POLÍTICA
02/06/2018 5:38 AM CDT | Actualizado 02/06/2018 7:51 AM CDT

Puri, Lore, Ale y Marco se dan la mano entre tamalitos y mezcal #ComidaPorLaCiudad

Convocados por el candidato humanista, Marco Rascón, los aspirantes al gobierno de Ciudad de México se reunieron en el Salón Los Ángeles.

FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM
Las candidatas a la jefatura de gobierno Lorena Osornio (independiente), Purificación Carpinteyro (Nueva Alianza) y Alejandra Barrales (PRD, PAN, Movimiento Ciudadano) asistieron a la Comida por la Ciudad convocada por el aspirante del Partido Humanista, Marco Rascón. Sin debates, sin propuestas ni descalificaciones, fueron las reglas del evento que se realizó en el Salón Los Ángeles de la colonia Guerrero. FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

Apenas lo anunció durante el segundo debate, y al minuto siguiente la #ComidaPorLaCiudad a la que convocó el candidato del Partido Humanista, Marco Rascón, ya era el evento obligado en la vida política: todos los aspirantes a la jefatura de gobierno reunidos en el mítico Salón Los Ángeles sin otro objetivo que el de comer y convivir.

La llegada del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue la primera sorpresa de la tarde, le tenían un lugar reservado en una de las mesas al centro de la pista de baile.

Entre los candidatos a la jefatura de gobierno de Ciudad de México, la primera en llegar fue la candidata independiente Lorena Osornio; le siguieron Alejandra Barrales y Purificación Carpinteyro; adentro ya estaba el anfitrión, Marco Rascón y el maestro de ceremonias, el actor y secretario general de la ANDA, Jesús Ochoa. Los cinco candidatos se unieron a la mesa del ingeniero Cárdenas y posteriormente llegaron los periodistas Héctor de Mauleón y Javier Solórzano.

FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM
FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

No pudieron comer con la comodidad que hubiesen querido, una horda de fotógrafos estuvo encima de ellos. El resto de las mesas estaba a disposición de los equipos de campaña e invitados de los candidatos, eso sí, todos mezclados, como en una actividad de integración y un ejemplo de civilidad.

De entrada, sirvieron tamales oaxaqueños con hongos y queso, al centro dispusieron quesadillas y tacos dorados que resultaban un albur: algunos no tenían relleno y otros sí, una cuestión de azar. Luego llegaron la barbacoa, el chamorro, los nopales, los frijoles y las salsas.

Fue entonces que los candidatos encontraron un respiro, pues el hambre de los fotógrafos les obligó a ir en busca de un taco. Sucedieron las indistintas charlas, las rosas estallaban aquí y allá y hubo quienes no temieron en entrarle al mezcal y al tequila. Sobre el escenario, un grupo de boleros tocaba las viejitas, pero bonitas.

FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM
FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

Aún con el postre en la mano, los candidatos subieron al escenario para dirigir unas palabras. La primera fue Lorena Osornio, quien no faltó a la costumbre y se trabó un par de veces mientras hacía hincapié en que son más las coincidencias que tienen sus proyectos que las diferencias.

Menos conciliadora se le escuchó a Purificación Carpinteyro, quien no reparó en irse contra Claudia Sheinbaum, a quien acusó de no estar presente porque "ya sabes quién" no le dio permiso de asistir. Con esto rompió las reglas del evento, que consistían en no mencionar propuestas, debatir ideas ni descalificar a los contrarios. Bajó el tono de su discurso para tender la mano a sus contrincantes y ofrecerles su ayuda a quien sea que gane, y lo dijo con tal convencimiento que por un momento parecía estar a punto de declinar su candidatura, lo que no sucedió.

Alejandra Barrales no se quedó atrás con el trato amable y les dijo a los demás candidatos que tenían un lugar en su gobierno de coalición, también, pensando en lo que es mejor para esta ciudad.

Y ya.

No hubo baile, apenas terminaron los discursos todos salieron sin siquiera pedir una cumbia ni digestivo. Si no conocían el Salón Los Ángeles, esta tarde lo hicieron muy por encimita.