MÉXICO
30/07/2018 8:18 AM CDT | Actualizado 31/07/2018 9:36 AM CDT

30 de julio de 1968: el bazucazo a la Prepa 1 de la UNAM

El bazucazo a la Prepa 1 de la UNAM dio paso a la intervención del Ejército en el Movimiento Estudiantil de 1968.

Archivo/Excélsior
En la imagen, la situación sobre la calle República de Argentina en el Centro. Las manifestaciones de los estudiantes, que iniciaron la noche del 29 de julio, terminaron las primeras horas del 30 de julio de hace 50 años.

La demostración de fuerza desplegada por los estudiantes en la movilización del 29 de julio en el Zócalo de Ciudad de México fue tan grande que en los primeros minutos del día 30 de hace 50 años el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó que efectivos del Ejército mexicano intervinieran por primera vez en el Movimiento Estudiantil.

Cronológicamente, el 29 de julio había terminado. Las acciones no.

En los primeros minutos del día siguiente, efectivos de la primera zona militar del Ejército al mando del general José Hernández Toledo —que ahí fue tomando renombre, tanto que le valió estar al frente de los fusileros paracaidistas que actuaron el 2 de octubre en Tlatelolco—, llegaron al primer cuadro de la ciudad.

De un bazucazo, la vetusta puerta de la Escuela Preparatoria número 1 de San Idelfonso quedó hecha astillas.

Archivo/Excélsior
Parte de la puerta de San Ildefonso quedó hecha astillas tras el bazucazo.

Twitter/CadTheBane
La puerta de la antigua Prepa 1 tras el bazucazo de los militares.

El enfrentamiento de estudiantes contra granaderos y elementos castrenses provocó el cierre indefinido de la UNAM y el Poli, como la anunció Excélsior en su encabezado principal del 30 de julio de hace 50 años.

En el convoy militar que llegó al centro de la ciudad había tanques ligeros, jeeps equipados con bazucas y morteros, además de enormes camiones de transporte de tropas, según la nota publicada en Magazine de Policía, una publicación editada por Excélsior.

Otro grupo de soldados, los del Segundo Batallón de Infantería del Ejército, al mando del general de división Crisóforo Mazón Pineda, entró al primer cuadro por Santa María la Ribera.

"En la esquina de Seminario y Argentina 650 soldados del batallón de fusileros paracaidistas se parapetaron frente al edificio de la Escuela Preparatoria número 2 y emplazaron una bazuca apuntando a la puerta", se lee en Magazine de Policía.

En un boletín de la Secretaría de la Defensa Nacional, entonces a cargo del general Marcelino García Barragán, informó que la intervención de la fuerza militar se hizo a petición del regente del Distrito Federal (actualmente Ciudad de México), Alfonso Corona del Rosal, y en apoyo de la policía para hacer frente a la situación planteada por los estudiantes.

Las tropas del Ejército entraron en acción a las 0:50 horas del día de hoy (30 de julio) para disolver a los grupos en agitación que ya habían saqueado armerías y recurrido al uso del armamento sustraído, así como al uso de bombas de tipo casero en contra de las fuerzas policiacas del Distrito Federal.Boletín oficial en 'Magazine de Policía'.

En la nota firmada por el reportero Víctor Payán se lee que el Ejército se posesionó de las preparatorias 1, 2 y 3 de la UNAM y de las vocacionales 2 y 5 del Politécnico y su intervención puso fin a una batalla iniciada desde el viernes anterior (con motivo de las dos manifestaciones celebradas: por el aniversario de la toma del cuartel Moncada en Cuba y el rechazo a la violencia policiaca), con una tregua de 24 horas entre estudiantes y granaderos.

Ante la situación violenta, el rector Javier Barros Sierra y el titular de Educación Pública, Agustín Yáñez, acordaron el cierre temporal de ambas instituciones.

La crónica de hechos señala que la escaramuza entre estudiantes y soldados no duró más de 15 minutos: "La tropa inició su marcha a las preparatorias con la bayoneta 'calada' y encontró una leve oposición. Los estudiantes se vieron obligados a parapetarse en los planteles y la puerta de las escuelas 1 y 3 fue desbaratada de un tiro de bazuca", se lee en el periódico de hoy hace 50 años.

Archivo/Excélsior
Portada del 30 de julio de 1968 de 'Excélsior' sobre el cierre de la UNAM y el IPN.

Los efectivos del Ejército entraron a los planteles educativos y sacaron a los estudiantes. La huida de los alumnos fue cortada por los granaderos y eso dejó decenas de detenidos.

El reporte fue que dentro de las escuelas habían encontrado algunos alumnos lesionados, que antes de eso se habían negado a abandonar los planteles, por lo que la Cruz Roja tuvo que enviarles médicos de emergencia.

Después de que las escuelas de la UNAM y el Poli quedaron sin estudiantes, los planteles fueron resguardados por las autoridades, según el reporte periodístico.

La intervención del Ejército se dio después de los hechos, que comenzaron a las 19:15 horas del lunes 29, cuando varios grupos de estudiantes convergieron en el Zócalo y fueron dispersados por los granaderos.

"Un torrencial aguacero sirvió, además, para menguar los ánimos de los estudiantes, o, mejor dicho, para retardar sus acciones", escribió Payán.

En la crónica se menciona que la ofensiva estudiantil en contra de los granaderos se reanudó cuando faltaban quince minutos para las 21 horas. En ese momento, los estudiantes de las vocacionales 2 y 5 salieron a las calles, con la idea de retener a algunos granaderos a los que pretendía canjear por algunas de las 43 personas que estaba encarceladas y consignadas por la gresca del viernes anterior.

"Los ánimos de los muchachos se exacerbaron poco después, cuando un autobús de la línea Estrella Roja atropelló a un alumno de la preparatoria número 4. Los estudiantes secuestraron ese vehículo y otros dos, a bordo de los cuales se dirigieron a las preparatorias 1 y 2. Luego de eso, los preparatorianos se lanzaron abiertamente a las calles, con pinturas para pintarrajear los autobuses que encontraban a su paso", dice la nota publicada por este diario.

Ante la negativa de que sus peticiones se llevarán a cabo, los estudiantes anunciaron que se habían roto las pláticas con las autoridades.

En ese contexto, la Facultad de Leyes, en Ciudad Universitaria, se declaró en huelga, igual que sucedió con las prepas 1,2, 3, y 7.

Archivo/Excélsior
30 de julio de 1968. El ejécito tomó posesión de los planteles de la UNAM y el IPN.

Muchas horas antes de que se registrara el icónico bazucazo a la puerta de la preparatoria de San Idelfonso, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, en Colima ya se había dejado sentir en la escena del Movimiento Estudiantil.

Ante universitarios priistas, el jefe del Ejecutivo dijo, según la nota de Excélsior, que "el camino que debe seguir la juventud mexicana no es el de la violencia, la irreflexión o la exigencia que no se fundamenta en razones, sino el de la responsabilidad, la justicia, la razón y el servicio a la patria".

En el discurso presidencial, en el contexto de la entrega de una medalla de oro para expresarle su solidaridad, su apoyo y reconocimiento por el propósito que otorga la ciudadanía a los jóvenes de 18 años, aunque sin aludir a los hechos que se habían dado desde el pasado 22 de julio, es que habló Díaz Ordaz.

Prueba de que el Estado mexicano avizoraba consecuencias de lo acontecido en San Idelfonso, fue la aparición, en conferencia de prensa, en plena madrugada del 30 de julio, del jefe del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Coronal del Rosal; del secretario de Gobernación, Luis Echeverría; del procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas; y del procurador del Distrito y Territorios Federales, Gilberto Suárez Torres, para dar su versión de los hechos y la intervención del Ejército.

La información dice que se actuó con la ley; que se agotaron todos los recursos para solucionar el problema por la vía normal. Que intervino el Ejército y volvería a hacerlo si se altera el orden. "Fueron agitadores comunistas los que iniciaron el conflicto. No hubo muertos", explicaron.

Twitter/LizSevilla
Otra vista del bazucazo a la puerta de la antigua Preparatoria 1 de la UNAM el 30 de julio de 1968.

Corona del Rosal explicó entonces que los grupos de agitación utilizaron varillas, bombas molotov, ácidos y secuestraron e incendiaron camiones. "Tratamos por todos los medios posibles de hablar con ellos, llegar a un entendimiento. No fue posible".

Echeverría lamentó que un grupo de "ingenuos" pretendieran apartar a la juventud mexicana del camino ascendente. Y dijo que "vivir en un clima de libertades es más difícil que someterse a dictaduras o abandonarse al desorden y a la anarquía".

Luis Echeverría, que dos años después fue presidente de México, acusó a los grupos comunistas en México de haber propiciado los desórdenes que se habían escenificado en los últimos días.

Sánchez Vargas afirmó que antes de llamar al Ejército para que interviniera en el conflicto se consideró una serie de factores jurídicos y constitucionales, de acuerdo con la ley.

Ante el juez Eduardo Ferrer MacGregor, los detenidos y consignados por la gresca del viernes 26 de julio, la mayoría parte del Partido Comunista Mexicano, de las Juventudes Comunistas de México y del Partido Estudiantil Progresista, declararon que los disturbios habían sido provocados por estudiantes de las vocacionales 5 y 7 y no ellos, como se les acusaba.

Este texto se publicó originalmente en Excélsior.