MÉXICO
29/11/2018 6:11 AM CST | Actualizado 29/11/2018 7:29 PM CST

Un pueblo futbolero depende de una vieja promesa de AMLO para sobrevivir

En 2014, López Obrador prometió ayudar a Chichihualco, Guerrero, famoso por sus balones y hoy sumido en la pobreza y violencia, ¿cumplirá?

Andrés Manuel López Obrador posa para una fotografía con un balón hecho en Chichihualco, Guerrero (izquierda) y uno hecho en China que usa el Club América (derecha).
Andrés Manuel López Obrador
Andrés Manuel López Obrador posa para una fotografía con un balón hecho en Chichihualco, Guerrero (izquierda) y uno hecho en China que usa el Club América (derecha).

Justo en la entrada de la Montaña de Guerrero, esa tierra fértil donde los cárteles de la droga adquieren toneladas de amapola para producir cocaína y heroína, está un pequeño pueblo llamado Chichihualco, cuya devoción por el futbol es legendaria. En esta comunidad de menos de 20 mil habitantes un balón es —literalmente— una cuestión de vida o muerte, como también lo es que Andrés Manuel López Obrador cumpla su palabra y haga realidad una promesa que no apareció en campaña, pero que hizo hace cuatro años.

La gente que nace en Chichihualco tiene tres opciones para ganarse la vida. Los que tienen suerte migran y se vuelven jornaleros en Estados Unidos. Los que no, se convierten en sembradores de amapola y rezan para vivir lo más que puedan trabajando para alguno de los 10 cárteles que se pelean el control de la sierra. Y los que quieren alejarse de la violencia, pero vivir en su pueblo, siguen con el oficio familiar de coser balones a mano.

En la década de los 60, ser balonero era motivo de orgullo y garantizaba un buen nivel de vida. Ahora, es un oficio de hambre. La extraordinaria calidad de los balones de Chichihualco era apreciada no solo en Guerrero, sino en México y el mundo: más de 70 fábricas en el pueblo daban empleo a artesanos del futbol que proveían miles de esféricos para los equipos de Segunda División, Primera División, la Selección Nacional y los encuentros internacionales que se jugaban en México, como el Mundial de 1970 y 1986.

Facebook / Esto es Chichihualco
Un hombre cose a mano un balón en su casa en Chichihualco, Guerrero.

Maradona, Pelé, Beckenbauer, Platini, por mencionar algunos astros del balompie, hicieron sus jugadas más icónicas con un balón de Chichihualco en sus pies.

Eran los buenos tiempos. Nadie en el mundo competía contra el producto nacional y los baloneros vivían en prosperidad y paz. En el pueblo, se abrieron restaurantes, tiendas de ropa, abarrotes. La pobreza y la violencia se atrofiaban en la banca.

Goolge Maps
Vista aérea de Chichihualco, ubicado en el centro de Guerrero, muy cerca de la capital, Chilpancingo.

Pero a inicios del siglo, el marcador cambió abruptamente. Una ofensiva de productos hechos en China golpeó a los baloneros de Chichihualco. Eran baratos, fáciles de reemplazar y su producción masiva garantizaba un abasto sin problemas. Los equipos de futbol y la Selección Nacional dejaron de comprar a los chichihualtecos, aunque los artesanos bajaron el precio hasta ocho pesos por balón cosido a mano.

Las calles pintadas con balones y porterías pasaron de ser un orgullo a una herida abierta que les recordaba una época pujante que no volvería.

Los baloneros tuvieron que eligieron entre dos males: irse a Estados Unidos o sembrar amapola, sirviendo a los capos que aprovecharon la pobreza del pueblo. De cualquier modo, Chichihualco se arruinó: hombres y mujeres que representaban la fuerza productiva huyeron al norte o fueron arrestados por el ejército o los mataron o los desaparecieron los grupos criminales como Los Rojos, Guerreros Unidos, Sierra Unida, el Cártel del Sur y otros. Sin balón, el futuro rodó hasta salirse de la cancha.

José Hernández / Cuartoscuro.com
En Chichihualco, yace un hombre asesinado a tiros con un arma 9 milímetros

Pero la Cuarta Transformación podría revertir la derrota, si es que tiene la voluntad de cumplir con una promesa que hizo el futuro presidente.

En septiembre de 2014, el tabasqueño recién había fundado su partido político, Morena. Y de gira por Guerrero hizo un alto en Chichihualco para pedir votos. El 12 de ese mes publicó una fotografía con dos balones amarillos: a la derecha, uno con tonos grises hecho en Chichihualco, y a la izquierda otro con pentágonos azules hecho en China.

El texto que acompañaba la publicación no estaba dirigido a sus simpatizantes, sino a Emilio Azcárraga Jean, entonces presidente de Televisa y del Club América, a quien calificaba como integrante de la "mafia en el poder".

Emilio Azcárraga Jean

Dueño de Televisa y del Club de Fútbol América

Presente

En mi reciente visita a Guerrero fui de nuevo a Chichihualco, donde muchos viven de fabricar balones de fútbol de buena calidad.

Sin embargo, los pequeños talleres familiares están cerrando y la gente se queda sin empleo porque se les ha puesto a competir en condiciones de desigualdad con los productores chinos.

A lo mejor no lo sabes, pero de casualidad tengo un balón del América hecho en China, en el que se lee "Bajo Licencia de Club de Fútbol América, S.A. de C.V."

¿Qué no habría manera, mientras llegamos nosotros al gobierno y protegemos a los productores nacionales, que los balones del América se hagan en Chichihualco, Guerrero, México?

Ojalá hagas algo.

Facebook / Andrés Manuel López Obrador
Publicación original en el perfil de Andrés Manuel Lópezz Obrador hacia Emilio Azcárraga

Han pasado mil 448 días desde esa promesa en forma de publicación de Facebook. Y faltan solo horas para que Andrés Manuel López Obrador se convierta en el presidente 65 de la nación.

Mientras corre el tiempo para su toma de protesta, Chichihualco, Guerrero, vive una crisis de olvido, pobreza y violencia. Las menos de 10 fábricas que sobreviven, y sus artesanos, miran con esperanza una promesa hecha por López Obrador fuera de su última campaña presidencial.

El balón ahora está en la cancha del próximo presidente de México. Chichihualco pide tiempo extra para ganarle un partido al olvido.