POLÍTICA
28/07/2018 5:00 AM CDT

El Consejo Fiscal que podría frenar esas ansias de gastar de los gobiernos en México

En México se requiere un Consejo Fiscal que, alejado de los intereses políticos, vigile el cumplimiento de la regla fiscal, la complemente y ayude a enfrentar los efectos del ciclo económico.

Especial.

Por: Alejandro Alegría

El ciclo económico, con sus etapas de auge y depresión, arrastra de manera natural a la política fiscal de acuerdo con la etapa en que se encuentra. Si el ciclo económico está en auge, motiva mayor gasto público, dada la disponibilidad de recursos. Por el contrario, si el ciclo económico está en recesión, la política fiscal tiende a reducir el gasto público.

Durante mucho tiempo los gobiernos implementaron una política fiscal procíclica, que consiste precisamente en aumentar el gasto en los tiempos de bonanza y contraerlo en épocas de depresión. Esto también generó la tendencia de los gobiernos a gastar más de lo que recaudan. No obstante, se aprendió que gastar mucho y endeudarse en los tiempos de bonanza siembra compromisos grandes que resultan difíciles de cumplir en épocas de recesión y escasez de recursos. Para corregir esta situación, poco a poco se fue configurando en todo el mundo la política fiscal contracíclica, es decir ir contra el ciclo económico y, de esa forma, generar ahorros en las épocas de auge.

Prácticamente hasta los años ochenta, los gobiernos tuvieron en sus manos el manejo discrecional de la política monetaria (cantidad de dinero circulante en la economía y tasa de interés) y de la política fiscal (impuestos y gasto público). Sin embargo, la discrecionalidad provocó que un gran número de países sufrieron fuertes crisis económicas, amplios déficits, altos niveles de inflación y crecimiento descontrolado de la deuda pública.

Como respuesta al legado negativo de la discrecionalidad de los gobiernos, en la década de los noventa se presentó una ola de medidas para delegar la política monetaria a organismos autónomos. Como resultado, hoy la política monetaria es manejada por los Bancos Centrales que gozan de autonomía.

La política fiscal siguió un camino muy diferente, ya que a la fecha continúa en potestad de los gobiernos (la política fiscal nunca será delegada ya que constituye el monopolio fiscal del Estado), aunque se crearon las reglas fiscales, que representan una restricción a la política fiscal, al balancear los ingresos con los gastos y/o a contener el crecimiento desmedido de la deuda. No obstante y a pesar de sus bondades, las reglas fiscales por sí solas no terminaron con la prociclicidad ni con el sesgo al déficit, evidenciando una necesaria complementariedad entre reglas fiscales y consejos fiscales.

Además de lo puramente económico, existe el ciclo político económico, estudiado por William Nordhaus: los votantes se preocupan por el desempleo, los gobiernos incrementan las probabilidades de ser reelectos tomando medidas para disminuirlo justo antes de las elecciones, a pesar de que esto eleva la tasa de inflación. Después de las elecciones, los gobiernos enfrentan altas tasas de inflación y, entonces, toman medidas de austeridad. Como resultado, el ciclo político económico conduce a una toma de decisiones con un carácter marcadamente cortoplacista.

Además del ciclo político económico se deben estudiar los pesos y contrapesos estipulados por el sistema presupuestario ya que también influyen a la política fiscal. En México, el diseño institucional mandatado por el sistema presupuestario está bien confeccionado, teóricamente y legalmente, para evitar el desbalance de poderes, pues distribuye equilibradamente las etapas del ciclo presupuestario entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. En realidad funciona de manera muy diferente: varias circunstancias dotan de ventajas al Poder Ejecutivo frente al Poder Legislativo.

Algunas de ellas son la asimetría en personal y capacidades técnicas, así como en la información. También la Cámara de Diputados no cuenta con un órgano técnico altamente especializado que le provea de insumos para la discusión fiscal y con los que cuenta son elaborados por el Poder Ejecutivo.

Asimismo se hace uso del "intercambio clientelar -cuando el gobierno da dinero para proyectos rentables políticamente a cambio del voto de los legisladores", para proteger "su proyecto" de presupuesto y que resulte aprobado con el menor número de cambios posible.

Hay que considerar también el escaso tiempo que tiene el Poder Legislativo para analizar el Paquete Económico y la estructura de incentivos en el Poder Legislativo que no genera costos políticos para los legisladores por abdicar de su función como contrapeso del Ejecutivo.

Sólo así es posible entender que habiendo gobiernos divididos en México, en los cuales el Poder Ejecutivo estaba en manos de un partido político y la mayoría parlamentaria en el Poder Legislativo en manos de otro, las votaciones para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) hayan sido tan estables en los últimos años.

Por todo esto, se debe disminuir la discrecionalidad del Poder Ejecutivo y al mismo tiempo fortalecer al Poder Legislativo. Realizar sólo una u otra de estas tareas sería notoriamente insuficiente.

La creación de un Consejo Fiscal está justificada debido a los efectos del ciclo económico, a los del ciclo político económico, a la necesidad de complementar a la regla fiscal y de corregir el desbalance de poderes que prevalece en México. No obstante que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que México ya cuenta con un Consejo Fiscal en la figura del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, resulta difícil considerarlo como tal debido a que se encuentra bajo la lógica político-partidista.

De acuerdo con la experiencia internacional, los principales beneficios que traería un Consejo Fiscal son:
*Alcanzar y mantener una posición fiscal sostenible.
*Poder Legislativo que recobra plenamente su facultad exclusiva de discusión-aprobación del PEF.
*Poder Legislativo con un órgano propio técnicamente especializado que erradica la dependencia respecto al Poder Ejecutivo en la elaboración de estimaciones crecimiento, inflación, ingreso, gasto, deuda y balance.
*Opinión pública informada periódicamente de la posición fiscal prevaleciente.
*Gobiernos que pagan altos costos políticos por romper sus compromisos fiscales y por romper la regla fiscal sin recomendación del Consejo Fiscal.

A pesar de que un Consejo Fiscal no toma decisiones, que sólo emite recomendaciones y que estas no tienen carácter vinculante, su fuerza radica en su capacidad de persuasión hacia el gobierno y hacia la opinión pública con base en análisis oportunos, estimaciones, pronósticos y recomendaciones de alta calidad y precisión técnica.

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