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25/07/2018 2:45 PM CDT | Actualizado 25/07/2018 3:44 PM CDT

4 activistas son asesinados cada semana para que podamos tener carne y café

"No queremos ver más derramamiento de sangre", dijo el hijo de un defensor de tierras asesinado

GLOBAL WITNESS | UN ENVIRONMENT
Ramón Bedoya camina por las tierras familiares y muestra la vegetación que está amenazada por plantaciones depredadoras.

El precio de las compras que hacemos no es solo lo que pagamos en la caja. También se paga con los violentos asesinatos de activistas ambientales, que alcanzaron niveles récord el año pasado.

Paramilitares, tropas del gobierno, mafiosos a sueldo y contrabandistas mataron a 207 personas que intentaban proteger el medio ambiente de la expansión de negocios como ranchos de ganado y plantaciones de caña de azúcar en 2017, según un nuevo informe de la ONG internacional Global Witness. Eso es aproximadamente cuatro defensores del medio ambiente asesinados todas las semanas del año.

Por primera vez, los agronegocios que producen productos básicos como carne de res, aceite de palma y café superaron a la industria minera y de recursos naturales como el sector más mortífero para los indígenas que trabajan voluntaria o profesionalmente para proteger los derechos ambientales o de la tierra.

El padre de Ramón Bedoya, Hernán, fue una de esas 207 víctimas. Los paramilitares colombianos le dispararon 14 veces después de protestar contra la plantación de palma aceitera y banano en las tierras de su comunidad, informó Global Witness.

Bedoya le dijo al Huffington Post que su padre "constantemente estaba siendo amenazado, que iban a matarlo, que iban a sacarlo de la tierra porque era un líder (...) Luego lo asesinaron".

Las autoridades colombianas conocían las amenazas, narradas en el galardonado documental "Frontera Invisible", pero esto no protegió a Hernán.

Ahora, dice su hijo, su comunidad y otras similares necesitan apoyo para evitar más asesinatos. "No queremos ver más derramamiento de sangre", comentó.

América Latina es, por mucho, el lugar más peligroso del mundo para ser un defensor del medio ambiente. Casi el 60 por ciento de los asesinatos ambientales registrados en 2017 tuvieron lugar en la región.

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Donde no hay naciones coloreadas con verde, hay asesinatos de activistas medioambientales. La peor región es América Latina.

Los bosques tropicales de México, por ejemplo, han sido devastados por todo tipo de industrias, desde la ganadería ilegal hasta el cultivo de aguacate. En enero de 2017, Isidro Baldenegro López, destacado activista indígena que ganó el prestigioso Premio Ambiental Goldman por su trabajo en la protección de los bosques de la Sierra Tarahumara, en el norte de México, fue asesinado a tiros

Isela González, directora de la Alianza Sierra Madre, una organización que ha defendido los derechos indígenas en la Sierra Tarahumara durante los últimos 20 años, narró que ha recibido varias amenazas de muerte. Ahora viaja con una escolta, pero no se siente completamente segura, sobre todo porque el botón de pánico y los teléfonos satelitales provistos por el Estado no funcionan en áreas remotas.

González le dijo a Huffington Post que los asesinatos "generaron mucho estrés, largos, largos días de trabajo, porque tienes que estar constantemente alerta a lo que podría pasar después. También ha tenido un impacto en mi salud".

Refiriéndose a la reciente victoria del presidente electo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, agregó: "Precisamente porque estamos a punto de lograr un cambio de gobierno, es fundamental que las embajadas demuestren que se preocupan por la crisis de los derechos humanos: las desapariciones, la tortura y los riesgos que enfrentan los defensores de la tierra".

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Isela González es la líder de una organización que desde hace 20 años protege tierras indígenas.

En Europa, los esfuerzos para detener la deforestación y las violaciones de los derechos humanos están desalentados por leyes mal implementadas que restringen las importaciones ilegales de madera y por los intereses de funcionarios europeos en la producción de aceite de palma del sudeste asiático.

En mayo, un estudio preliminar de la Comisión Europea advirtió que el voto del Parlamento Europeo para una prohibición del aceite de palma en 2020 había "desencadenado fuertes reacciones" de naciones productoras de palma, como Indonesia, y estaba "planteando interrogantes sobre posibles consecuencias en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio".

Un mes después, la misma Unión Europea acordó retrasar la eliminación gradual del aceite de palma para combustible en una década. La semana pasada, el embajador del bloque en Malasia declaró que Europa todavía estaba "abierta al aceite de palma".

La declaración fue "impactante cuando tantos bosques están desapareciendo precisamente debido a la industria del aceite de palma", dijo Sebastián Ordoñez Muñoz, de la organización benéfica contra la pobreza War on Want. "Otra década de deforestación tendrá efectos sin precedentes sobre el calentamiento global y los impactos violentos en las comunidades indígenas".

La regulación puede y debe desempeñar un papel en la detención de los delitos ambientales, dice el nuevo informe de Global Witness. Los consumidores también pueden contribuir llamando a las empresas y los gobiernos en las redes sociales a hacer campañas de solidaridad.

"Los consumidores preocupados pueden llamar a su diputado y preguntar qué está haciendo el gobierno para regular las empresas en el extranjero", dijo Ben Leather, un importante defensor de Global Witness y autor del informe. "Pueden preguntar a las empresas cómo pueden garantizar que no haya abusadores de los derechos humanos a lo largo de sus cadenas de suministro. Pueden exigir que su consumo no alimente la matanza de los activistas por la tierra y los derechos ambientales".

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Maria do Socorro hace campaña contra la industria de aluminio que contamina las aguas de Brasil.

En medio de un torbellino de desarrollos preocupantes en el nuevo informe, Leather dijo que las defensoras del medio ambiente ahora enfrentan "amenazas específicas y aumentadas" de violencia sexual, abuso y acoso, a veces desde dentro de su comunidad.

También señaló que hubo más asesinatos que cobraron múltiples vidas en 2017, posiblemente porque los perpetradores se sintieron envalentonados para matar abiertamente con impunidad.

"No sienten que haya consecuencias, así que no temen llevar a cabo atrocidades masivas para enviar miedo a comunidades enteras", dijo Leather.

El informe de Global Witness registra varias masacres en países como Brasil y Filipinas: en este último país, los militares mataron al menos a ocho indígenas en diciembre cuando trataban de proteger sus tierras de una plantación de café.

Brasil sigue siendo el país más mortífero para los activistas ambientales con 57 asesinatos el año pasado, el más alto jamás registrado por ningún país. Veintidós miembros de una tribu, los Gamela, fueron atacados en un incidente de acaparamiento de tierras. A algunos les cortaron las manos.

Una de las pocas señales positivas en el informe fue una disminución en el número de asesinatos de defensores ambientales en Honduras, de 14 en 2016 a cinco el año pasado. Sin embargo, la represión política se ha intensificado, y la nación centroamericana conserva el peor récord de derechos humanos per cápita, con 128 activistas ambientales asesinados esta década.

"Hemos llegado a un punto crítico en el que la comunidad empresarial ha demostrado lo que está dispuesta a hacer para garantizar sus inversiones en América Latina, pero la gente ha dicho que defender nuestra tierra es defender nuestra subsistencia", dijo Bertha Zúñiga Cáceres, hija de la defensora del medio ambiente asesinada Berta Cáceres, quien fue asesinada en Honduras en 2016 y aumentó dramáticamente el perfil global de los defensores del medio ambiente y los peligros que enfrentan.

Respondiendo al informe de Global Witness, el escritor y activista medioambiental George Monbiot dijo que "los defensores del medioambiente están en la primera línea de una batalla generacional contra el cambio climático".

"Nunca podremos tomar en serio la construcción de un planeta más ecológico, más limpio y más sostenible, si no podemos expresarnos cuando los gobiernos y las grandes empresas trabajen codo con codo para aprovechar por la fuerza, destruir, perforar y cultivar tierras".