POLÍTICA
14/07/2018 5:00 AM CDT | Actualizado 14/07/2018 5:00 AM CDT

La política migratoria de Trump marca la visita de los secretarios estadounidenses a México

Mike Pompeo, secretario de Estado, se reunió con Andrés Manuel López Obrador en la casa de transición, en medio de protestas contra la política migratoria.

Manifestantes en contra de las políticas migratorias de Trump se presentaron durante el arribo de la comitiva estadounidense a la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador, el 13 de julio de 2018.
MARIO JASSO/CUARTOSCURO
Manifestantes en contra de las políticas migratorias de Trump se presentaron durante el arribo de la comitiva estadounidense a la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador, el 13 de julio de 2018.

"Dónde están, dónde están, nuestros niños dónde están", ese fue el grito con el que decenas de personas recibieron a los secretarios estadounidenses durante su visita a la casa de transición del equipo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Con el sol cayendo a plomo, invadiendo en ocasiones los carriles de los automóviles, los manifestantes soportaron más de dos horas parados junto a los periodistas que aguardaban la comitiva estadounidense para exigir un alto a la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, que en tan solo unos meses, separó al menos a 2 mil 500 menores de sus padres.

Eréndira Cornejo, una mujer de más de 60 años que sostiene una cartulina que dice "Trump, ni un niño migrante más separado de su familia", regaña a los periodistas porque quiere asegurarse de que su mensaje llegará al mandatario estadounidense. Exige parar "esta crueldad, esta injusticia, de separar a los niños migrantes de sus familias, mexicanos y centroamericanos".

Junto a Eréndira se encuentra una mujer joven con una playera que tiene las palabras "Defend DACA", en referencia al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que fue un programa aprobado por el expresidente Barack Obama que protegía de la deportación a los cientos de miles de personas que llegaron al país norteamericano siendo niños que Trump intentó terminar en 2017 y que ahora se discute en el Congreso estadounidense. Cuenta que fue deportada de Estados Unidos y que ahora vive en Ciudad de México. "Estamos aquí tratando de levantar la voz y hacer que nos escuchen y que se haga justicia", dice.

Si había un día propicio para manifestar el rechazo a la política migratoria del gobierno estadounidense era el viernes 13 de julio, con la visita a nuestro país del secretario de Estado, Mike Pompeo, de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, del Tesoro, Steve Mnuchin, y el asesor senior y yerno de Trump, Jared Kushner. Y quién mejor para manifestarse que los propios migrantes deportados. A un costado de la casa de transición, en la esquina de Avenida Monterrey y Chihuahua, algunos repatriados sostienen letreros como "I was deported. ¿Your crime? Being brown (Fui deportado. ¿El crimen? Ser moreno)", "Still fighting here against Making America White (Aún luchando aquí contra hacer Estados Unidos blanca)" y "The movement will not be deported (El movimiento no será deportado)".

"Somos personas deportadas o retornadas desde hace años, somos una comunidad de personas que hemos estado luchando desde hace años, no solamente ahora", dice una de ellas, mientras su acompañante lanza un contundente mensaje para el gobierno mexicano: "Llevamos años, aquí, décadas, hay personas que fueron deportados y que no han recibido ningún tipo de beneficios ni ningún tipo de apoyo por parte del Estado mexicano. Se nos siguen violando nuestros derechos".

Para estas personas, las campañas del gobierno mexicano como "Bienvenido, paisano" son de papel. "Estos programas que existen son nulos, además de que carecen de una atención integral. Hay una realidad muy vasta en el tema de la migración de retorno y en el tema de la deportación".

Un helicóptero sobrevuela la zona dando aviso a lo que vendría. A las 13:15 horas, las calles de la colonia Roma se transforman con la llegada de la comitiva estadounidense, conformada por al menos 20 camionetas en donde viajan cuatro de las personas más cercanas a Trump y que son de las personas más poderosas del mundo. En cuestión de un minuto, la calle de Chihuahua queda invadida por gente de la embajada estadounidense, del Servicio Secreto, del Estado Mayor Presidencial y decenas de policías capitalinos.

Por un momento, los manifestantes se pierden entre la ola de periodistas que corren para fotografiar a los secretarios estadounidenses, quienes descienden rápidamente de las camionetas e ingresan a la casa de transición para tener el primer acercamiento con las personas que conformarán el próximo gobierno de México.

Con la aparente tranquilidad de regreso en la calle de Chihuahua, pese a estar invadida por personal de seguridad, vuelven los gritos de los manifestantes, como el de "deportamos humanos, no mercancías"; una advertencia de lo que inevitablemente verán los secretarios estadounidenses.

Tras una reunión de 30 minutos, los policías mueven una valla para abrir paso a la comitiva. Aunque los uniformados resguardan a los visitantes estadounidenses, los migrantes deportados sobresalen con sus letreros: "Separar familias = fascismo", " Familias migrantes unidas". Aunque no estaba en su agenda y difícilmente lo esperaban, Mike Pompeo, Kirstjen Nielsen, Steve Mnuchin y Jared Kushner escucharon el mensaje de los manifestantes sobre las políticas del gobierno estadounidense, un reclamo que seguramente llegará hasta Trump, como quería Eréndira Cornejo.

Tras la reunión, el próximo canciller de México, Marcelo Ebrard, informó que AMLO entregó a los secretarios una propuesta de bases de entendimiento con la administración de Donald Trump en materia de migración, desarrollo y renegociación del TLCAN con el objetivo de que "ningún mexicano tenga que migrar por pobreza o inseguridad".

PEDRO PARDO/AFP/GETTY IMAGES
Reunión entre Mike Pompeo, Kirsjten Nielsen, Steve Mnuchin, Jared Kushner, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, en la casa de transición, el viernes 13 de julio de 2018.

Para Judith Melendrez, quien llevó el letrero de "Separar familias = fascismo" hasta el lugar de la conferencia de Ebrard, es fundamental que el próximo gobierno "respete la política de no intervención, que exija respeto a los mexicanos y a los derechos humanos de las personas migrantes".

"Estamos en desacuerdo con la política de cero tolerancia, de separación de familias, de criminalización de migrantes, de racismo (...) Hay que abrir los ojos y hay que aprender a leer las señales de peligro", dice Judith.