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06/12/2018 11:17 AM CST | Actualizado 06/12/2018 12:18 PM CST

Las pistas de hielo al aire libre podrían arruinar el medio ambiente de tu ciudad

La diversión de patinar unas horas en hielo podría acarrear consecuencias ambientales para el resto del año en las ciudades

Cientos de personas patinan en la pista de hielo instalada en 2017 en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México
ISAAC ESQUIVEL / CUARTOSCURO.COM
Cientos de personas patinan en la pista de hielo instalada en 2017 en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México

Las pistas de hielo instaladas al aire libre en ciudades que no tienen un clima gélido –como la Ciudad de México, Guadalajara, incluso Campeche, donde en raras ocasiones el termómetro está bajo cero grados—aumentan la temperatura de las urbes y revierten, en unos pocos días de fiesta, los logros que puedan alcanzar los gobiernos locales en su lucha contra el cambio climático.

De acuerdo con reportes de investigadores en agencias ambientales y de organizaciones dedicadas a deportes sobre hielo, principalmente canadienses, estas iniciativas irían en sentido contrario de una ciudad que cuida sus emisiones de gases de efecto invernadero, si no se tiene un elaborado plan ambiental.

Los primeros en entender este choque fueron los canadienses, quienes tienen una larga tradición de deportes sobre hielo, especialmente el hockey. Desde el siglo pasado, cada temporada invernal las familias aprovechan las gélidas temperaturas para crear pistas de hielo seminaturales en sus patios, usando albercas de plástico y agua.

Sin embargo, el cambio climático ha amenazado la continuidad de esa tradición que atesoran desde hace muchas generaciones y que ha sido el semillero de talentosos deportistas.

En el 2012, tres investigadores del Departamento de Ciencias Atmosféricas y del Centro de Cambio Climático de la Universidad McGilll, así como del Departamento de Geografía de la Universidad Concordia, publicaron los resultados de una investigación sobre este viejo pasatiempo canadiense.

Los tres analizaron las temperaturas máximas entre 1951 y 2005 durante la OSS, es decir, la Temporada de Patinaje Exterior sobre Hielo (OSS por sus siglas en inglés) y descubrieron que, a medida que aumentaba la temperatura del país, los días de la OSS se recortaban y la gente desmantelaba sus pistas de hielo caseras cada vez más rápido.

"Esto sugiere que el calentamiento global tiene el potencial de comprometer significativamente la viabilidad del patinaje exterior sobre hielo en Canadá", concluyeron los investigadores.

Sus hallazgos confirmaron una tendencia que ya se había puesto en marcha años atrás: a medida que disminuían las pistas de hielo naturales, se tendrían que construir más pistas al aire libre con mantenimiento artificial que duraran no solo en invierno, sino primavera y verano.

Esto dio pie al desarrollo de tecnología capaz de crear pistas de hielo en cualquier clima, inclusive en lugares donde las bajas temperaturas no pueden congelar el agua. Así, regiones con climas tropicales, donde el invierno es templado, como Iztapalapa, ya podrían tener una pista de hielo que hiciera sentir a sus habitantes el frío neoyorquino y luego salir a la calle y sudar por el calor.

Esas atracciones tendrían un alto costo ambiental, que los gobiernos estatales y empresas privadas absorbieron como parte del derecho y el negocio de la recreación de los habitantes: había que invertir en un sinnúmero de químicos como hidrofluorocarbonos, plantas de luz, máquinas que funcionan con combustible, entre otros productos, para mantener una temperatura bajo cero, idónea para el ocio, durante largos días y que no fueran afectadas por las variaciones naturales del clima.

Incluso, pistas como la del Zócalo, que en 2013 presumió una certificación ISO 9001, ahorradora de energía usando pistas de polietileno y un sistema de refrigeración con base en el etilenglicol –un producto ecológico--, tienen un impacto ambiental por el simple hecho de colocarse en zonas urbanas de clima templado.

Dan Beare, académico por la Universidad de Waterloo y especialista en energía y cambio climático, lo explicó así en un artículo publicado en 2013 en el sitio especializado en ciencia Alternatives Journal.

"El lugar, por sí mismo, consume una intensa cantidad de energía, ya que, al mismo tiempo, enfría y calienta sustancias que mantienen la pista funcionando. Además, debe ser iluminada por cientos de luces que emiten gases de efecto invernadero. La cantidad de golosinas y bebidas servidas en congeladores contribuyen a crear más desperdicios sólidos, lo cual es evidente cuando las personas abandonan la pista", escribió.

Actualmente, no hay un estudio científico que pueda concluir con certeza cuántos gases de efecto invernadero o cómo contribuyen las pistas de hielo artificiales en ciudades templadas al cambio climático. Cada pista tiene sus propias especificaciones en tamaño, materiales, iluminación y ubicación que hacen imposible crear una medición estándar.

Lo que sí se sabe es lo que han alertado grupos como el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC por sus siglas en inglés), un grupo internacional de defensa ambiental sin fines de lucro en Estados Unidos, que --entre otras tareas-- certifica instalaciones deportivas para asegurarse que su impacto ambiental sea tan bajo como sea posible.

Para ellos, una pista de hielo artificial, al aire libre y en ciudades templadas, sin una regulación adecuada, es un riesgo para el medio ambiente que se festeja en diciembre y que puede dar resaca para el resto del año.