INTERNACIONAL
28/06/2018 7:24 AM CDT | Actualizado 28/06/2018 8:36 AM CDT

Pobre escultura española del siglo XVI: ya la consideran el nuevo Ecce homo

En España ya lo califican como "el atentado contra el patrimonio cultural del verano".

¿Se acuerdan del famoso Ecce homo, esa restauración de un fresco en Borja, España, que se hizo viral en 2012 cuando una señora transformó una representación centenaria de Jesucristo en una imagen que muchos decían que parecía un mono?

Pues ahora acaba de pasar algo similar y que en España ya califican como "el atentado contra el patrimonio cultural del verano".

Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de Bienes Culturales de España (ACRE)
La imagen de San Jorge, con 500 años de existencia.

Se repintó una imagen de San Jorge, de la capilla que lleva su nombre, en la iglesia de San Miguel de Estella-Lizarra, ubicada en Navarra, al noreste del país. De acuerdo a la Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de Bienes Culturales de España (ACRE) y al Grupo Español de Conservación del IIC, Instituto Internacional de Conservación, esta es "una escultura en madera policromada de principios del siglo XVI que, además de su valor artístico, permitía, según profesionales expertos, apreciar la evolución del armamento medieval navarro".

Los especialistas informan que una empresa dedicada a las manualidades lijó la policromía original de la pieza antes de aplicar varias capas de escayola (yeso fino calcinado) y un repinte a gusto de la autora, lo que provocó que se perdiera la huella histórica del siglo XVI en la pieza. "Del 80% de policromía que se conservaba desde el siglo XVI resta ahora aproximadamente un 15%. En consecuencia se ha producido un daño irreparable a nuestro Patrimonio Cultural", explicaron estos restauradores.

Para ellos es importante que se depuren responsabilidades, pero sobre todo afirman que lo importante es que se identifiquen los fallos en los protocolos para evitar que estos se reproduzcan en el futuro. "Probablemente solo podrá recuperarse un pequeño porcentaje de la policromía original y para ello el coste será mayor al tratarse de una intervención aún más complicada y muy delicada. Siempre es más oneroso reparar lo que se ha estropeado que evitar el deterioro", especificaron en un comunicado.

Por otro lado, se dice que esta restauración fue realizada por un profesor de manualidades a solicitud del párroco del iglesia de San Miguel de Estella-Lizarra, quien buscaba que se le hiciera un "limpieza" a la escultura. Las intenciones de este trabajo seguramente eran buenas, pero el resultado cambió definitivamente la apariencia de una escultura con una vida de 500 años.