos tienen sus razones. Assad por su parte ha convencido a la minoría alauí de un hecho: si los suníes toman el poder, la venganza será implacable. Y es probable que tenga razón.

Y es así como la guerra del presente y del futuro, la de la información mediática y la manipulación de las voluntades a través de las redes sociales, tiene una nueva batalla. Y no, no está tan lejos de nosotros. Habrá que ser observadores.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.