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10/08/2018 10:26 AM CDT | Actualizado 10/08/2018 11:25 AM CDT

Sergio Mayer tiene razón: tenemos que hablar de la horrible muerte de los manatíes

Una ONG apunta a los negocios millonarios de un delegado de Sagarpa en Campeche

En el Acuario de Veracruz, se realiza una celebración anual por el Día nacional del Manatí­, especie en peligro de extinción.
ILSE HUESCA /CUARTOSCURO.COM
En el Acuario de Veracruz, se realiza una celebración anual por el Día nacional del Manatí­, especie en peligro de extinción.

Este jueves, el actor y diputado electo por Morena, Sergio Mayer, etiquetó en un tuit a la Profeco, en lugar de la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente de México), para quejarse de la muerte de decenas de manatíes en Tabasco. Las comunidad tuitera se centró en su error, y no en el tema que Sergio Mayer quería: resolver el misterio de los cadáveres de estos animales en peligro de extinción.

Desde mayo, pobladores de los municipios de Mascupana, Centro y Centla han visto cerca de 34 manatíes muertos. Según medios locales, los animales encallan inflados "como vacas", huelen mal y tienen un rictus similar al de un ser vivo que sufrió antes de morir. Alrededor de los restos de los manatíes es común encontrar peces muertos.

El secretario de Medio Ambiente, Rafael Pacciano, dijo este viernes en una entrevista con Televisa que el gobierno aún desconoce cuál es origen de estas muertes, pero que se podría tratar de causas naturales. Sin embargo, un grupo de expertos consultados por el Huffington Post México aseguran haber resuelto el caso: detrás de los fallecimientos, está un interés económico.

La ONG Derecho Sin Fronteras encontró a mediados de julio 20 cadáveres de manatíes endémicos en distintas regiones de Tabasco. Cuando los analizaron, encontraron hemorragias y rompimiento de la pared celular, las evidencias de que los animales murieron por agroquímicos, es decir, causas atribuidas a seres humanos. Según los expertos, en este caso, fue por la acumulación de glifosfato.

"Existen 30 mil hectáreas de humedales en Campeche y Tabasco invadidas para ser destinadas a la siembra de palma africana"

El glifosato fue hallado en el agua, algas y pasto marino. La ONG tomó muestras que ayudarán a determinar si hay más químicos como arsénico, plomo, cromo o cobalto. Pero de algo está seguro Victor Hirales, doctor en Bioderecho y director de la ONG: esos químicos están ahí para favorecer la siembra de palma africana, una negocio millonario con alta demanda nacional e internacional para hacer aceites comestibles y biodiesel, pero que destruye la biodiversidad que la rodea.

"Existen 30 mil hectáreas de humedales en Campeche y Tabasco invadidas para ser destinadas a la siembra de palma africana", asegura Hirales. "Se emplea glifosato en los sembradíos de palma africana de Campeche y Tabasco. El glifosato actúa como un quelante y bloquea la absorción en los suelos. Con las lluvias de temporada se agrava el arrastre de los agroquímicos a los ríos".

Para Derecho Sin Fronteras, el principal impulsor de este monocultivo exótico es Pedro Armentía López, delegado de Sagarpa en Campeche, a quien atribuyen este "desastre" ambiental.

La ONG afirma que los suelos donde se siembra la palma africana requieren de 25 años para recuperar la calidad de carbono, minerales y nutrientes, provocando el agotamiento e infertilidad de los suelos.

Si no se detiene el uso de glifosfato para la producción de la palma africana, advierte Derecho Sin Fronteras, el manatí correrá aún más peligro y se aceleraría su desaparición.