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19/07/2018 9:13 AM CDT | Actualizado 19/07/2018 10:12 AM CDT

Un monumento desaparecido en CDMX recibe flores cada semana para que regrese

Desde 2007 nadie encuentra a la estatua de Doctor Lucio que estaba sobre Paseo de la Reforma

Fotografía de una de las ofrendas de Ricardo Ward al monumento desaparecido del doctor Lucio en la Ciudad de México.
Ricardo Ward
Fotografía de una de las ofrendas de Ricardo Ward al monumento desaparecido del doctor Lucio en la Ciudad de México.

Una vez por semana, a veces jueves, a veces viernes, el etnólogo Ricardo Ward cumple con un ritual que hace desde hace un par de años: camina por Avenida Paseo de la Reforma, la cosmopolita calle del centro de la Ciudad de México, y deposita flores sobre un pedestal de concreto que sostiene nada. En ese espacio, debería estar la estatua de uno de los médicos mexicanos más importantes en la historia de la Medicina, pero desde el 2007 está desaparecida. Alguien la robó.

Se trata del monumento al doctor Rafael Lucio, ilustre veracruzano que fue director de la Escuela Nacional de Medicina y médico de cabecera del expresidente Benito Juárez, un alto puesto al que llegó, entre otras cosas, gracias a sus avanzados estudios sobre la lepra. La estatua, hecha por el escultor Epitacio Calvo, mostraba al doctor Lucio examinando con atención el cráneo de un niño, en referencia a su dedicación por la ciencia.

Durante muchos años, la estatua engalanó el Paseo de la Reforma, muy cerca de la avenida Bucareli, hasta que en 2007 fue derribada después en un accidente vial. La policía retiró el monumento del sitio para, supuestamente, repararlo y colocarlo de nuevo en su sitio, pero nunca ocurrió.

Aunque el Instituto Nacional de Antropología e Historia tiene abierta una carpeta de investigación desde 2011 por robo contra quien resulte responsable, la estatua no aparece por ningún lado. Ni en las bodegas del gobierno capitalino ni en los talleres del Instituto Nacional de Bellas Artes.

"Me impresionó mucho cuando vi la estatua en mi juventud: era inspiradora. La ciencia llegando al extremo más doloroso para entender una enfermedad y salvar vidas. La cabeza infantil en disección debió ser algo muy radical en 1889, cuando se inauguró", cuenta Ricardo Ward, vecino de la Ciudad de México.

"Sobre las flores... tiendo a ponerlas cada jueves porque un jueves me enteré de su ausencia. Las voy a seguir poniendo hasta que la estatua, así sea como réplica, regrese a su sitio. Generalmente es en jueves, pero a veces debo hacerlo en miércoles o viernes. Es un homenaje a un científico y patriota liberal que nos merecemos como sociedad recordar".

Ricardo Ward lleva a cabo esa ofrenda florar cada semana como una manera de enmendar un error social del que se siente responsable: no reclamar cuando un monumento desaparece. Una "negligencia social imperdonable", asegura. "Y el deterioro sigue. No sólo han desaparecido placas. Hace menos de un año se robaron la espada de la estatua de Leandro Valle, a unos metros de ahí".

Mientras Ricardo Ward viva en la Ciudad de México, y el monumento siga desaparecido, le llevará flores. Hoy son para recordarla. Mañana, con suerte, será para celebrar su regreso.