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18/11/2018 8:00 AM CST

6 acciones que propone el Banco Mundial para aumentar la cifra de niñas en escuelas

Las niñas necesitan, al menos, 12 años de educación continua; de no lograrlo, las consecuencias para las finanzas de los países pueden ser catastróficas

Miles de niñas uniformadas esperan su turno para entrar a su escuela.
Ajay Verma / Reuters
Miles de niñas uniformadas esperan su turno para entrar a su escuela.

Un reciente informe de Banco Mundial llamado Oportunidades perdidas: el alto costo de no educar a las niñas encontró que nueve de cada 10 niñas completan la escuela primaria, pero solo tres de cada cuatro finalizan el primer ciclo de la escuela secundaria.

Esta falta de oportunidades para que la niñas puedan completar un mínimo de 12 años de educación continua resulta muy caro para los países del mundo: entre productividad y ahorros, el mundo pierde hasta 30 trillones de dólares.

Además, truncar la educación de una niña puede tener efectivos negativos hasta en seis áreas que afectan al mundo: menos ahorros y calidad de vida, aumento en el matrimonio infantil, crecimiento en la densidad de población, menor salud y nutrición, escaso margen para tomar decisiones personales y una merma en el capital social.

Para evitar que esto siga sucediendo, el Banco Mundial ha señalado seis acciones clave que pueden atenderse para incrementar los años de estudio de una niña en el mundo.

1. Resultados de aprendizaje insatisfactorios y costo. Las escuelas públicas rurales tienen tan baja calidad y tan pocos recursos que muchos niños se gradúan de educación primaria sin saber leer. Ante los costos de los uniformes, transporte, almuerzos, útiles, más los aparentes pocos resultados, los padres creen que no valen la pena que sus hijas sigan en la escuela.

2. Fracaso en los exámenes. Los estudiantes pueden tomar el examen final de la escuela primaria solo dos veces. Si lo reprueban, no pueden continuar. Cuando las niñas reprueban, los padres creen que no tienen otra alternativa que empezar a buscar un prospecto adecuado para casar a sus hijas.

3. Falta de escuelas secundarias en los alrededores. Unas pocas comunidades rurales tienen sus propias escuelas secundarias. Los padres deben enviar a sus hijos a pueblos, lo que significa que deben quedarse en casas de familiares o conocidos. Y los padres no quieren dejar a sus hijas sin una supervisión adecuada.

4. Retiro forzado de adolescentes casadas. Una vez que una niña se casa, es probable que la expulsen de la escuela. Los esposos muestran poco interés en apoyar la educación de su esposa adolescente, especialmente si deben matricularla en una escuela privada.

5. No matricularse en la escuela o matricularse muy tarde. Algunas familias nunca matriculan a sus hijas en la escuela, quizás porque los padres no tuvieron esas oportunidades educativas. Y en algunos casos, los profesores se niegan a inscribir a niños que se consideran demasiado mayores para entrar a un salón.

6. Influencia de familiares y exigencias sobre las hijas mayores. Miembros de la familia pueden influir en los padres acerca del valor de la educación de las niñas, y no siempre con resultados positivos. Ser la hija mayor disminuye las probabilidades de una niña de ir a la escuela porque se espera que las hijas mayores ayuden a sus madres en la casa durante el día.

De atender estas problemáticas, confía en Banco Mundial, el mundo caminará hacia una sociedad más equitativa en la educación, más preparada y más crítica, lo que podría despegar el crecimiento económico especialmente de las naciones más pobres.