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20/07/2018 4:25 PM CDT | Actualizado 20/07/2018 4:27 PM CDT

México está en guerra contra las drogas, Hollywood no tanto

Hay contradicciones entre el discurso político y cómo se retrata el uso de droga en algunas películas y series de televisión de Hollywood.

RB/Bauer-Griffin via Getty Images

Esta semana la Casa Blanca informó que no está a favor de que en México se legalicen las drogas. Asimismo, el tema de el tráfico de drogas de México a Estados Unidos ha vuelto a tomar enorme relevancia en Estados Unidos ante los embates del presidente Trump declarando que se necesita un muro, para entre otras cosas, detener la avalancha de estupefacientes que los "malos hombres" mexicanos llevan para el consumo de los ciudadanos del país vecino.

Aclaro que no tengo una posición a favor o en contra de la legalización de las drogas, es un tema demasiado complejo y fuera de mi área de experiencia. Pero lo que si quiero es puntualizar las contradicciones flagrantes entre el discurso político y sobre cómo se retrata el uso de droga en algunas películas y series de televisión de Hollywood, sin caer tampoco en moralismos. A los hechos me remito.

Porque no se puede por un lado condenar a un país entero y a sus habitantes acusándolos de criminales y narcotraficantes y por otra parte mostrar el uso de las drogas de forma recreativa y divertida en la televisión y el cine que se produce allá y se distribuye internacionalmente. Con esto no estoy haciendo un llamado a la censura: estas películas de alguna forma sólo retratan el cada vez más generalizado uso de las drogas entre grandes segmentos de la población en Estados Unidos. Y no sólo su uso, sino su normalización, especialmente de drogas light como la marihuana.

No es la primera vez que me hace ruido esta contradicción. La primera, fue hace ya varios años en el apogeo de la guerra contra las drogas del presidente Felipe Calderón. México se bañaba en sangre, mientras que en una comedia (muy divertida) como Bad Teacher de Cameron Diaz, se mostraba a la protagonista, una maestra de secundaria como una consumidora de cocaína. Si bien el personaje para nada era un role model, sino todo lo contrario, el hecho de que Cameron consumía cocaína era parte de la comedia. Y hay que aclarar que el consumo no era el tema principal de la película, era simplemente un hábito del personaje que daba lugar a situaciones cómicas.

Parecía que a los productores en Hollywood no les había llegado el memo del presidente Calderón de que había una guerra contra las drogas en México. Unos años antes, en 2008, en plena guerra contra las drogas se exhibió Pineapple Express, una irreverente comedia sobre un pacheco que se mete en problemas con narcotraficantes por su consumo de droga. Nuevamente aquí la figura del pacheco es una figura cómica y entrañable y James Franco fue nominado al Golden Globe por su actuación.

Los anteriores son sólo un par de ejemplos de la progresiva normalización que tiene el consumo de drogas en la cultura pop de Estados Unidos, específicamente de la marihuana. Ya es incontable el número de películas o series en las que vemos a un personaje de cualquier edad fumarse un churrito. Y Hollywood está en su derecho, la comunidad creativa es una comunidad progresista y famosamente amistosa al consumo de drogas, y con muchos obviamente a favor de la legalización. Pero ¿Cómo por un lado los gobiernos pueden declarar una guerra contra las drogas y por otro, la cultura popular, glorificarlo?

En la comedia de 2013 de Jennifer Aniston, We're the Millers la trama incluso gira alrededor de un individuo que quiere pasar mariguana de México a Estados Unidos, y para lograrlo se hace de una familia falsa que lo hará parecer un respetable padre de familia. Nuevamente el tema es tratado en tono de total comedia. ¿Entonces el tráfico de drogas es cómico? Todo sea por ser lo más irreverentes posibles, aunque la película sólo logra ser medianamente divertida.

Nuevamente, sin ánimos de moralizar, pero todos sabemos que las películas de Hollywood se ven a nivel internacional, y este mostrar un uso casual y divertido de las drogas sin duda impacta a millones de personas en el mundo. ¿Entonces en qué forma el gobierno de los Estados Unidos se responsabiliza de este doble mensaje? Quizá se debería de promover en las escuelas una doble función de cualquiera de estas comedias y de la obra maestra de Luis Estrada, El Infierno. Si bien el ver a un personaje fumar un churro en la pantalla fue divertido la forma en que el churro llegó allí debe haber sido considerablemente más sangrienta y letal.

Esto no quiere decir literalmente que Hollywood esté haciendo product placement del consumo recreativo de drogas, cabe que aclarar que hasta hace poco, la posición de Hollywoood ante el tema (frente a las cámaras) había sido condenar el trafico y el uso de la droga en películas tan diversas como El Hombre del Brazo Dorado en los 50s, Contacto en Francia en los 70s y más recientemente, de forma espeluznante Requiem por un Sueño del 2000, por mencionar sólo algunas. Programas de televisión como la obra maestra de HBO The Wire, muestran la devastación que generaba en las comunidades (principalmente) negras el tráfico y el uso de las drogas. Las muertes frecuentes de celebridades por la misma razón, incluyendo a George Michael y Philip Seymour Hoffman, constituyen su propio recordatorio. Mpe

Pero la corriente ha ido cambiando. Más y más películas y series de TV muestran que "drugs are fun". ¿Pero entonces, a quién le debe creer la audiencia? ¿A los políticos que las condenan, a los creativos que las promueven, a los personajes que se pasan un buen rato en la pantalla, a los adictos que se pierden en ellas, a la estela de muertos que dejan en el camino? ¿A quién?

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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