MÉXICO
26/09/2018 4:21 AM CDT | Actualizado 26/09/2018 8:30 AM CDT

A 4 años del crimen de Ayotzinapa, impunidad y acusaciones graves contra el gobierno

El titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas reconoce, desde el mismo gobierno, las fallas y oportunidades del caso Ayotzinapa

De acuerdo con los expedientes de la CEAV, hay más de 700 víctimas directas e indirectas en el caso Ayotzinapa
MOISÉS PABLO / CUARTOSCURO.COM
De acuerdo con los expedientes de la CEAV, hay más de 700 víctimas directas e indirectas en el caso Ayotzinapa

Este miércoles por la noche, se cumplen cuatro años del hecho criminal, acaso, más importante del sexenio: el homicidio de nueve personas y la desaparición forzada de 43 estudiantes, la mayoría de primer año, de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, a manos de agentes de Estado. El aniversario ocurre a seis días de que el país conmemore los primeros 50 años de otra matanza de estudiantes perpetrada por el gobierno: la represión estudiantil en 1968 que dejó un número aún incierto de muertos.

Ambas fechas históricas se juntan, además, en un contexto de convulsión para la comunidad estudiantil en México: miles de alumnos de universidades públicas y privadas tomaron las calles durante este mes para exigir un alto al uso de grupo de choques, conocidos como "porros", para reprimir protestas pacíficas, como la que organizaron estudiantes preparatorianos este 3 de septiembre en Ciudad Universitaria y acabó en dos alumnos peleando por su vida en una unidad de terapia intensiva a causa de heridas punzocortantes.

Sin la seguridad de saber qué sucedió con los 43 aspirantes a maestros rurales, sin la convicción social de que todos los 111 detenidos por el caso estén pagando por sus delitos o sean los verdaderos culpables y sin un freno a los más de 16 mil homicidios cometidos este año, es que, otra vez, es 26 de septiembre.

Y para Jaime Rochín, integrante de la Comisión Ejecutiva de Atención de Víctimas (CEAV), es claro que hay algo que también sigue desaparecido: la justicia, pese las denuncias los padres de los alumnos que acusan el intento de cerrar el caso.

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Jaime Rochín (tercero de derecha a izquierda) fue elegido comisionado presidente de la CEAV el mismo año que ocurrió el caso Ayotzinapa.

"Mientras no se conozca con plena certeza el paradero de los 43 estudiantes, ni se haya sancionado a todos los responsables, no podemos hablar de justicia y verdad. Por lo tanto, sí podemos señalar impunidad", contó Jaime Rochín al HuffPost México.

"Habría que distinguir cuáles son las responsabilidades entre los órdenes de gobierno. En cuanto a las autoridades locales se encuentra la mayor responsabilidad y en ocasiones un contubernio con el crimen organizado. En el orden federal, ¿qué ha pasado en estos cuatro años? Las investigaciones siguen en curso, pero hay acusaciones graves que no se deben ignorar".

Las palabras de Jaime Rochín coinciden con las que minutos antes de la entrevista pronunció la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: la llamada "verdad histórica" presentada por el gobierno federal en 2015 sobre la supuesta quema de los cuerpos de los alumnos en un basurero en Cocula, Guerrero, es "insostenible" por sus "deficiencias" e "inconsistencias".

"Habrá que esperar la resolución de la CNDH que se dará próximamente", ataja Rochín. "Pero la CEAV ha acompañado y reparado en los casos en que la victimas directas o indirectas lo han solicitado".

¿Podría el próximo gobierno resolver un caso que cada día que pasa parece perderse entre un laberinto de complicidades y burocracia? Jaime Rochín cree que sí y que, aunque hayan pasado más de mil días desde aquella larga noche en Guerrero, Andrés Manuel López Obrador tiene una oportunidad.

"El presiente electo y el futuro subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, han anunciado una Comisión de la Verdad para revisar las investigaciones que se han realizado. Lo anterior con el acompañamiento de la victimas y del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes). Estoy convencido de que todo eso nos dará luces sobre el paradero de los 43 estudiantes. Por el bien de Mexico así lo deseo.

"Para mi —elegido presidente de la CEAV el mismo año que ocurrió el crimen de Ayotzinapa— lo más complicado ha sido generar un ambiente de confianza hacia la institución por parte de los familiares. Al ser parte del gobierno existe una desconfianza profunda", comentó.

Si hubiera que obtener alguna lección positiva de Ayotzinapa, el defensor de derechos humanos y funcionario federal apunta hacia algo que parecería obvio, pero que inexplicablemente sigue fallando a cuatro años del crimen: la responsabilidad del gobierno.

"Ante los delitos de alto impacto y violaciones a derechos humanos, el Estado mexicano debe actuar de inmediato y de manera articulada. Yo creo que esa es la mayor enseñanza para nosotros desde el servicio público: ya no se pueden evadir responsabilidades aduciendo competencias entre la federación y los estados. Eso se debe terminar ya.

"Yo creo que sí somos un país diferente. La lección de Ayotzinapa nos cimbró como sociedad y nos confrontó con nuestra realidad. Los desaparecidos somos mucho más, mucho más, que 43".