INTERNACIONAL
14/06/2018 12:20 PM CDT | Actualizado 14/06/2018 12:26 PM CDT

Activista gay ruso tiene una advertencia para los aficionados LGBT que asisten al Mundial

"No hagan una declaración en público aquí en Rusia. No es seguro", advierte el activista por los derechos LGBT.

EKATERINA BODYAGINA

MOSCÚ, Rusia — Viernes por la noche en la televisión estatal rusa. Hora estelar.

Anton Krasovsky se toma rápidamente un vaso de whisky detrás del escenario antes de entrar frente a las cámaras en "Angry Guyzzz", su controvertido programa de entretenimiento.

Sus invitados son personas transgénero de Moscú, y tiene un mensaje para sus televidentes que él guarda para el final del espectáculo.

'Soy gay'

Durante el cierre, Krasovsky dice las palabras que aún lo siguen hasta el día de hoy. Bien podría ser el mensaje más importante de su vida. "Soy gay", dice directamente a las cámaras. "Y al mismo tiempo, sigo siendo una persona como ustedes, mis queridos televidentes, como el presidente Putin, como el primer ministro Medvedev y como los miembros de la Duma (el parlamento ruso)".

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Anton Krasovsky habla con un invitado en el estudio.

Fue la primera vez y, hasta el día de hoy, la única vez que una figura pública sale del clóset en televisión estatal en la Rusia de Putin. Y fue una afrenta a los poderes fácticos, que consideran la homosexualidad como una enfermedad y meten a personas gays y lesbianas en prisión por su sexualidad.

Esa misma noche, Krasovsky perdió su trabajo. Su perfil desapareció del sitio web del canal y todas las ediciones del programa fueron eliminadas de su biblioteca multimedia en línea. Era como si nunca hubieran existido.

Haciendo una declaración contra la homofobia

Eso fue hace cinco años.

Me reuno con el hombre de 48 años en un café en el centro de Moscú. Lleva una barba de tres días, un traje azul oscuro y una camisa blanca. Le acompaña un camarógrafo que captura todos sus pasos para su canal de YouTube.

Hace un mes, Krasovsky anunció que se postularía para la alcaldía de la capital rusa en las elecciones que se celebrarán el 9 de septiembre. Krasovsky no está seguro de que su candidatura sea aprobada por las autoridades. Además, está bastante seguro de que no puede ganar las elecciones.

Pero su candidatura es una señal para uno de los países más homofóbicos de Europa, que es el centro de la atención mundial durante las próximas semanas por organizar la Copa Mundial de futbol.

La homosexualidad es un tabú social, incluso en esta moderna metrópoli rusa, donde todos los puestos de periódico aceptan tarjetas de crédito, pero los hombres que se besan en la calle son golpeados por la policía y los vándalos de derecha por igual, y donde las banderas de arco iris se queman.

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'No se aceptan mariquitas'

Desde 2013, ha habido una ley que castiga hacer declaraciones positivas sobre la homosexualidad frente a los menores. Por supuesto, esto también ensombrece la Copa del Mundo.

En las calles hay pegadas calcomanías que dicen "No se permiten mariquitas".

Un informe publicado por la organización de derechos humanos Fare (Fútbol contra el racismo en Europa) indica que los cánticos homofóbicos iban en aumento en los estadios antes de la Copa del Mundo.

Brasil lanzó un folleto que aconseja a los homosexuales a "abstenerse de participar en muestras públicas de afecto" durante la Copa del Mundo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán también advierte que "transmitir información sobre homosexualidad o protestas y apoyo a la homosexualidad en público" puede resultar en "multas de hasta 1360 euros (US$1,600), hasta 15 días en la cárcel, y deportación de la Federación Rusa".

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Un activista de los derechos LGBT en un vehículo policial en Moscú. Su letrero dice: "El amor es más fuerte que la homofobia".

'No hagan una declaración aquí en público'

Krasovsky no es un fanático del fútbol. Tampoco ha intentado besar a su compañero de siete años en público. Pero sí tiene un mensaje para todos los aficionados del fútbol LGBT que viajan a Rusia.

Por un lado, Moscú es un viaje que vale la pena hacer para las personas LGBT, dice. Hay una escena underground masiva en clubes y bares.

"Pero lo que también me gustaría decirles a todos es: no hagan ninguna declaración en público. No es seguro", explica.

Y según Krasovsky, Rusia se ha vuelto más homofóbica desde que salió del clóset.

La propaganda estatal ha aumentado, en la radio, en la televisión, y ha irritado al pueblo ruso. Él dice que, para él, es una señal de que hizo lo correcto al salir. "No quería seguir el camino que Rusia estaba tomando y quería hacer una declaración".

EKATERINA BODYAGINA
Anton Krasovsky hablando con el reportero del HuffPost Jurgen Klockner.

'Eres mi héroe'

La declaración de Krasovsky fue noticia en todo el mundo. Por supuesto, los mensajes de odio inundaron su correo electrónico, Twitter y Facebook. "Pero esos los ignoro. Creo que esos trolls son una enfermedad de internet con la que no quiero involucrarme ", dice.

A pesar de todo, además de la hostilidad, ha recibido mucho apoyo. Miles de personas le escribieron diciéndole: "Eres mi héroe". De la noche a la mañana, Krasovsky había pasado de ser un presentador de televisión a ser un ícono para las personas LGBT de todo el mundo.

Ahora, él hace de las calles y la arena política su escenario en vez de los esudios de televisión.

En 2017, dirigió la campaña de Ksenia Sobchak, el candidato rival más prometedor contra Vladimir Putin. También dirige una fundación que ayuda a las personas afectadas por el VIH. El mismo Krasovsky es VIH positivo.

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Anton Krasovsky con la política Ksenia Sobchak.

Al mismo tiempo, la candidatura por la alcaldía lo lleva a las salas de juntas corporativas y las salas de estar de Moscú. La gente le cuenta sus preocupaciones.

Cuando los conoce, le cuentan historias que están fuera del espectro de la burocracia, viviendo con ocho personas en una habitación o teniendo que ganarse la vida con 8000 rublos por mes, un poco menos de 120 euros (US$140). Este tipo de pobreza parece estar muy lejos del centro de la ciudad de Moscú con sus automóviles de lujo, boutiques y elegantes cafés.

"Estas personas no conocen la libertad o la prosperidad. Al mismo tiempo, ahora viven en medio de las guerras con Ucrania y Siria, y es traumático para ellos ", explica.

Para combatir este trauma, tiene la intención de proporcionar seguridad a las personas elevando los impuestos a los ricos y rebajándolos a los pobres. Al postularse, también le gustaría mostrar a la gente que el cambio es posible después de todo.

Y quiere hacer una declaración: "Soy el primer político homosexual en Rusia, un país extremadamente homofóbico con una capital extremadamente homofóbica en medio de una Europa del Este muy homofóbica", dice.

"Esa es una declaración. Y creo que Rusia necesita más declaraciones como esta, no solo para la escena LGBT, sino también para los derechos de las mujeres".

El pueblo ruso debe entender: "Lucha por tus derechos, sal a las calles".

Por ahora, la lucha de Krasovsky durará hasta las elecciones de septiembre.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost Deutschland.