ENTRETENIMIENTO
27/06/2018 9:59 AM CDT | Actualizado 27/06/2018 12:40 PM CDT

Selección Mexicana imaginó pero no hizo cosas chingonas frente a Suecia

La Selección Mexicana pudo haber hecho historia al clasificar a octavos de final con tres victorias consecutivas, en cambio, cayó 3 goles a 0 contra Suecia.

 Javier Hernández se lamenta después de que México cayó
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Javier Hernández se lamenta después de que México cayó

En pocas ocasiones se es consciente de vivir un momento definitorio en la vida, y eso es lo que representaba el partido de México contra Suecia.

Los nervios, el ahínco, la voluntad de superar los límites que se han fijado en otra oportunidad, todos esos factores se hacen presentes y juegan con quienes disputan un partido histórico.

Se entonaron los himnos, y dicen los compatriotas que lo han escuchado fuera de las tierras que los vieron nacer, que no hay instante que te colme de mexicanidad más que escuchar el epinicio compuesto por Francisco Bocanegra y Jaime Nunó Roca.

Iniciaron así 90 minutos donde un balón determinó el latir de dos naciones.

Cuando se hace historia, esta no distingue entre grandes osadías o diminutos bochornos, como el de Jesús Gallardo, quien ahora ostenta la tarjeta amarilla más rápida en la cronología de la Copa del Mundo (segundo 13).

Suecia sabía que el que perdona pierde, por eso desde muy temprano violentó el sótano de Guillermo Ochoa. Los suecos mostraron toda la artillería pesada, Granqvist remató de cabeza y Marcus Berga quiso hacerle una Huguiña a México.

Layún intentó un tiro desde media cancha, como no queriendo hacer daño. Y el resto de México no explotó sus pulsiones más combativas. Nada más no llegaba ni de visita a la portería contraria.

En medio de la celeridad por irse a la cabeza, Javier Hernández metió mano. Y el inmenso crédito kármico aunado al aún MUY perfectible sistema de VAR, nos dejó un pendiente un penal que, a diferencia del perpetrado por Arjen Robben en Brasil 2014, sí era legítimo. Gracias por siempre, Néstor Pitana.

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Javier Hernandez reacciona mientras, con la ayuda del sistema VAR, revisaban si cometió mano o no.

Pero el destino se cobra caro una concesión de ese tamaño, pues ése solo fue el principio del inesperado fin.

Se terminó la primera mitad y el equipo mexicano regresó al vestidor en estado de shock, ¿quiénes somos y qué estamos haciendo? De verse en el espejo, no hubieran reconocido a aquel equipo que le pasó encima a Alemania en su debut en Rusia 2018 a pesar haber tenido 66.7 % de la posesión del balón.

Y como si la ley de Murphy hubiera elegido a México como su víctima perfecta, una serie de eventos desafortunados se dieron cita en Belingrado.

Al minuto 50 la suerte del Tri dejó de pertenecer a los mexicanos gracias al gol que Ludwig Augustinsson.

Diez minutos después, Héctor Moreno olvidó la técnica y cometió falta: el castigo sería la pena máxima (además de un penal, se perderá el próximo partido por acumulación de tarjetas). Las palabras en más ominosas en medio de una eliminatoria: Gol de Suecia gracias a a la destreza de Granqvist.

Mientras tanto, Corea tenía en sus pies el futuro de México.

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Corea vs Alemania en la última fecha de la fase de grupos del Grupo F.

La debacle aún tenía mucho que recorrer de la mano del equipo de Juan Carlos Osorio. Gran remate de Edson Álvarez que profano ¡la portería de su propio compañero! Autogol al minuto 73.

Como si las críticas por sus rotaciones hubieran hecho mella alguna, Osorio, desencajado, no cambió a nadie de su once titular hasta el 75' que sacó a Guardado para que entrara Tecatito Corona.

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Juan Carlos Osorio dirigiendo a la Selección Mexicana en su encuentro contra Suecia.

Contras las cuerdas, los seleccionados nacionales no desperdiciaron un solo instante, al minuto 80 México la tuvo cerca pero decidió dejarla ir, junto a su liderato de grupo. Servicio de Tecatito a segundo poste, Chicharito bajó de pechito y mandó el proyectil que Vela no supo cristalizar frente al área del rival.

La desesperación que se tradujo en golpes hicieron que Layún obtuviera su primera amarilla en el torneo en el minuto 84.

El once azteca sufrió y no hubo cambio suficiente que lo contuviera. Durante el tiempo agregado, la tribuna tomada por los mexicanos adoptó a Corea del Sur como su segundo equipo y festejó los dos goles que le propinó a Alemania, también en minutos complementarios.

Coreanos, hermanos, ya son mexicanos.

El sudor de la derrota es una carga tan intolerable como inexorable. Seguir con la cabeza en alto es imperioso porque la pena máxima, esa que nos ha botado de 15 mundiales, aún no toca nuestro arco. Hace falta caer para vislumbrar la dirección de los pasos que se han dado en conjunto.

Vamos, México. Hagamos cosas chingonas, que esta fiesta aún no termina.