ESTILO DE VIDA
14/08/2018 8:40 AM CDT | Actualizado 14/08/2018 8:45 AM CDT

La diferencia entre fetiche y vicio, explicada por expertos

Todos los fetiches son vicio, pero no todos los vicios son fetiches.

Getty Images/EyeEm

En una conversación informal, las palabras fetiche y vicio a menudo se mencionan indistintamente para referirse a cualquier deseo sexual o tendencia que quede fuera de lo corriente, como el bondage (un tipo de sadomasoquismo).

No obstante, aunque los dos términos puedan coincidir en ciertos puntos, los expertos sexuales afirman que existen ciertas diferencias fundamentales.

En general, un fetiche es una fijación sexual por un objeto concreto o un acto completamente necesario para la satisfacción sexual de una persona. No tiene por qué ser algo intrínsecamente sexual; pueden ser zapatos, cuero o el sploshing, que consiste en cubrir de alimentos el cuerpo de la pareja.

A la fijación con una parte concreta del cuerpo (pies, manos, culo o tetas) se la conoce como parcialismo.

"Con el parcialismo, se aísla una parte del cuerpo y se cosifica o se le da una carga sexual", explica a la edición estadounidense del HuffPost el terapeuta sexual David Ortmann, autor de Sexual Outsiders: Understanding BDSM Sexualities and Communities. "Se puede tener un fetiche por los corsés o los cinturones de cuero, pero si también hay una obsesión con la cintura estrecha y bien definida, se trata de una parcialización".

Por otro lado, el vicio es un término más amplio que engloba diferentes intereses sexuales, preferencias o fantasías que van más allá de la típica postura del misionero. También puede incluir BDSM, juegos de rol o juegos de golpes, como dar cachetes en el culo o azotar con un látigo.

"El fetiche está muy ligado a una necesidad psicológica de tener esos objetos o actos específicos para conseguir placer y/o un orgasmo, mientras que el vicio puede contar como una experiencia sexual más, pero no se necesita específicamente para el alivio sexual", comenta la educadora sexual de alias Dirty Lola.

Por decirlo de alguna manera: todos los fetiches son vicio, pero no todos los vicios son fetiches. Lo que es vicio para una persona (que te ponga ver a tu pareja en pantalones de cuero abiertos) puede ser fetiche para otra.

"Por ejemplo, puede que te guste más el sexo con cuero, ya que el cuero te excita", señala el educador y escritor sexual Gigi Engle. "Es como un diagrama de Venn en el que las cosas se solapan continuamente: hay muchas áreas grises".

Lola reconoce que la línea entre fetiche y vicio puede ser borrosa, pero trata de aclarar la idea con un ejemplo propio: "Yo soy sumisa y me encanta que me den cachetes en el culo en los juegos de golpes. Ese tipo de juegos añade otra capa a la vida sexual que quiero. Sin embargo, no siempre me apetece o necesito que esa clase de juegos sean parte de mis experiencias sexuales. De hecho, hay pocas personas con las que lo practico y, normalmente, no llegamos a la penetración cuando lo hacemos agresivamente".

Pero si Lola tuviera un fetiche con los cachetes en el culo, no sería capaz de tener un orgasmo sin ese tipo de juegos; se iría insatisfecha del encuentro sexual por no haber cachetes.

Según la psicóloga y terapeuta sexual Shannon Chavez, los fetiches suelen desarrollarse pronto y pueden basarse en experiencias de la niñez o la adolescencia.

"Se ve reforzado por el deseo y el placer que se encuentran al participar en ese comportamiento", sostiene Chávez. "La mayoría de los fetiches se desarrollan a partir de las primeras experiencias vitales y son patrones y comportamientos que crecen a medida que la persona se desarrolla sexualmente".

¿Tiene sentido? Pues seamos unos viciosos.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' US.