MÉXICO
09/11/2018 2:40 PM CST | Actualizado 12/11/2018 8:24 AM CST

Topo Chico cerrará sus puertas en 2021 y estos motines (y masacres) quedarán para el recuerdo

Cuando el penal deje de existir, habrá cumplido 78 años de historia y en su haber se llevará una larga lista de hechos violentos.

Los reos de Topo Chico serán reacomodados en los espacios que ya se construyen en los penales de Apodaca y Cadereyta
JULIO CESAR AGUILAR FUENTES/AFP/Getty Images
Los reos de Topo Chico serán reacomodados en los espacios que ya se construyen en los penales de Apodaca y Cadereyta

El secretario general del gobierno de Nuevo León, Manuel González, informó que el estado ya está invirtiendo casi dos mil millones de pesos, entre recursos estatales y federales, para construir 700 nuevos espacios en los penales de Apodaca y Cadereyta para cerrar las puertas del penal de Topo Chico pues consideran que en la actualidad esta cárcel ya es inoperante e ineficaz.

Será en 2021 cuando esta prisión deje de existir, los internos serán reacomodados y con eso, aseguró, "se dará respuesta a la sobrepoblación e ineficacia en la profesionalización de los servicios penitenciarios".

El Centro de Preventivo y de Reinserción Social (CEPRERESO) Topo Chico fue inaugurado en Monterrey en 1943 por el general Bonifacio Salinas Leal como una prisión para hombres, aunque actualmente tiene un área acondicionada para mujeres.

La prisión tiene capacidad para tres mil 685 internos; sin embargo, ha registrado temporadas con casi cinco mil y si bien hoy en día no está sobresaturada, sí presenta deficiencias en las instalaciones. Un reporte, de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL) refiere que hasta el 16 de abril de 2016, en Topo Chico había tres mil 595 personas, de los cuales tres mil 164 eran hombres y 431 mujeres.

No obstante, esto no es el único problema de este espacio, pues de acuerdo con informes de inteligencia miembros de Los Zetas y del Cártel del Golfo se disputan el control del centro penitenciario, lo que ha dado lugar a múltiples motines que tan sólo en 2016, dejaron 179 reos asesinados, según un informe de la Secretaría de Seguridad Pública de Nuevo León.

25 de marzo de 1980

Xinhua News Agency via Getty Images

Nuevo León era gobernado por Alfonso Martínez Domínguez, acusado de participar en la represión política posterior al Movimiento de 1968 en México y la Matanza del Jueves de Corpus, el genocidio y homicidio ocurridos el 10 de junio de 1971.

Martínez Domínguez y Miguel Nassar Haro, titular de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), respondieron con violencia a la violencia suscitada al interior del penal.

En los hechos murieron a tiros cuatro reclusos que pretendieron escapar del penal y habían tomado como rehenes al director del penal, Alfonso Domene Flor –quien también apareció muerto–; al chofer de este, Bruno González; y a dos secretarias, Concepción Treviño y Argelia Valadez.

El entonces procurador de Justicia del estado, Rubén Zarazúa Rocha, informó que Carlos López Atencio, El Cubano, quien organizó la fallida fuga, murió por seis balazos; Rodrigo Alcalá, El Huevo, recibió ocho; el narcotraficante Manuel Flores Puga falleció de cuatro balazos y el reo cocinero Joel Coronado Zapata perdió la vida por 2 tiros.

Las autoridades justificaron la muerte de los cuatro reos porque mataron a Domene Flor y estaban dispuestos a matar a las secretarias.

10 de febrero del 2016

Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, tenía cuatro meses en el gobierno cuando se suscitó este enfrentamiento entre grupos de la delincuencia organizada, el cual dejó 49 muertos y 12 heridos.

El motín ocurrió por una riña entre los grupos de los presos Jorge Iván Hernández Cantú, el Credo, líder del Cártel del Golfo; y Juan Pedro Saldivar Farías, el Z-27, jefe regional del Cártel de los Zetas.

Los reos que participaron en el choque violento prendieron fuego a las bodegas de víveres en la cárcel.

19 de junio de 2017

El traslado de 38 reos peligrosos de Topo Chico a diversos reclusorios federales del país, generó una revuelta en la que parte de los internos quemaron colchones y expusieron pancartas en el lugar. Además, se escucharon explosiones y detonaciones.

Los internos de alta peligrosidad fueron llevados a diversos penales federales de Oaxaca, Michoacán, Veracruz, Durango y Guanajuato.

Entre estos estaba Julio César Pardo Leyva, La July, uno de los líderes que presuntamente controlaban el penal.

23 de febrero 2018

REUTERS/Daniel Becerril

Al menos 200 internos orquestaron una rebelión para pedir el cese de funcionarios carcelarios. Hombres y mujeres se apostaron en las azoteas de los edificios. Algunos portaban uniformes penitenciarios y otros no.

La denuncia exigía la destitución de Rosa Manuela Félix Valles, comisaría general de la Agencia de Administración Penitenciaria y Genaro Arturo Sánchez Vázquez, subdirector penal.

Asimismo, pedían la salida de cárteles, que hubiera un trato digno a los familiares de internos durante las visitas, mejor alimentación y medicamentos.

Una semana después, a través de un comunicado, el gobierno estatal informó que Félix Valles, "renunció por motivos personales", y que Sánchez Vázquez, sería sustituido por Sergio Javier Ramírez Meléndez, quien trabajaba como subdirector Jurídico en ese mismo reclusorio.

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