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13/07/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 15/07/2018 6:41 PM CDT

De lo que te has perdido por tu odio a 'Luis Miguel la serie'

Netflix

Fui una fanática tardía, breve y un tanto de clóset de Luis Miguel. Siempre me dio un poco de pena admitir que había disfrutado mucho una parte de su discografía –de Soy como quiero ser (1987) a Aries (1993)– y que eso me había llevado al Auditorio Nacional a ver su show un par de veces. Pero hasta ahí llegué. Hace muchos años que dejé de seguir su carrera.

De vez en cuando, me encontraba con alguna fan más auténtica que yo y ahí aprovechaba para intercambiar opiniones sobre él, las cuales se centraban cada vez más se centraban en el chisme sobre su decadencia. Que si se estaba quedando calvo y se había puesto implantes. Que si ya estaba muy gordo. Que si tenía problemas de dinero, demandas por conciertos incumplidos por su alcoholismo. Una tristeza.

Por eso, cuando supe que Netflix iba a sacar una serie sobre su vida, no pude evitar verla.

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Como me pasó con su carrera, ni de broma soy la más fan de su serie. He dejado de verla por semanas y aunque los spoilers son inevitables, cuando regreso a ella, me vuelve a enganchar.

¿Por qué?

Si bien la serie pretende ser biográfica y está evidentemente novelada por así convenir a sus intereses (¿quién es capaz de contar su historia con suficiente autocrítica?), tiene muchos aciertos tanto en su narrativa como en su producción.

Lo primero que fascina es la atención que pusieron a los detalles.Todo está súper cuidado: cada locación, cada prenda; cada accesorio de casa u oficina coincide con la época en la que transcurre el fragmento de historia que están contando. Eso se nota desde la corbata a lunares que trae Luismi en los primeros minutos del primer capítulo y luego lo vemos en un montón de guiños coquetos que podrían pasar desapercibidos, hasta verdaderas proezas de producción como la recreación del ya clásico video de Cuando calienta el sol.

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Luego está el casting. No solo lograron encontrar actores muy parecidos a Luis Miguel en sus distintas etapas y ha sido muy divertido irlos descubriendo; los mismos además también cantan y en el caso de Diego Boneta, el trabajo actoral es muy completo. Logra recrear los gestos y ademanes más característicos del Sol: cómo camina, cómo se jala el pelo, incluso el tono de voz. A pesar de que Óscar Jaenada (Luisito Rey en la serie) es el actor más experimentado y reconocido de todo el reparto, aquí está sobreactuado. Sin embargo, eso funciona para la historia. Igual que funciona una Marcela sumisa y de carácter aplanado. Al final los personajes en torno al protagonista resultan caricaturescos, pero eso también está divertido.

La fotografía está muy bien lograda y va desde panorámicas de la Ciudad de México, Acapulco y Madrid, hasta tomas de edificios y construcciones como un multifamiliar emblemático de la arquitectura capitalina, el Heróico Colegio Militar, o el tradicional hotel Princess de Acapulco.

No se trata de idealizar a Luis Miguel. Es entretenimiento y como tal, funciona.

Si bien la serie ha sido muy criticada por retratar de manera edulcorada la vida de los mirreyes mexicanos (los hijos de los políticos y millonarios del México de los ochenta, que fueron los únicos amigos de Luis Miguel), para mí su éxito se resume a una cosa: es una historia cuya estética y tono nos remite a una época que muchos vivimos y que, recreada de esa forma, provoca una nostalgia inevitable.

Que si no dejan ver la egolatría y el problema de adicción a las drogas Luis Miguel, que si lo victimizan. A mí poco me importa que se trate de un Beverly Hills 90210 a la mexicana: como producto televisivo, es uno con muchos aciertos y su soundtrack (supervisado por Lynn Fainchtein, que incluye mucho más que canciones de Luis Miguel) también está muy bueno.

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Así que, en resumen, verla resulta disfrutable no por idealizar la vida de esos personajes, sino más bien por rescatar memorias perdidas de un México tan reciente que pareciera que pudiera volver.

Seguirla es un viaje nostálgico que como beneficio adicional nos deja un montón de memes al día siguiente y una vasta conversación sobre la vida social y política del México de esa época. No se trata de idealizar a Luis Miguel. Es entretenimiento y como tal, funciona. ¿Vas a seguir criticándola sin saber de qué hablas?

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* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

CORRECCIÓN: En una versión anterior de este artículo se había escrito incorrectamente el nombre de la serie 'Beverly Hills 90210'. Ya fue cambiado.