MÉXICO
07/01/2019 3:18 PM CST | Actualizado 08/01/2019 1:14 PM CST

"Dejemos de llamarle 'huachicoleo'. Esto es un robo a la nación"

El experto en energía Gonzalo Monroy explica el origen de la crisis de gasolina y la importancia de ver este delito como un riesgo de seguridad nacional.

La primera crisis del año para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tardó en asomar la cabeza. En la primera semana de 2019, al menos siete estados del país registran una grave escasez de gasolina a causa de la estrategia del gobierno federal por hacerle frente a los grupos criminales dedicados al robo de combustibles, es decir, el huachicoleo.

Este delito cuesta al país alrededor de 60 mil milones de pesos anuales. En parajes alejados, con la complicidad u omisión de autoridades locales, grupos criminales perforan las tuberías que transportan cerca del 20% del crudo nacional desde las refinerías hasta las Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR), recogen crudo o gas, lo almacenan y lo venden en el mercado negro, dejando explosiones, pérdidas económicas y homicidios detrás de ellos.

De acuerdo con la versión oficial, el gobierno mexicano decidió cerrar los ductos en la zona crucial de Salamanca, Guanajuato, para reparar las tuberías y evitar que los criminales siguieran aprovechando las fugas. Al mismo tiempo, implementó una estrategia para trasladar el combustible hasta las gasolinerías usando pipas que viajan por carretera, lo que provocó un retraso en el abasto a los clientes finales.

Sin embargo, especialistas como Gonzalo Monroy, experto en temas de energía, apunta a que en realidad el desabasto se debió a una torpe estrategia que pudo evitarse: el gobierno federal ordenó el cierre de los ductos sin tomar en cuenta las reservas de gasolina que quedaban en las TAR para el occidente del país.

Es decir, cerró la llave del combustible sin asegurarse que el tanque del país estuviera lleno. Y muy pronto, la gasolina escaseó.

El HuffPost México conversó con él para entender mejor qué sucedió en esta crisis energética que Gonzalo Monroy llama "de urgencia nacional".

¿Ante qué fenómeno estamos: desabasto o falta de suministro?

Estamos ante un fenómeno de desabasto. Es decir, sí hay gasolina, el insumo existe, pero el gobierno está tardando en distribuirla, porque bajaron a cerca del 20% la refinería de Salamanca. Sin gasolina, cerraron el ducto. Hay desabasto en todo Jalisco y gran parte de Guanajuato. Por otro lado, en Hidalgo y Edomex hay un aumento inusual de demanda, compras de pánico pensando que podría darse un desabasto.

¿Esta estrategia ayuda a largo plazo a combatir el huachicoleo?

No. Se deja de transportar por ductos, pero ¿cuánto falta para que las pipas y tanques sean robados o secuestrados? El crimen organizado no se quedará con los brazos cruzados. En Veracruz, por ejemplo, los criminales paran los trenes o, incluso, los descarrilan. Eso ya ha pasado. En el fondo, esta lucha es muy similar a la guerra contra las drogas que inició Felipe Calderón: nos estamos jugando la viabilidad del Estado ante grupos del crimen organizado.

Es de aplaudirse la decisión política del presidente López Obrador de ir contra este delito, pero la estrategia que tenemos no alcanza. Nos estamos enfrentando a un enemigo con mucho dinero, mucha capacidad de violencia y fuego: en el occidente al Cártel Jalisco Nueva Generación y en el poniente a Los Zetas.

¿El desabasto de gasolina que busca hacerle frente a los huachicoleros podría terminar por beneficiar a los propios criminales?

Sí, ya está ocurriendo. Ante la escasez de gasolina, se abrió un mercado negro que le permite a los criminales incluso obtener mayores ganancias de un tambo de gasolina que vende ilegalmente. Están vendiendo a la orilla de la carretera gasolina con sobreprecio de 20, 30, hasta 80 pesos más de lo que normalmente cuesta litro. No solo eso. Están robando líquidos del gas o petróleo crudo...

¿Para qué le sirve a un grupo criminal el líquido del gas o petróleo crudo? ¿No se necesitan grandes y costosas maquinarias para refinar esas sustancias y venderlas como gasolina?

En este delito, todo se vende. Por ejemplo, la industra cementera quema todo lo que tiene el camino: gas, petróleo crudo. En ingenios azucareros compran turbosina, gasolina, carbón, madera, lo que sea, para mantener los ingenios trabajando. Otro ejemplo: en 2010, Pemex puso varias demandas a grupos empresariales en Estados Unidos que compraban líquido de gas que fue robado de la Zona de Burgos, al noreste de México. No estamos hablando de pequeñas bandas o grupos inofensivos. Esto es un crimen millonario e internacional.

Pareciera que por años hemos pensado a los huachicoleros como bandas inofensivas, integradas por campesinos que hacen el trabajo de criminales de poca monta, ¿es hora de replantearnos cómo vemos a esos grupos delictivos?

Yo soy de la idea de que debemos dejar de llamarle 'huachicoleo'. Esto es robo de combustible. Un robo a la nación que hace peligrar la soberanía. En 2008, China compró seis toneladas de hierro a México, pero el gobierno de México no tuvo registro de esa venta. Todo fue producto de una minería ilegal de hierro en Michoacán. La Familia Michoacana controlaba ese negocio a través del puerto de Lázaro Cárdenas. No son ladrones menores. Esto es un crimen muy sofisticado y peligroso.

¿Cuál fue el más grande error que provocó este desabasto?

Cualquier experto en este tema sabe que hay temporadas de alto consumo de combustible, como la temporada de diciembre y enero. La gente sale a carretera, hace viajes para ver a la familia, se desplaza más en auto. Lo ideal es que Pemex se hubiera asegurado que tenían suficiente abasto en las TAR antes de cerrar ductos. Ese fue el error grave. Un error básico.

Si hubiera que aprender algo de esta crisis, ¿qué sería?

Sin lugar a dudas, que la inversión privada ayuda. Querétaro, por ejemplo, no ha tenido desabasto completo porque en el estado hay empresa con su propia logística, sus propios tanques, su propia infraestructura que no depende de Pemex ni de su sindicato. Pemex y las empresas que se montaron en su modelo de negocio quedaron vulnerables. Esto nos deja la lección de que Pemex, por sí solo, no tiene la capacidad de abastecer al país. La competencia ayuda.

Otra lección es que la energía más cara es la que no tienes. Es importante que todos entendamos la relevancia de la disponibilidad de la energía. Es un asunto de seguridad nacional: hoy, por ejemplo, no hay patrullas en varias zonas de Guadalajara porque no tienen gasolina. Si algo hay que retomar es que, en otra crisis así, una más larga, nos jugamos la viabilidad del país.

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