ESTILO DE VIDA
26/06/2018 9:37 AM CDT | Actualizado 26/06/2018 12:10 PM CDT

La secuelas emocionales y psicológicas de los niños migrantes separados de su familia

Los niños no solo enfrentan el trauma de la separación de sus padres, sino la experiencia de haber tenido que dejar su país por malas condiciones.

El migrante salvadoreño Epigmenio Centeno y sus hijos, Axel Jaret (de 9 años) Steven Atonay (3 años), posan para una foto afuera del albergue Casa del Migrante, en México, donde Epigmenio decidió quedarse por la política de separación de familias de Donald Trump.
Jose Luis Gonzalez / Reuters
El migrante salvadoreño Epigmenio Centeno y sus hijos, Axel Jaret (de 9 años) Steven Atonay (3 años), posan para una foto afuera del albergue Casa del Migrante, en México, donde Epigmenio decidió quedarse por la política de separación de familias de Donald Trump.

Más de 2 mil niños fueron separados de sus familias por la política de cero tolerancia migratoria de Donald Trump. A pesar de que el presidente dio marcha atrás a su medida, queda la duda de cómo volverá a unir nuevamente a los niños con su familia. ¿Qué consecuencias tiene este hecho para la salud mental y emocional de los niños? ¿El resultado de esta experiencia es un trauma?

"Estos menores pueden evitar quedar traumatizados de por vida si se atienden dos condiciones: que se les proporcione seguimiento a largo plazo, y una reunificación rápida con sus padres", dijo a AFP Judith Cohen, psiquiatra integrante de la National Child Traumatic Stress Network (la Red Nacional de Estrés Traumático Infantil).

Sin embargo, la administración Trump no ha presentado hasta el momento un plan formal para reunir a los padres con sus hijos nuevamente.

Cohen agregó que al drama de la separación antecedieron condiciones traumáticas para los niños, pues en general "no provienen de situaciones felices y saludables, han huido de situaciones peligrosas en su país, pandillas, violencia familiar, abuso sexual. Estos niños no salen (de sus países) con mentes y cuerpos sanos".

Daniel Becerril / Reuters
Una niña migrante hondureña con su madre en el albergue Senda de Vida en Reynosa, Tamaulipas.

Esas condiciones complicadas se agudizan con la separación brutal de la que los niños fueron víctimas. "Les quitamos una fuente de protección y de apoyo", detalló la psiquiatra.

"Cuanto más joven es el niño, más lo sentirá como una amenaza. Temerá por su vida (...) Los niños pequeños tienen los cerebros inmaduros, dependen mucho de sus padres para regular lo que no pueden regular aún con sus cerebros y sus cuerpos", dijo la especialista.

Sin embargo, no todo está perdido, si bien la separación brutal y la necesidad de migrar de sus países por condiciones difíciles son un trauma, "un niño puede sobreponerse con tratamientos específicos, tratamientos que, por cierto, deben incluir a un padre".

"La forma de ayudarlos será confrontarlos con estos recuerdos, en lugar de evitarlos. Desarrollar mecanismos de adaptación. Es un proceso terapéutico que no podrán realizar mientras están detenidos o separados de sus padres".

Con información de AFP.