INTERNACIONAL
03/09/2018 4:47 PM CDT | Actualizado 03/09/2018 7:41 PM CDT

De este tamaño es la pérdida del Museo Nacional de Brasil

Los acervos culturales de América y el mundo están de luto.

Son 200 años de historia que han pasado por el Museo Nacional.
Divulgação/Roberto da Silva
Son 200 años de historia que han pasado por el Museo Nacional.

La destrucción ocurrida la noche del pasado domingo 2, a causa de un incendio de grandes proporciones, el Museo Nacional de Río de Janeiro era la más antigua institución científica de Brasil. Creado por D. João VI, el 6 de junio de 1818, con sede en el Campo de Sant'Ana, sirvió para promover el progreso cultural y económico del país.

Situado en la Quinta da Boa Vista, en San Cristóvão, Zona Norte de Río, el edificio alberga un acervo de cerca de 20 millones de artículos. La mayor parte fue totalmente destruida. El fuego comenzó alrededor de las 19:30 de domingo y fue controlado al final de la madrugada de este lunes 3.

Residencia de un rey y dos emperadores, la institución vinculada a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) completó de existir 200 años en 2018.

Las exposiciones cuentan la historia del museo y las actividades de investigación en enseñanza en las áreas de antropología y ciencias naturales.

De 1808 a 1821, el palacio fue el hogar de la familia realportuguesa. En seguida, abrigó a la familia imperial brasileña hasta 1889 y sede de la primera Asamblea Constituyente Republicana de 1889 a 1891. Al año siguiente, pasó a ser usado como museo.

Tânia Rêgo/Agência Brasil
Museu Nacional do Rio fue tomado y administrado por el Instituto del Patrimonio Histórico e Artístico Nacional (Iphan) en 1938.

El museo cuenta también la historia de la familia real. El conjunto de salas remanentes del antiguo Paço de San Cristóbal fue la sala del trono de Don Pedro II, además de joyas, vestimentas, muebles, estatuas y vajillas pertenecientes.

Construida para ser el templo del emperador y uno de los mayores símbolos del Segundo Reinado, la Sala del Trono era uno de los ambientes más importantes. Con pinturas del italiano Mario Bragaldi en las paredes y en el techo, la decoración sugiere la imagen de un templo griego sostenido por pinturas de oro, imitando las columnas de la antigüedad.

Divulgação/Museu Nacional
La Sala del trono contaba la historia de la familia real en el Museu Nacional.

En la exposición "Kumbukumbu - África memoria y patrimonio", un actor vestido de D. João VI muestra las piezas para una actriz que representa a su madre, D. María I. Con origen en la lengua swahili, la palabra Kumbukumbu es usada para objetos, personas o acontecimientos que nos hacen pensar en el pasado, pero de modo que se abra un camino hacia el futuro.

Se trata de casi 200 objetos traídos de diferentes partes de África, entre 1810 y 1940, además de artículos que pertenecieron o fueron producidos por africanos o sus descendientes directos en Brasil, entre 1880 y 1950.

Divulgação/Museu Nacional
"Kumbukumbu - África memoria y patrimonio" reunió 200 objetos de distintas regiones de África, entre 1810 e 1940.

En referencia a la ciencia, el museo formó parte de la visita de Albert Einstein a Brasil en 1925. Fue la primera vez del físico en América del Sur. El viaje que incluyó también a Argentina y Uruguay duró 3 meses. De acuerdo con el diario O Globo, Einstein se quedó 8 días en Río, del 4 al 12 de mayo de 1925, y se hospedó en la suite 400 del Hotel Glória.

Reprodução/Facebook
Albert Einstein visitó el Museu Nacional do Rio en 7 de mayo de 1925.

Pionera en los estudios de la radioactividad, la científica polaca Marie Curie estuvo en el museo el 29 de julio de 1926. Ella fue la primera y única mujer que ganó el premio Nobel en dos áreas distintas: física y química. En el registro de la visita, la científica está acompañada de la bióloga Bertha Lutz, investigadora de la institución y uno de los grandes nombres del feminismo en Brasil.

Divulgação/Museu Nacioal
Marie Curie junto a la bióloga Bertha Lutz en el Museu Nacional do Rio.

Otro nombre célebre que estuvo en las dependencias de la institución fue Alberto Santos Dumont. El padre de la aviación estuvo en el edificio algunas veces para realizar experimentos con sus inventos. El científico llegó a llevar un modelo de autopropulsión e intentó erguirse del suelo con él. Las pruebas se realizaron en el Jardín de las Princesas, con la presencia de familiares, científicos y autoridades.

Divulgação/Museu Nacional
Alberto Santos Dumont en una visita al Museu Nacional do Rio, en julio de 1928.

El Museo Nacional era poseedor del mayor acervo de historia natural y antropología de América Latina. Muchas piezas del acervo eran ejemplares únicos, como esqueletos de dinosaurios a momias egipcias, además de utensilios producidos por civilizaciones amerindias durante la era precolombina.

La mayor parte se destruyó en el incendio, pero una de las piezas más importantes, el meteorito Bendegó, resistió. Encontrado en el desierto baiano en el siglo XVII, fue traído en el siglo siguiente al museo y es el mayor meteorito encontrado en Brasil y 16º en el mundo. La roca es oriunda de una región del Sistema Solar entre Marte y Júpiter y tiene cerca de 4 mil 560 millones de años.

De acuerdo con el geólogo Renato Cabral Ramos, las investigaciones relacionadas con él, sin embargo, fueron quemadas. "Los meteoritos, posiblemente, han sido las únicas piezas a resistir a esa tragedia, el Bendegó está intacto, pero las investigaciones realizadas a partir de él, en las últimas décadas, se perdieron", dijo a UOL.

El meteorito es parte de lo que se puede ver en el vídeo de presentación del acervo institución. Otro destaque era la colección de fósiles, que incluía dos perezosos gigantes.

El museo poseía una colección de aproximadamente 70 mil artículos relacionados a las ciencias de la Tierra, subdividida en núcleos de paleontología, mineralogía, petrología y meteorística. El acervo de minerales y rocas era uno de los segmentos más antiguos, iniciado a finales del siglo XVIII.

Fernando Frazão/Agência Brasil
Ejemplar de óxido Pirolussita con barita entre los Minerais da Coleção Werner, llevados a Brasil por la Famí­lia Real Portuguesa, que huyeron después de la invasión de las tropas napoleónicas.

Las colecciones de minerales fueron incorporadas al acervo a principios del siglo XIX, como la colección particular de José Bonifacio de Andrada e Silva y los ejemplares transferidos de las colecciones de la familia imperial. Se destacaban el vasto conjunto de ejemplares de cuarzo, un conjunto de cristales de California y piezas de importancia histórica, como un ejemplar de equinoide silicificado probablemente oriundo de la colección de la Emperatriz Leopoldina, y una muestra de cuarzo de Minas Gerais, donada por el presidente Getúlio Vargas en 1940.

Fernando Frazão/Agência Brasil
Las impresionantes muetras de la colección de piedras del museo, se muestran cuarzos provenientes de Minas Gerais, donada por el presidente Getúlio Vargas al museo en 1940.

Los dinosaurios también llamaban la atención. Uno de los grandes atractivos de la colección de paleontología era el esqueleto Maxakalisaurus topai, primer dinosaurio de gran porte a ser montado en Brasil. El hallazgo fue en Minas Gerais.

En el acervo, constaban 56 mil ejemplares y 18 mil 900 registros en la aérea, con piezas de Brasil y de diversos países organizados en los núcleos de paleobotánica, paleoinvertebrados y paleovertebrados.

Tomaz Silva/Agência Brasil
En paleontología el Museu Nacional, contaba con fósiles de dinosaurios, eran 56 mil ejemplares y 18 mil 900 registros.

Otro importante elemento destruido por el fuego era una de las principales atracciones del museo: el fósil humano más antiguo encontrado en Brasil, bautizado Luzia. Este fue descubierto en 1974 por la arqueóloga francesa Annette Laming-Emperaire, en Minas Gerais, tendría 11 mil 300 años.

Divulgação/Museu Nacional
Reconstrucción de Luzia, fósil humano más antiguo encontrado en Brasil.

La parte de zoología reunía diversos especímenes empalados o taxidermizados, como aves, crustáceos, insectos, moluscos y quelicerados, como escorpiones y arañas. La colección se utilizaba para fines científicos y educativos.

Alexandre Macieira/Riotur
En zoologia el Museu Nacional contaba con piezas de diferentes países.

El Museo Nacional contaba también con un sector educativo, orientado a la difusión de conocimientos científicos y culturales.

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En el Área educativa del Museu Nacional, transmitía conocimientos de ciencia y cultura para crianzas.

El incendio de más de 6 horas destruyó la estructura del edificio, de madera, lo que permitió que las llamas se extendían con más facilidad.

Tânia Rêgo/Agência Brasil
Las llamas estuvieron presentes más de 6 horas.

El museo también sufría de la falta de mantenimiento, como termitas que corroían la estructura y la caída de revoco.

Tânia Rêgo/Agência Brasil
La estructura de madera lo volvió más vulnerable al fuego.

Con un presupuesto reducido, el museo llegó a anunciar un "vaquita virtual" para recaudar recursos junto al público.

Con la trama "Una Noche Real en el Museo Nacional", la Emperatriz Leopoldinense hizo un homenaje este año a nuestros 200 años de fundación de la institución. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de vida de la población,

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Una escuela de samba, celebró los 200 años del Museu Nacional con motivos de la institución en el carnaval carioca de este año.