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19/01/2019 6:00 AM CST | Actualizado 19/01/2019 8:59 AM CST

Ella pasó de víctima de un poderoso senador a activista contra el acoso sexual

"No se trata solo de contar mi historia, se trata de usar mi historia para llegar a otras víctimas", contó Erica Vladimer

ASSOCIATED PRESS
Así luce el Senado del estado de Nueva York, donde han transcurrido varias denuncias por acoso sexual.

Erica Vladimer abandonó la política del estado de Nueva York en 2015 después de que fue agredida sexualmente por un senador, dijo en una entrevista con el HuffPost el año pasado. Después de contar finalmente su historia, Vladimer regresó a la esfera política para poner fin a una cultura generalizada de acoso sexual dentro del Capitolio de Nueva York.

El 1 de abril de 2015, Vladimer fue a un bar con sus colegas y el exsenador demócrata Jeff Klein tras la aprobación del presupuesto estatal del año. Mientras estaba afuera fumando un cigarro, Vladimer dijo que el legislador Klein la besó con fuerza. Ella dijo que podía probar su cigarrillo en la boca.

"De repente, había una mano en la parte posterior de mi cabeza y él me metió la lengua en la garganta", contó al HuffPost en enero pasado. "En mi cabeza duró por siempre, aunque no creo que durara ni tres segundos".

Después de contar su historia, el gobernador Andrew Cuomo llamó a la Comisión Conjunta de Ética Pública para abrir una investigación, cuya conclusión nunca se dio a conocer públicamente. Klein, mientras tanto, perdió los comicios para su reelección en septiembre pasado ante la recién llegaa demócrata del Bronx, Alessandra Biaggi.

Vladimer ahora dirige el Grupo de Trabajo sobre el Acoso Sexual junto con otros seis miembros de la Legislatura del Estado de Nueva York. Todos experimentaron, presenciaron o denunciaron el acoso sexual mientras trabajaban para el estado. El grupo, establecido a principios del año pasado, ha pedido audiencias públicas sobre el acoso sexual y ha redactado políticas públicas que ya se han introducido en los proyectos de ley en la Asamblea y el Senado.

"Estamos aquí para recordarles a nuestros funcionarios electos que este es todavía un problema grave que debe ser atendido, y que estamos listos para enfrentarlo", dijo Vladimer.

Erica Vladimer
Erica Vladimer, de 31 años, lidera el activismo contra el acoso sexual en la capital de Nueva York

Ya era tiempo. Durante años, Albany, la capital del estado de Nueva York, ha tenido un largo y vergonzoso historial de personas acusadas, y en algunos casos condenadas, de violencia o acoso sexual.

El asistente Michael Boxley fue arrestado en 2003 por un caso de violación y más tarde se declaró culpable de conducta sexual inapropiada. En 2009, el exmiembro del Senado, Hiram Monserrate, fue declarado culpable de violencia doméstica. El asambleísta demócrata del estado de Nueva York, Vito López, renunció en 2013 por acusaciones de acoso sexual cometidas por exayudantes. El exasambleísta Micah Kellner también fue acusado de acosar sexualmente a un colaboadora ese mismo año, y el abogado de la Asamblea, Bill Collins, se vio obligado a dimitir después de que se descubrió que no había investigado la grave acusación. Rodney Powis, el jefe de personal de la senadora Simcha Felder, se inscribió en un programa de tratamiento de alcohol en octubre pasado luego de que fue acusado de indagar y acosar a una mujer cabildera. La lista sigue.

Pero con la ayuda del Grupo de Trabajo sobre Acoso Sexual, junto con los líderes de la Asamblea Estatal y el Senado, hay razones para ser optimistas de que la cultura del acoso podría cambiar. La asambleísta demócrata Aravella Simotas y la senadora Biaggi presentaron este año seis nuevos proyectos de ley para combatir el acoso sexual.

El grupo de trabajo espera llevar a cabo audiencias estatales sobre el acoso sexual que hasta hace poco habían sido ignoradas por el partido republicano, que una vez controlaba el Comité de Ética del Senado. Pero la senadora de primer año, Biaggi, ahora asumirá el cargo de presidenta del comité y dijo que abordar el acoso sexual será una prioridad.

"No es una sorpresa para nadie que el acoso sexual sea y haya sido realmente desenfrenado en Albany. Y una de las formas de reducirlo es no solo que se lo tome en serio, sino que tenga procedimientos y protocolos adecuados cuando esto suceda", dijo Biaggi.

Biaggi criticó específicamente el tiempo que lleva completar una investigación sobre el acoso sexual. Vladimer dice que no sabe qué surgió de la investigación sobre su queja contra Klein. Y en 2017, el exasambleísta Steve McLaughlin fue sancionado en la Asamblea por acoso sexual, pero solo después de una investigación de 17 meses.

"Si hace seis meses hubieran llegados las resoluciones de los casos de cualquiera de estas mujeres (acusadoras), no preguntaríamos si son creíbles", dijo Biaggi. "Pero nos quedamos sin información, lo que a veces puede interpretarse como que los acusadores no son verdaderos. Para mí ese es el aspecto más preocupante de esto".

Vladimer siempre ha sostenido que contar la historia de su presunto asalto no fue solo para ella, sino para otras mujeres que quizás no se hayan sentido cómodas compartiendo sus propias historias.

"No se trata solo de contar mi historia, se trata de usar mi historia para llegar a otras víctimas para trabajar juntos y crear el cambio que sabemos que es necesario y que aún está por suceder", dijo.

"Cuando disminuyes las experiencias y conviertes el acoso sexual en una broma, ninguna víctima sentirá que es mucho mejor que se presente ni que se lo tomen en serio", dijo. "Y la cultura no puede cambiar hasta que lo haga la parte superior, y usted no puede ser más alto que el gobernador del estado".

Este artículo fue publicado originalmente en el HuffPost y editado y traducido para su publicación en el HuffPost México.