ESTILO DE VIDA
23/05/2018 11:39 AM CDT | Actualizado 25/05/2018 12:56 PM CDT

¿Es buena idea ir con el mismo psicólogo que un amigo o familiar?

Los expertos nos dicen si es bueno compartir en estos casos.

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Los expertos nos dicen si es bueno o no compartir el mismo o la misma psicóloga con un familiar y o amigo.

La búsqueda de un buen terapeuta es como tratar de encontrar un buen médico o estilista. Si le dices a amigo o alguien de tu familia que estás buscando uno, seguro que te contestan emocionados, "Ay, ¡deberías ir con el mío!". Pero quizá te estés preguntando si deberías acudir con el mismo terapeuta que uno de tus conocidos. Quizá sea raro, interesante o un poco de los dos.

Si bien es un asunto delicado, también es muy común en muchos consultorios, según Chamin Ajjan, un terapeuta de Brooklyn, Nueva York.

"Las recomendaciones de otros pacientes actuales o pasados suman un 25 por ciento de mi carga de trabajo", comentó. "Muchas veces así es como conseguimos la mayoría de nuestras recomendaciones, porque la persona que está en tratamiento contigo habla bien de tus habilidades y credibilidad, tan solo con decir que acuden a tu consulta y recomendarte con sus amigos".

Los pros y los contras

Según los expertos, compartir tiene aspectos tanto positivos como negativos. Mientras que algunos lo dudan, otros preferirían ir con alguien de confianza.

"Es reconfortante saber que el terapeuta ha ayudado y apoyado a tu amigo y que esa sensación de familiaridad puede hacer que sea menos incómodo compartir información personal", explicó Ajjan, "Encontrar un terapeuta que te agrade quita mucho tiempo y una recomendación puede acortar los tiempos".

Sin embargo, puede que te inquiete un poco ir con el terapeuta de tu amigo, sobre todo si son cercanos, lo cual es muy razonable, en opinión de Karla Ivankovich, una psicóloga clínica que reside en Chicago.

"Desde la perspectiva de un paciente, quizá sea preocupante que tu pariente o amigo sepa más de ti de lo que tú has querido decirle al terapeuta en tus sesiones", explicó. "Lo cual también quiere decir que tu terapeuta conoce tus "trapitos sucios" de un tercero, sobre todo si hay drama que involucra a personas del mismo consultorio".

"Desde la perspectiva de un paciente, quizá sea preocupante que tu pariente o amigo sepa más de ti de lo que tú has querido decirle al terapeuta en tus sesiones", explicó. "Lo cual también quiere decir que tu terapeuta conoce tus "trapitos sucios" de un tercero, sobre todo si hay drama que involucra a personas del mismo consultorio". Karla Ivankovich, psicóloga clínica

Este hecho te puede poner nervioso a medida que vas conociendo a alguien nuevo en tu vida, pero despreocúpate: el terapeuta nunca contará tus secretos a un pariente o amigo, o viceversa.

"Como terapeuta, estamos obligados por juramento a resguardar las confidencias de nuestros pacientes, a no ser que presenten un riesgo para ellos mismo u otros", afirmó Ivankovich. "Un paciente que te lleva a alguien nuevo por una recomendación a veces se siente con derechos de saber qué nos dijo el otro, pero, simple y sencillamente, por ética no podemos hablar de eso".

Pero el asunto del "intermediario" es especialmente común cuando hay problemas graves en una familia o entre amigos. Y aquí es donde se complican las cosas a la hora de resolver los problemas.

"Cuando un grupo de amigos o familiares tiene un mismo terapeuta, y hay crisis, los pacientes acuden con el terapeuta para procesar lo que ha sucedido", dijo Ivankovich. "Si es así, luego tienes diferentes piezas de un rompecabezas y se complica ver cuál es el trasfondo del asunto".

De cierta manera, quieres que tu terapeuta sea "imparcial" y "sin prejuicios", añadió Ajjan, lo cual es muy difícil de lograr si está recibiendo información de diversas fuentes.

"Y si alguna vez hay un conflicto o problema con tu amigo o pariente, puede haber triangulación", dijo. "Puede ser que arrastren al terapeuta en su relación para tratar con los problemas o para comunicarse". Esto puede ser "problemático" si esa es la expectativa que tienes, porque un terapeuta no es un mediador entre partes que no se comunican.

Entonces, ¿sí es buena idea?

La respuesta probable es "tal vez" o "depende de cuán cercanos sean y qué tan cómodo te sientas". Pero a Ajjan no considera muy buena esta costumbre.

"Yo no creo que sea buena idea ir con el mismo terapeuta que un amigo íntimo o pariente", opinó. "Se puede complicar de muchas maneras o llegar a perder eficacia".

Ivankovich explicó que en ocasiones uno de los pacientes puede hacer una recomendación para resolver un conflicto o problema interpersonal. (Evidentemente, esto no es lo mismo que terapia de parejas o familia, que resulta exitosa cuando ambas partes están presentes con el mismo terapeuta.)

"En este caso, normalmente los refiero con otro terapeuta", dijo. Una meta es tener un buen terapeuta, y un conocido te puede ayudar con ese punto, pero otra meta importante es que la terapia sea eficaz. Un terapeuta totalmente imparcial sin duda tendrá como resultado que encuentres mejores soluciones.

"Confiar en tu terapeuta es la base de una relación exitosa." Karla Ivankovich

Ajjan cree que la mejor estrategia es ir con el terapeuta del socio de tu amigo, por decir algo, o de alguien que conoces de pasada. "Así hay menos intimidad con la fuente de la recomendación, pero suficiente familiaridad para sentir confianza con esta nueva e importante relación", comentó.

A final de cuentas, depende del paciente. "Si el amigo recomendado tiene un asunto de su vida que no tiene nada que ver con la otra persona que acude a mi consultorio, entonces es cuestión de preferencias", sostuvo Ivankovich. "Los volveré a ver una y otra vez."

¿Y si decides contarle a tu amigo cosas que también le cuentas al terapeuta? "Mi confianza es inquebrantable", recalcó Ivankovich. "La confianza es la base de todas las relaciones con los pacientes".

Así que, si eso es lo único que te preocupa, puedes estar tranquilo (y márcale al terapeuta que te recomendaron).

Este artículo fue publicado en The Huffington Post.