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25/07/2018 6:12 AM CDT | Actualizado 25/07/2018 7:12 AM CDT

Uno de los asesinos de mi hijo usó el 'pánico gay' para defenderse. No sucederá de nuevo.

Uno de los asesinos de mi hijo usó el 'pánico gay' para defenderse. No sucederá de nuevo.

Evan Agostini via Getty Images
A candlelight vigil was held in New York for Matthew Shepard about a month after he was beaten to death in Wyoming in 1998. He was 21.

Recuerdo vívidamente el día en que uno de los hombres que asesinó a mi hijo decidió que su defensa sería argumentar "pánico gay", una manera de decir que estaba tan impactado y amenazado por ser coqueteado por otro hombre, que perdió el control de sí mismo. Yo estaba impresionada de que una premisa tan ridícula pudiera ser considerada como una posibilidad.

Por años, victimarios han abusado del sistema legal usando la defensa del "pánico gay", como una excusa para lastimar a otro ser humano solo por ser quienes son, del mismo modo que los hombres han usado el pretexto de "ella se lo buscó" para justificar su violencia hacia las mujeres.

La terrible realidad es esta: el llamado "pánico gay" está solo explícitamente prohibido en tres estados de Estados Unidos, California, Illinois y Rhode Island. En los 20 años que han seguido a la muerte de mi hijo Matt Shepard, solo esos tres estados han prohibido ese recurso legal. Y, claro, Wyoming, el estado donde mi hijo fue aesinado, no es uno de ellos. Como si eso no fuera suficiente, Wyoming, junto con otros cuatro estados de mi país, aún no tiene una ley para sancionar crímenes de odio.

Sin embargo, recientemente dos miembros del Congreso, el senador Ed Markey y el diputado Joe Kennedy, ambos de Massachusetts han ofrecido una medida para contrarrestar el uso de la excusa del "pánico gay". Su legislación prohibiría el uso de ese argumento legal en cualquier corte federal de Estados Unidos para justificar la violencia contra la comunidad LGBTQ.

"Huecos legales en nuestras leyes que buscan justificar ataques violentos contra nuestros vecinos gays, lesbianas, bisexuales y trans, nunca debieron existir en primer lugar", dijo el diputado Joe Kennedy al semanario Washington Blade. "La defensa de 'pánico gay' o 'pánico trans' reflejan un miedo irracional e ignorancia hacia la comunidad LGBTQ y corroe la legitimidad de jueces federales. Esos argumentos legales deben ser prohibidos para asegurarse que todos los estadounidenses sean tratados con dignidad y humanidad en nuestro sistema de justicia".

Ahora mismo, en Massachusetts, un adolescente está argumentando que el "pánico gay" lo motivó a supuestamente privar de la libertad a un hombre por días, en los cuales lo golpeó repetidamente. En Texas, recientemente, un juez otorgó una sentencia menor a un hombre que fue acusado de apuñalar a su vecino hasta la muerte y que argumentó "pánico gay".

Afortunadamente, uno de los asesinos de mi hijo, Aaron McKinney, trató de usar esa excusa por dos décadas y los jueces la rechazaron. No funcionó entonces y no debería funcionar ahora.

La mayoría de los abogados profesionales aconsejan no usarla. La Barra de Abogados de América, que en 2013 aprobó de manera unánime una resolución para poner un alto al uso del "pánico gay", envió una carta al senador Markey expresando su apoyo a la reforma de ley. "Esas defensas no tienen lugar en nuestra sociedad o en nuestro sistema de justicia y debe legislarse para que no existan".

Como sucedió en 2009 con la Ley de Prevención de Crímenes de Odio, que fue aprobada en parte por la respuesta social que desató el asesinato de mi hijo, las leyes federales contra el "pánico gay" no tendrán el efecto deseado porque la mayoría de los crímenes de odio son juzgados como delitos locales, no federales. Sin embargo, es un excelente primer paso que abre la puerta a más reformas en cada estado hasta que este recurso desaparezca.

Llamemos el "pánico gay" por su nombre: un crimen de odio. Y saquemos de nuestra mesa, de una vez por todas, a esa ignorante excusa de la violencia .


Judy Shepard es la cofundadora de la Fundación Matthew Shepard, una ONG en memoria de su hijo asesinado por ser homosexual en octubre de 1998.