UN MUNDO MEJOR
07/08/2018 10:07 AM CDT | Actualizado 07/08/2018 11:33 AM CDT

Antes que AMLO, estas mujeres pacificaron Ciudad Juárez con aceites y flores

Se llaman Sabic y en 2010, el peor año de la guerra, crearon las "gotitas contra la violencia".

Un día antes de la llegada a Ciudad Juárez del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, otro feminicidio fue reportado cerca de la colonia Urbi Villas los Cedros.
NACHO RUÍZ / CUARTOSCURO.COM
Un día antes de la llegada a Ciudad Juárez del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, otro feminicidio fue reportado cerca de la colonia Urbi Villas los Cedros.

En 2010, cuando Ciudad Juárez fue nombrada "la ciudad más peligrosa del mundo", el año cerró para los juarenses con poco más de 3 mil 100 homicidios. Aquellos meses eran enloquecidos con matanzas en parajes solitarios, masacres en centros de recuperación para adictos y multihomicidios con 16 víctimas en una sola casa, como sucedió con los estudiantes de Villas de Salvárcar.

Por eso, cuando el pasado 3 de agosto se supo que el repunte de violencia había traído, otra vez, a masacres de dos dígitos, la ciudad se estremeció con un déjà vu:el viernes, 11 personas fueron asesinadas en una casa abandonada en el fraccionamiento Praderas de los Oasis de esta frontera. Todas estranguladas, como un recuerdo que evoca los peores años de la guerra.

Para evitar que 2018 se convierta en una reedición de 2010, este martes el virtual presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, visita Ciudad Juárez para inaugurar el primero de los foros nacionales con víctimas de donde surgirá su estrategia para pacificar el país.

Pero antes que él, hubo un grupo de mujeres que intentaron lo mismo. Y lo hicieron cuando ser activista por la paz era casi una sentencia de muerte.

Sabic

Se llaman Sabic, o Salud y Bienestar Comunitario, y comenzaron en 2003 como un centro de salud integral para las personas en Ciudad Juárez que vivían desde problemas de salud hasta depresión. Pero siente años después, la ola de violencia cambió el perfil de sus pacientes: casi la totalidad llegaban a sus puertas traumatizadas por el asesinato, el secuestro, la violación de un familiar.

"Viene mucha, mucha gente a pedirnos ayuda, muchas familias que han perdido un hijo, al esposo... la gente está sufriendo mucho, mucho... nosotros necesitamos ayudarlos", decía, en 2010, el sacerdote Alberto Meléndez de la parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo, según el libro "Entre las cenizas".

Sin quererlo, las mujeres de Sabic se volvieron paramédicas de la salud mental en su propia ciudad, atendiendo a caídas y caídos de una guerra no pedida. Muchas eran expacientes, voluntarias, amas de casa, maestras de yoga o nutriólogas. Sólo algunas eran terapeutas profesionales. Todas ayudaban a dar contención o manejo de crisis a quienes pedían su ayuda. Pero necesitaban un servicio que todas las integrantes de Sabic pudieran ofrecer a la comunidad, sin distinción de grados académicos, fácil de transportar y a un costo accesible.

Así nació la idea de reforzar la terapia floral. Le llamaron "gotitas contra la violencia".

Era una idea simple, pero esperanzadora: en un pequeño frasco ámbar de 30 mililitros se colocaría un líquido floral diluido en alcohol que, después de dejarlo reposar por días, se convertiría en un aceite capaz de apaciguar episodios de profunda depresión o rabia. La solución era mitad poder curativo de las flores y mitad efecto placebo que, combinado con una terapia oral, ayudaba a encontrar la paz interior.

El proyecto llamó la atención de la prensa local y nacional, pero especialmente de mujeres y hombres con estrés postraumático a causa de la violencia. Cientos hacían filas en Sabic para pedir sus "gotitas contra la violencia". Cuando el recinto fue rebasado, las activistas salieron a las calles. Ancianas que perdieron nietos, huérfanas de 40 años, viudas veinteañeras caminaban los callejones de las colonias más peligrosas y ofrecían a los niños esa "vacuna" para que no se hicieran sicarios.

Sabic

Cinco años más tarde, en 2015, Ciudad Juárez salió del ranking de las ciudades más violentas del mundo. La calma se instaló. Los casos de masacres y niños sicarios disminuyeron. Y el fantasma de la guerra parecía conjurado para siempre. El trabajo de miles, incluyendo a las sanadoras con flores, rindieron frutos. Pero como una enfermedad que vuelve pese a las vacunas, la violencia asoma de nuevo la cabeza en Ciudad Juárez este 2018.

Afortunadamente, hoy Sabic sigue abierta. Según sus cifras, dan más de 20 mil servicios al año, tienen unos 40 centros de atención y su red de brigadistas se cuenta por decenas. Su experiencia acumulada es la garantía de una defensa veterana contra la guerra.

Por si un día el 2010 decide asomar la cabeza, que sepa que en Ciudad Juárez hay un grupo de mujeres que curan la violencia con gotitas. Y que son muy eficientes.