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08/08/2018 10:03 AM CDT | Actualizado 08/08/2018 1:04 PM CDT

Elba Esther ya está libre, ¿para cuándo Dominga González, la defensora del agua?

La excarcelación de La Maestra contrasta con la vida en prisión de una de las activistas ambientales más respaldadas en México

Dominga González, de 61 años, fue sentenciada injustamente a 50 años de cárcel por defender el agua de su pueblo, según decenas de organismos de derechos humanos
Red TDT
Dominga González, de 61 años, fue sentenciada injustamente a 50 años de cárcel por defender el agua de su pueblo, según decenas de organismos de derechos humanos

La redención de Elba Esther Gordillo es una muestra de las dos caras de la justicia en México. Por un lado, la poderosa sindicalista ya respira tranquila en su lujoso departamento de Polanco luego de ser absuelta de los cargos de lavado de dinero y delincuencia organizada tras poco más de 5 años de prisión... que transcurrieron, en su mayoría, en una torre médica.

Por otro lado, la indígena nahua Dominga González, de 61 años, vive deprimida en una celda del penal de Santiaguito, Estado de México, donde lleva 11 años recluida por una sentencia racista que la castigó por defender el agua de su comunidad, según más de 255 defensores de derechos humanos. Y las autoridades no quieren que salga pronto: le faltan 39 años más privada de su libertad.

Mientras La Maestra contó con una costosa defensa a cargo del abogado Marco Antonio del Toro, quien desbarató uno a uno los argumentos de la Procuraduría General de la República, Dominga González no contó con un adecuada defensa que la salvara del elemento que más pesó en su detención: un testigo la acusó de ser la homicida de un empresario simplemente porque la culpable era "una señora morena y chaparrita".

ARTEMIO GUERRA BAZ /CUARTOSCURO.COM
Habitantes de San Pedro Tlanixco exigieron en mayo de 2018 la liberación de personas encarceladas y sentenciadas a 50 años de prisión por defender el agua.

Esta es la historia: en el Estado de México, el río Texcaltengo nace en Tlanixco, una comunidad a unos 30 minutos de Toluca. Por años, los habitantes de Tlanixco disfrutaron de sus aguas, pero en 2001 la Comisión Nacional del Agua les quitó la concesión del uso del río para otorgarlo al municipio vecino, Villa Guerrero. ¿La razón? En Villa Guerrero hay una poderosa asociación de floricultores. De ese modo, los indígenas nahuas ya no pudieron usar legalmente el agua del río de su comunidad.

El 1 de abril de 2003, los floricultores entraron a Tlanixco, Estado de México, acusando a los locales de ensuciar el río. Aquello reavivó la furia de los indígenas y las campanas de la iglesia repicaron. La discusión pasó a golpes y en una situación confusa, el empresario floricultor Alejandro Isaak Basso cayó por un barranco y falleció.

Las investigaciones para hallar a los culpables se centraron en los líderes de Tlanixco, quienes por años habían dado una batalla social y legal por recuperar el agua de su pueblo. Así, el 9 de julio de 2007, mientras estaba dormida, 30 patrullas ministeriales y 150 policías arrestaron a Dominga González, madre de cuatro hijos y una de las voces más fuertes en la batalla por recuperar el uso del río.

"Te vamos a violar, si no nos dicen donde están tus compañeros", amenazaban a la activista, según su relato. Dos días después se le dictó auto de formal prisión en su contra, junto a cinco líderes comunitarios.

La celeridad con la que la encarcelaron contrasta con la tardanza en sentenciarla: la justicia tardó 10 años en encontrarla culpable y, finalmente, en 2017 recibió una sentencia de 50 años en prisión.

"El Juez Primero Penal de Primera Instancia de Toluca, con residencia en Almoloya de Juárez, determinó la pena máxima para Dominga, a partir de tres 'argumentos': por alegar ser defensora de derechos humanos, por no considerarla indígena y por defender los usos y costumbres", escribió en un comunicado la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos Para Todos (TDT).

Según TDT, el caso de Dominga está plagado de inconsistencias y contradicciones. Tampoco existen las pruebas ni elementos consistentes para mantenerla presa. Su reclusión, afirman más de 250 reconocidos activistas de derechos humanos en México, es una injusticia simple y llana.

"Pido que me ayuden a salir de aquí. Es una injusticia lo que nos están haciendo. Yo defendía el agua de mi pueblo. Sin agua no hay vida", dice Dominga González, de acuerdo con la TDT.

Esta noche, la activista pasará otra noche más en la celda que comparte con 35 internas. Mientras tanto, Elba Esther Gordillo pasará su primera madrugada como mujer libre e inocente.

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