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05/08/2018 10:05 AM CDT | Actualizado 06/08/2018 1:26 PM CDT

Este albergue mira con ilusión la polémica idea de Manuel Bartlett de condonar pagos

Para el albergue Jesús el Buen Pastor, en Chiapas, el perdón de la deuda con CFE significaría un mantener sus puertas abiertas

Un migrante y residente del albergue Jesús El Buen Pastor. FOTO: ELIZABETH RUIZ /CUARTOSCURO.COM
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Un migrante y residente del albergue Jesús El Buen Pastor. FOTO: ELIZABETH RUIZ /CUARTOSCURO.COM

La primera persona en México en recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos, Olga Sánchez, hoy vende pan de iglesia en iglesia para que su proyecto humanitario, el albergue Jesús el Buen Pastor, no vuelva a cerrar sus puertas por no tener dinero para pagar el recibo de la luz.

En 2004, el entonces presidente Vicente Fox invitó a "doña Olga" a la residencia oficial de Los Pinos para entregar una condecoración histórica por su trabajo en Tapachula, Chiapas. Ahí, la activista fundó un refugio para migrantes con un enfoque único: los inquilinos son mutiladas y amputados que perdieron partes de sus cuerpos en el trayecto hacia Estados Unidos. Hombres a quienes el tren "La Bestia" les cortó un brazo o mujeres sin piernas que los asaltantes aventaron a las vías del tren.

Para ellos, el albergue Jesús el Buen Pastor es fundamental, por ser el único lugar especializado que no cobra un peso por darles atención médica, comida y un techo, mientras curan sus heridas, se fortalecen sus muñones e, incluso, esperan un donador generoso que regale alguna prótesis. También da sentido a su pérdida: los de nuevo ingreso, deprimidos por su condición, reciben pláticas y visitas por parte de viejos inquilinos que ya han hecho las paces con la discapacidad.

FOTO: ELIZABETH RUIZ /CUARTOSCURO.COM
Byron perdió una pierna al caer del tren cuando intentaba llegar a Estados Unidos. Para recuperarse, acudió al albergue Jesús el Buen Pastor.

Vicente Fox prometió ayudar "siempre" al albergue, y lo mismo hizo el expresidente Felipe Calderón, pero la casa siempre opera con pérdidas económicas. Casi siempre faltan medicinas, jabón para lavar la ropa, mantenimiento en los cuartos y más. A pesar de la falta de ayuda institucional, Olga Sánchez se las ingenia para mantener abierto el refugio, incluso si eso significa vender gelatinas en la calle. Pero en octubre de 2017, una deuda de 53 mil pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la orilló, por fin, a cerrar las puertas, lanzando a la calle a decenas de migrantes desesperados por un lugar donde recuperarse.

En enero, Jesús el Buen Pastor reabrió tras el pago parcial de la deuda, pero mientras el tiempo avanza la deuda crece a una velocidad de 35 mil pesos cada bimestre. En unos meses, el hijo de Olga Sánchez y administrador, contó que será tan impagable que podrían cerrar sus puertas de nuevo.

Su última esperanza es una polémica medida que adelantó el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador, cuando anunció al expriista Manuel Bartlett como director de la CFE: la condonación de deudas a más de 40 mil morosos.

"Si sucede, claro, sería un gran alivio para nosotros. Significa que podemos empezar desde cero", contó el admninistrador del albergue. "Ahora tenemos a 30 personas viviendo con nosotros y para ellos este lugar es de vida o muerte".

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El expresidente Felipe Calderón en un acto con Olga Sánchez (vestida de blanco, a la extrema izquierda).

Por el contrario, el plan de perdonar los pagos atrasados no ha sentado bien entre algunos grupos empresariales: la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y la Cámara Nacional de Comercio han criticado la iniciativa, asegurando que podría quebrar a la CFE, que este sexenio dejó de ser una paraestatal para convertirse en una empresa productiva.

Los críticos han calificado como "populista" a la propuesta, asegurando que fomenta la "cultura de no pago"; los que la apoyan aseguran que permitirá que la gente más vulnerable se deshaga de deudas impagables que solo queman su bolsillo.

"Para nosotros, la luz es lo más caro. Tenemos una panadería que no es un negocio, es para apenas salir con los gastos. Definitivamente, sin condonación, podemos cerrar. Hemos buscado por años que la gente de la CFE no nos cobre porque la labor que hacemos requiere apoyos del gobierno. Nosotros asistimos a los más pobres, no somos un negocio", aseguró el administrador del albergue.

Por ahora, Jesús el Buen Pastor solo se mantiene gracias a bolsas de pan casero que Olga Sánchez vende en 20 pesos cada una en las iglesias de la frontera con Centroamérica. Apenas alcanza para comprar comida y medicinas. La ropa es regalada, la atención médica también. En tiempos de lluvias, hombres sin manos y mujeres sin piernas cuidan que su casa no se inunde, mientras intentan tapar las goteras.

El primer recinto que obtuvo el Premio Nacional de Derechos Humanos en la historia del país ve con expectativa la iniciativa: la próxima vez que se vaya la luz, podría ser para siempre.