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23/05/2018 7:00 AM CDT | Actualizado 23/05/2018 9:03 AM CDT

Belinda o el intento (fallido) de manipularte

REUTERS/Joe Skipper
Sus 'tweets' pro AMLO son un batidillo que le da un toque circense a un tema viejo.

De repente salta Belinda a la arena electoral y nuestra democracia parece estar bien representada por la frase de uno de los temas que la hizo famosa: "...dame una razón para no morir lento". Sí, sé que originalmente la canción en español es de Timbiriche, y que esta a su vez es un cover de "Slowly", de Frida Lyngstad; también sé que el arreglo a la versión de Belinda lo hizo Moderatto, pero justamente por eso es tan ilustrativa la intervención: sus tweets pro AMLO son un batidillo que le da un toque circense a un tema viejo, el intento de manipulación de la opinión pública en las campañas.

A diferencia del siglo pasado, la eficacia de una campaña política hoy se mide en tiempo real por las reacciones en redes sociales. Pero también a diferencia del pasado, los partidos políticos (y los gobiernos, como Rusia) usan millonarios recursos para manipular la percepción en redes. Y lo hemos vivido en estas semanas. Un día el diario Reforma publica un sondeo (cuestionable o no, ese es otro tema) en el que sostiene que los jóvenes con más estudios no apoyan a AMLO y unas horas después el hashtag #universitariosconamlo aparece "espontáneamente" y crece con el impulso de grupos altamente organizados (este hilo tiene datos interesantes). Estos grupos no son exclusivos de ningún candidato, pero a juzgar por la eficacia, los que defienden los intereses de AMLO son los mejores en términos de capacidad tecnológica e impacto mediático.

Ejemplos hay muchos y no hace falta hacer el recuento; basta con ver el ruido que generaron las posturas anti AMLO de Mario Vargas Llosa y Eugenio Derbez, por mencionar dos casos sonados. No generalizo: las muestras de rechazo a estos personajes tienen un alto componente espontáneo u "orgánico"; al final, AMLO es quien hoy tiene las preferencias a su favor. Sin embargo, está claro para quienes seguimos los procesos de manipulación que los grupos están ahí y son muy activos. Y entonces aparece Belinda y le da un nuevo giro al tema, porque una celebridad se vuelve el blanco de los ataques, pero también apoyo, de grupos de manipulación política en redes. Lo dicho: un batidillo.

A diferencia del siglo pasado, la eficacia de una campaña política hoy se mide en tiempo real por las reacciones en redes sociales.

Hay que anotar que @belindapop, el personaje en Twitter, vende tweets. Seguramente ya varios recordaron cuando se los vendió al Partido Verde en 2015, pero no hace falta ir tan lejos: el tweet previo al que usó para apoyar a AMLO en el debate está dedicado a Mercado Libre y es del 16 de mayo... a menos, claro está, que también simpatice con la empresa de comercio electrónico. Por sus respuestas a las reacciones, se infiere que su participación es voluntaria o pro bono, como dirían los abogados. Si es así, está en su pleno derecho; pero si cobró, este pago debería estar fiscalizado y pronto deberíamos saber el monto... o no, porque México. Hay otras posibilidades, no obstante.

Una, la más coherente, pasa por la relación de la cantante con Jorge Arturo Argüelles Victorero, un abogado y empresario morelense con quien se le ha visto públicamente en varias ocasiones. Argüelles tuvo varios cargos en el PRI y a principios de 2018 renunció al partido. Adivinaron: hoy es candidato de Morena. De hecho, Belinda participó en el acopio de víveres de la fundación del político para los afectados del sismo en septiembre de 2017. Si el apoyo se dio por la influencia de este político, tampoco hay nada malo, pero sería muy sano que hubiera claridad para desactivar las especulaciones, como la que sostiene que está negociando con el líder en preferencias para eventualmente quitarse al SAT de encima.

No, la idea no es linchar a un ciudadano por manifestar libremente sus opiniones; sin embargo, cuando este ciudadano es una figura pública, las cosas son potencialmente distintas. Las celebridades, al final, tienen un capital social y cuando se trata de política este capital se invierte en 'la bolsa' de los medios; a veces se gana, a veces se pierde. Sin embargo, hay estudios (como este) que demuestran que las posturas políticas de las celebridades en realidad tienen poco efecto en la intención de voto, sobre todo cuando hay disonancia con las posturas del fan. En otras palabras, no hay transferencia real de simpatías. De hecho, pesan más las opiniones de familiares y amigos, por eso los grupos de manipulación en redes dependen tanto de la viralización de argumentos: vale más un meme o video repetido por un millón de cuentas que uno posteado por alguien con un millón de seguidores.

Y más: los análisis hechos de los endosos de las celebridades a los políticos muestran que cuando ha existido un impacto real en la intención de voto, la celebridad cumple con tres requisitos: atractivo (es decir una cualidad o talento), credibilidad y transferencia significativa (es decir, que la imagen del famoso concuerde con las posturas del político). Claramente, Belinda, por más que AMLO se descomponga en elogios, no cumple con la segunda. Lo que ha ganado el candidato con este endoso es momentum luego del debate. Y para las campañas actuales, donde hay mucha promesa, pero poca claridad en la estrategia para cumplir las promesas, ese momentum es oro puro.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.