ESTILO DE VIDA
10/06/2018 10:10 AM CDT | Actualizado 10/06/2018 11:13 AM CDT

La última gran exploración de Anthony Bourdain fue la masculinidad misma

El último chef fue refrescantemente honesto acerca de sus puntos ciegos y el papel que desempeñó Asia Argento en hacer de él un mejor aliado.

Araya Diaz via Getty Images
Anthony Bourdain.

Tras el surgimiento del movimiento Me Too, Anthony Bourdain no usó su fama para cuestionar si el movimiento había llegado demasiado lejos. En cambio, se preguntó qué pudo haber hecho de manera diferente.

"Estoy enojado y lo he visto de cerca y he escuchado de primera mano de muchas mujeres", le dijo Bourdain a Slate en octubre. "Además, creo que estoy mirando hacia atrás en mi propia vida. Estoy recordando mi carrera, y antes; y durante todos estos años las mujeres nunca hablaron conmigo". Se preguntó por qué "no se le veía como el tipo de persona en el que las mujeres podrían confiar", y agregó que él veía esa brecha como un "fracaso personal".

Cuando el viernes por la mañana se supo la noticia de que el chef de 61 años había muerto por suicidio, pensé en la entrevista con Slate. Pensé en la profunda empatía que era evidente en todo su trabajo: cómo, para Bourdain, la empatía parecía menos un talento que un proyecto en marcha. Pensé en sus cuestionamientos a la industria restaurantera. Pensé en su apoyo a su novia Asia Argento, quien acusó a Harvey Weinstein de violación. Pensé en la confianza que se necesita para ser "el Elvis de los chefs que son chicos malos", pero al mismo criticar la cultura de los chicos malos. Pensé en cómo el mundo necesita desesperadamente a más hombres como Anthony Bourdain, ni uno menos.

Bourdain no tenía miedo de hablar contra el comportamiento de otras estrellas en su propia industria. Cuando se hicieron públicas las denuncias de agresión sexual y mala conducta contra los chefs Mario Batali y Ken Friedman, Bourdain no trató de escabullirse a un segundo plano ni se preguntó si las mujeres eran mentirosas. Publicó un ensayo en Medium dejando en claro que cualquier admiración previa que hubiera tenido por Batali y Friedman era ahora "irrelevante", y declaró que "nada más importa que las historias de las mujeres acerca de cómo funciona la industria que he amado y celebrado durante casi 30 años".

Fue refrescantemente honesto acerca de sus puntos ciegos, particularmente sobre el papel que Argento y otras mujeres, como Rose McGowan y Annabella Sciorra, jugaron al abrir sus ojos a su propia ignorancia. Bourdain no solo declaró que creía en las mujeres, realmente las escuchó; algo que podría parecer pequeño u obvio, pero que de hecho es asombrosamente raro y valioso.

Con frecuencia, se les pide a las mujeres que asuman el trabajo no solo de ofrecer su dolor una y otra vez para el consumo público, sino también de explicar su significado. Anthony Bourdain les pidió a las mujeres de su vida que no hicieran ninguna de las dos cosas.

"Al final de la vida, conocí a una mujer extraordinaria con una historia particularmente horrible que contar, que me presentó a otras mujeres extraordinarias con historias igualmente horribles", escribió Bourdain en la misma pieza de Medium, en referencia a su novia Argento. "Les estoy agradecido por su coraje e inspiración. Eso no me ilumina más que a cualquier otro hombre que haya comenzado a escuchar y poner atención. Me hace, espero, algo menos estúpido ".

La mayoría de nosotros solo podemos esperar tener tanta gente como sea posible en nuestras vidas que nos haga "un poco menos estúpidos". El mayor regalo de Bourdain fue permitirnos explorar lugares que nunca habíamos visto, saborear cosas que quizás nunca lleguemos a probar o cocinar, y ser lo suficientemente valientes para escuchar a personas cuyas perspectivas podrían complicar irrevocablemente las nuestras.