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24/01/2019 9:53 AM CST | Actualizado 24/01/2019 10:52 AM CST

Activistas provida intentaron acabar con su carrera; ahora su clínica es un éxito

El médico LeRoy Carhart es uno de los pocos médicos en Estados Unidos que realiza los polémicos "abortos tardíos"

LeRoy Carhart fue aprendiz de George Tiller, el médico abortista que fue asesinado por un religioso ultraconservador
Victoria Will/Invision/AP
LeRoy Carhart fue aprendiz de George Tiller, el médico abortista que fue asesinado por un religioso ultraconservador

El verano pasado, personal del Servicio de Salud Reproductiva de Germantown en Maryland, una de las tres clínicas restantes en Estados Unidos, donde las mujeres pueden hacerse abortos en el tercer trimestre del embarazo, recibió sorprendentes noticias.

Todd Stave, el dueño de la clínica, la había vendido. Aunque Stave había tranquilizado previamente al personal de la clínica, y les dijo que les avisaría con bastante tiempo antes de la venta, de pronto los empleados fueron notificados que tendrían que cancelar las citas de la siguiente semana con los pacientes.

Aún más sorprendente fue que la compradora de la clínica fue la Coalición por la Vida de Maryland, un grupo antiaborto que había pasado años atacando al médico principal de la clínica, el dcotor LeRoy Carhart.

Carhart es uno de los proveedores de abortos más públicos y polémicos del país. Él había alquilado la clínica a la familia Stave durante siete años ofreciendo la interrupción del embarazo hasta las 28 semanas de gestación y, a veces, incluso más. Durante casi todo ese tiempo, la Coalición por la Vida de Maryland organizó protestas fuera de la clínica y en 2011 abrió un centro de crisis para embarazadas al otro lado de la calle. Ahora, el grupo había invertido 1,2 millones de dólares para comprar las dos clínicas de Staves y había logrado bloquear a Carhart.

Carhart estaba "desconsolado" por sus pacientes; él temía que no pudieran encontrar la atención médica necesaria en ningún otro lugar cercano, mientras la clínica estuviera cerrada, escribió en un correo electrónico al HuffPost.

"Todo mi equipo se sintió desanimado por el alcance de estos extremistas para limitar la capacidad de las mujeres para tomar sus propias decisiones sobre su salud y su futuro", dijo Carhart.

"Fue un momento muy oscuro para muchos de nuestros empleados y, estoy seguro, para muchos de nuestros pacientes, y especialmente para el doctor Carhart", comentó Chelsea Souder, director de servicios clínicos y director de comunicaciones de las clínicas de Carhart en Nebraska y Maryland.

Pero Carhart y su equipo se comprometieron públicamente a continuar ofreciendo abortos en el segundo y tercer trimestre, y menos de dos meses después, cumplieron su promesa al abrir una nueva clínica en Bethesda, Maryland, a fin de octubre del año pasado.

Y después de que el impacto inicial del cierre se desvaneciera, dijo Souder, se encontraron en una mejor posición que antes para brindar lo que consideran un servicio médico esencial y en peligro de extinción.

Su nueva ubicación les brinda a los pacientes y al personal una mayor privacidad, separándolos de los manifestantes en contra del aborto que agitan carteles gráficos que muestran fetos desmembrados y que participan en lo que ellos llaman "asesoramiento en la acera" y que otros llaman acoso. En otoño, la clínica ha atendido a más de 500 pacientes.

"Un año después", dijo Souder, "es un giro completo de 180".

AbortionClinics.org
A waiting room at the new Bethesda clinic.

La mayoría de los estados tienen leyes que restringen cuando una mujer puede interrumpir un embarazo. En 17 entidades se limita cualquier aborto después de 20 semanas de gestación, o aproximadamente a la mitad de un embarazo, con base en afirmaciones no científicas acerca de cuándo los fetos son capaces de sentir dolor.

A nivel nacional, solo el 9% de las mujeres que terminan un embarazo lo hacen después del primer trimestre y el 1% lo hace a las 21 semanas o después. Las mujeres que tienen abortos después de las 21 semanas —"abortos tardíos"— a menudo se enfrentan a circunstancias peligrosas, como anormalidades fetales graves o un embarazo que pone en riesgo su propia vida. Los estudios han demostrado que factores como la violación, los eventos traumáticos como perder un trabajo y vivir por debajo de la línea de pobreza están relacionados con un aborto tardío. Las mujeres más pobres podrían tener dificultades para encontrar el dinero para un procedimiento y transporte, mientras que el "caos de la vida" evita que las mujeres reciban atención antes.

A pesar del hecho de que son relativamente raros, estos abortos tardíos siguen siendo un pararrayo en el debate sobre el aborto. La mayoría de los estadounidenses apoyan el amplio principio del acceso al aborto establecido en Ley Roe contra Wade, pero el apoyo público para los abortos tardíos es mucho menos sólido.

Según cifras recientes de la encuestadora Gallup, el 65% cree que el aborto debería ser ilegal en aproximadamente el segundo trimestre y el 81% cree que debería ser ilegal en el tercero. Cada vez más, los estados han menospreciado el acceso a un aborto tardío, mientras que el año pasado la Cámara aprobó una propuesta de prohibición federal de abortos después de 20 semanas, que amenazó con encarcelar a los proveedores que ofrecieran ese servicio.

Carhart emergió como una figura nacional en el debate sobre los abortos tardíos a raíz del asesinato en 2009 de su amigo y mentor, el doctor George Tiller, quien fue asesinado por un extremista antiaborto.

Antes del asesinato de Tiller, Carhart viajaba mensualmente a la clínica de su mentor en Kansas para realizar esos procedimientos. Estaba decidido a comenzar a ofrecerlos en su propia clínica de Nebraska y habló sobre la importancia de hacerlo. En 2009, dijo a la revista Newsweek que sabía el peligro que enfrentaba al brindar este tipo de atención, pero que lo veía como una cuestión de vida o muerte. "El aborto no es una palabra de seis letras", dijo. "Estoy orgulloso de lo que hago".

Un año más tarde, Nebraska se convirtió en el primer estado del país en aprobar una prohibición de aborto de 20 semanas, lo que impidió a Carhart ofrecer abortos tardíos, así que comenzó a viajar a Maryland para ofrecerlos en la clínica de Germantown.

Más del 90% de los pacientes de esa clínica viajaban al menos una hora para recibir ala atención médica, dijo. También suele ver pacientes de fuera del país, incluidos Canadá, Europa, México, América del Sur y América Central, ya que viven en áreas con leyes que penalizan los abortos tardíos o no hay médicos que están dispuestos a hacerlos.

Aunque Carhart cumple 77 años este mes, su director Chelsea Souder se rió de la idea de que él podría considerar retirarse pronto. Y, sin embargo, a lo largo de los años, Carhart ha expresado públicamente la presión que siente por capacitar a nuevos médicos.

"Muchos de los médicos que dan el servicios de aborto son mayores, especialmente aquellos que brindan atención durante el embarazo", dijo Carhart al HuffPost. "No tengo planes de jubilarme, pero algún día no volveré a practicar y no quiero que estos servicios desaparezcan".

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos ha pedido que los programas de residencia de obstetras y ginecólogos ofrezcan capacitación de exclusión voluntaria en la atención del aborto, en otras palabras, que se ofrezcan como algo habitual a menos que un estudiante se oponga por motivos morales o religiosos.

Estos procedimientos generalmente conllevan más riesgos que los realizados antes en el embarazo porque son un procedimiento más complejo y de varios días. También pueden tener un diferente nivel de intensidad emocional. También hacen de los médicos un objetivo de riesgo frente a los fanáticos provida.

La Federación Nacional de Abortos, que rastrea el acoso hacia los médicos y clínicas, ha informado de un aumento en el ingreso ilegal a la propiedad clínica, la obstrucción de los pacientes y las amenazas de violencia hacia los médicos. Stave, por ejemplo, ha dicho que un factor importante detrás de su decisión de vender las clínicas de aborto fue su familia. Las amenazas llegaban a mitad de la noche e incluso hasta la escuela de su hijo.

"Trabajar con la próxima generación de médicos es algo que siempre he hecho, pero ahora que tengo mi propia clínica puedo invertir en la contratación y capacitación de médicos y enfermeras para brindar esta atención", dijo Carhart.

La clínica Bethesda ha contratado a tres médicos relativamente jóvenes, quienes se encuentran en diferentes etapas de aprendizaje para realizar abortos tardíos. A diferencia de Carhart, optan por permanecer en el anonimato por razones de privacidad y seguridad.

AbortionClincs.org
An exam room at the new Bethesda clinic.

A diferencia de la clínica de Germantown, que era independiente y por lo tanto un objetivo relativamente fácil para los manifestantes, la clínica de Bethesda se encuentra dentro de un edificio con más de 30 consultorios médicos. Los manifestantes no son necesariamente conscientes de qué pacientes están allí para recibir servicios de aborto, lo que, según Souder, crea un ambiente completamente diferente.

El propietario construyó una cerca para ayudar a empujar a los manifestantes hacia el borde de la propiedad, también instaló cámaras de seguridad y contrató una compañía de remolque para cualquier persona que se estacione afuera sin permiso.

En Germantown, era típico ver una multitud de hasta 50 manifestantes que bordeaban la acera; Ahora no hay más de cinco.

En una publicación de un blog de hace un año, la Coalición por la Vida de Maryland dijo que sabía que era posible que Carhart reabriera sus puertas después de que cerraran su clínica, y realizó un mitin en el primer día de la nueva clínica. Pero no han demostrado mucha resistencia desde entonces.

El estado de ánimo entre los cuatro médicos y aproximadamente 15 miembros del personal de la clínica Bethesda en estos días es de optimismo, atenuado por la preocupación por lo que podría ocurrir con los derechos de aborto en todo el país bajo la administración actual.

"Por supuesto, hay cosas que suceden fuera de nuestro control", dijo. "Pero mientras tanto, continuaremos brindando atención a nuestros pacientes lo mejor que podamos".