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07/02/2019 11:22 AM CST | Actualizado 07/02/2019 12:25 PM CST

Un Nobel de la Paz frente a cuatro mujeres que lo acusan de violación y abuso sexual

Cada vez surgen más historias sobre las conductas sexuales inapropiadas de Oscar Arias, presidente de Costa Rica entre 1986-1990 y 2006-2010

Oscar Arias fue dos veces presidente de su país y Nobel de la Paz en 1987
The Independent
Oscar Arias fue dos veces presidente de su país y Nobel de la Paz en 1987

Oscar Arias, premio Nobel de la Paz en 1987 y expresidente de Costa Rica, está en una espiral descendiente: de héroe nacional a posible reo por agresiones sexuales contra cuatro mujeres.

Este 6 de febrero, dos mujeres más acusaron al exmandatario latinoamericano de una supuesta conducta sexual inapropiada. Días antes, otra mujer demandó a Arias por una presunta violación.

Eleonora Antillón, una conocida periodista y conductora de televisión costarricense, dijo este miércoles a la agencia de noticias AP que Arias la agredió a mediados de la década de 1980, cuando ella trabajaba para su incipiente candidatura presidencial.

En otra entrevista, Emma Daly, directora de comunicación de Human Rights Watch, contó que Arias la manoseó en el vestíbulo de un hotel en Nicaragua en 1990, cuando trabajaba como reportera en Costa Rica.

El diario The New York Times reportó que una cuarta mujer, una editora literaria de 53 años, alegó que Arias le puso la mano en la pierna de forma inesperada durante una reunión en 2012.

Las voces de Antillón, Daly y la mujer citada por The New York se suman a la de una médica y activista por el desarme nuclear, cuya identidad ha sido resguardada, quien denunció ante las autoridades judiciales de Costa Rica al expresidente por por una presunta violación sexual ocurrida en diciembre del 2014.

Aunque el movimiento #MeToo salpicó a varios hombres poderosos en los últimos años en Estados Unidos, sus efectos ha sido más limitados en Latinoamérica, una región en la que, según los críticos, las actitudes machistas están más enraizadas.

En Brasil, desde diciembre más de 250 mujeres acusaron a un destacado curandero espiritual de agresiones que van desde caricias no deseadas a violación, lo que provocó su detención por varios cargos. En Argentina, se plantearon demandas por agresión o acoso sexual contra un conocido actor, un senador y un alto cargo político.

Pero ninguno tenía un perfil como el de Arias, quien fue elegido dos veces presidente de Costa Rica y recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo para poner fin a las prolongadas y sangrientas guerras civiles en Centroamérica.

En la primera denuncia penal presentada el lunes en Costa Rica se acusa a Arias de tocar los pechos de la activista, besarla y penetrarla con los dedos en su casa de la capital, San José. Ella había acudido allí para una reunión relacionada con su causa.

En un breve comunicado el martes, Arias negó la acusación. El expresidente alegó que nunca violó la voluntad de ninguna mujer y que a lo largo de su carrera ha luchado por la igualdad de género. Arias manifestó que no realizará más comentarios porque el caso está abierto.

Ante la aparición de las nuevas denuncias el miércoles, su abogado, Erick Ramos, se hizo eco de ese mensaje y dijo a la agencia de noticias AP que "por respeto al proceso que está en curso, no vamos a dar ningún tipo de declaración".

Antillón, una reputada reportera conocida como "Nono", decidió romper su silencio de tres décadas tras la demanda conocida esta semana.

Según contó a la AP, en la década de 1980, cuando tenía 25 años y trabajaba para una televisora local, se enteró de que Arias estaba interesado en que trabajase para él en la precandidatura que finalmente lo llevó a la presidencia en 1986.

Antillón dijo que mostró desinterés por la política, pero Arias insistió y no dudó cuando pidió un salario tres veces mayor a lo habitual en un intento por disuadirlo.

"Él se rió y me dijo que otras personas estaban trabajando de gratis, que luego se garantizaban un cargo político", apuntó. "Yo le dije que no me interesaba, que si me quería me pagara, y se rió. Se me quedó viendo y me dijo que me lo iba a pagar".

Tras cerrar el acuerdo, Arias la citó en un restaurante de San José donde se reunieron en una sala privada, relató. Casi de inmediato, él le puso la mano en el muslo e intentó besarla en el cuello. Antillón dijo que lo apartó y le preguntó que qué pensaba que estaba haciendo.

″'Es solamente para entrar en confianza', me dijo riéndose", apuntó. Antillón señaló que se marchó del local rechazando su oferta de acompañarla.

Cuatro días más tarde, añadió, estaba con Arias y otra asesora a la que el político mandó a otra parte.

"Entonces él se puso de pie, estaba en su escritorio, vino a mí mirándome fijamente y me cogió la mano y me la puso en su pene, sobre el pantalón", recordó Antillón. "Yo le dije '¿Qué hace?' y me dijo '¿Usted qué cree que estamos haciendo? Vea que duro que estoy'".

De acuerdo con su relato, lo empujó hacia atrás y tiró una silla, pero él la agarró por los hombros, la empujó hacia un armario abierto y volvió a ponerle la mano sobre sus genitales. Ella se apartó. Alguien hizo ruido en la puerta, Arias se compuso y ella salió de la sala.

Después de eso, Antillón dijo que nunca más volvió a quedarse a solas con el político, a quien describió como una persona con "graves problemas de arrogancia".

″Él se cree el dueño del mundo, que todos tienen que rendirle pleitesía", señaló. "Se cree un conquistador".

Desde entonces, la periodista dijo que se se sentía físicamente enferma cada vez que escuchaba hablar del Nobel de Arias, agregando que la experiencia la marcó y que ha intentado vestirse de una forma menos "femenina", sin mostrar mucha piel.

Esta semana, ante las noticias de la demanda contra Arias, se animó a dar un paso adelante y contar su caso, dijo.

"Yo le creo a partir de lo que yo viví", expresó Antillón sobre la mujer que denunció la exdirigente.

Aunque han pasado más de 30 años desde los incidentes que describió a la AP, Antillón indicó que si algún abogado puede encontrar la forma de demandar a Arias, ella estaría dispuesta a hacerlo.

En una entrevista con The Associated Press en Nueva York, Daly contó que llevaba un par de años en Costa Rica cuando ocurrió su encuentro con Arias en febrero o abril de 1990 en la vecina Nicaragua. En ese momento, ella tenía unos 20 años y trabajaba para un semanario costarricense en inglés y para la agencia de noticias Reuters.

La recepción de Hotel Intercontinental estaba repleta de periodistas y diplomáticos cuando vio a Arias, con quien había establecido una relación cordial por su papel como reportera política, comentó. Se habían conocido años antes a través de sus padres, que eran diplomáticos. Ella lo llamó y le planteó una pregunta.

"Y en lugar de responder a mi pregunta, se paró y me miró, se inclinó hacia adelante, puso su mano sobre mi pecho, la bajó entre mis pechos y entonces dijo 'no llevas sostén' o palabras similares", contó a la AP.

"Me sorprendió tanto que lo único que se me ocurrió decir fue 'Sí, llevo sostén', lo que es una reacción ridícula, pero es lo que hice en ese momento, y él siguió caminando", relató. "Una mujer que estaba a mi lado, otra periodista, me dijo: 'Vi lo que ocurrió. Te apoyaré si quieres hacer algo'. Y yo le respondí, 'No, está bien, olvídalo'".

Daly dijo que parte de lo que más le molestaba es que el incidente ocurrió en un entorno profesional, rodeado de políticos y periodistas.

"Eres completamente ignorada desde un punto de vista profesional, pero alguien te toca y te hace sentir como si no fueras nada, pueden hacer lo que quieran", agregó.

Según Daly, Arias nunca había hecho nada similar en sus encuentros previos ni vio que lo hiciese con nadie más. Sintió que el ambiente era en general machista y que, si se quejaba, no pasaría nada.

Daly se sintió enojada y humillada por "no responder adecuadamente, pero realmente no vi qué podría haber hecho o a dónde habría llevado. Si me hubiese quejado, creo que se habían reído de mí en cualquier oficina a la que intentase quejarme".

Sí le contó lo sucedido al novio que tenía por entonces, además de a varias personas más. Daly no recuerda haber vuelto a ver a Arias, quien dejó el cargo poco después, y más tarde se marchó de la región.

Volvió a pensar en el incidente ante el auge del #MeToo e hizo un referencia indirecta a "incluso un presidente y premio Nobel" en un comentario de una publicación de un amigo en Facebook en octubre de 2017. Pensó en nombrar a Arias en ese momento, pero luego decidió no hacerlo.

Daly contó por primera vez su historia a un reportero del Washington Post que la contactó el martes.

"Sería realmente maravilloso si esto provocara algún tipo de reconocimiento en Latinoamérica con los hombres que acosan a las mujeres", apuntó Daly. "Especialmente en el trabajo (...) un momento en el que entiendan que se necesita un cambio sistémico y que no está bien tocar a una mujer porque te apetece".