MÉXICO
21/05/2018 5:12 PM CDT | Actualizado 21/05/2018 9:21 PM CDT

Todos se creen ganadores del #DebateINE, pero ¿qué dicen los analistas?

Esto es lo que piensan algunos periodistas y analistas sobre el segundo debate presidencial.

HENRY ROMERO/REUTERS
Ricardo Anaya, candidato de Por México al frente, gesticula junto a su esposa Carolina Martínez después del primer debate presidencial en la Ciudad de México, el 22 de abril de 2018.

Dos de los cuatro candidatos presidenciales, José Antonio Meade y Ricardo Anaya, se declararon ganadores del segundo debate presidencial, mientras que Andrés Manuel López Obrador dijo que les fue muy bien en el ejercicio de Tijuana.

Difícilmente algún candidato dirá que no tuvo un buen desempeño y que sus rivales fueron los ganadores del debate, pero ¿qué dijeron los periodistas y analistas sobre el debate presidencial? ¿Alguno ganó? ¿Quién exhibió mayores fortalezas y debilidades?

Autoridad moral

El articulista de Reforma Jesús Silva-Herzog Márquez criticó a Obrador, candidato de Juntos Haremos Historia, por sugerir que con autoridad moral podría hacer que México salga de sus problemas. "¿De dónde viene la torpeza de López Obrador para el debate? De ahí precisamente. Quien está convencido de tener el monopolio de la verdad, quien se considera el único faro de la moral no siente urgencia de debatir", criticó Silva-Herzog.

Para Jesús Silva-Herzog, AMLO se cree emisario de lo incuestionable y por eso no debate, no profundiza en sus propuestas. "Se le vio torpe", escribió el articulista, pese a advertir que difícilmente afectará su carrera a la presidencia.

Sobre el candidato del PRI, PVEM y Nueva Alianza, José Antonio Meade, es precisamente la fortaleza que él presume la que le juega en contra. "No alcanza a distinguir la oposición entre el político y el funcionario. Weber lo vio muy claro: nada hay tan distinto a un buen político que un buen funcionario. Los talentos del burócrata son las torpezas del político", escribió Jesús Silva-Hérzog, aunque reconoció que mejoró respecto al primer debate presidencial.

Anaya confirmó que es el mejor candidato, al menos para debatir pues se desenvuelve como ningún otro en este campo. Sabe improvisar, comunica emociones, refuerza argumentos y ataca de manera certera, explica Silva-Herzog, aunque advierte una debilidad: "Hay un histrionismo que parece hueco. La suya es una teatralización eficaz pero insustancial. Ninguna idea queda de su participación de anoche".

En el ring

En su columna en El Universal, Salvador García Soto hizo una interesante comparación boxística sobre lo sucedido ayer. A diferencia del primer debate, Meade fue un peleador púgil, que traía buenos golpes y gran habilidad en el ring, pero al final vio desde la esquina la pelea a los dos candidatos que se apoderaron del cuadrilátero: Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya. El cuarto peleador, Jaime Rodríguez Calderón, fue el de las ocurrencias que alcanzó a sacar algunas exclamaciones.

Para García Soto, los dos réferis, los conductores León Krauze y Yuriria Sierra, se pasaron de protagonistas e interrumpían constantemente un combate que al final terminará por confirmar que la pelea es entre dos, y que pese a los golpes y ataques, "los candidatos quedaron a deber en los cómos, más allá de los lugares comunes de 'combatir la corrupción', 'apoyar los migrantes', 'acabar con la pobreza' o 'promover la cooperación con Centroamérica'", escribió Salvador García Soto en "Ni nocaut, ni propuestas, ni ganador".

En su espacio titulado La Feria, Salvador Camarena tiene claro que el ganador del debate fue el frentista Ricardo Anaya, aunque tiene dudas sobre si le alcanzará. Como Soto, Camarena recurrió al lenguaje del box: "Anaya trae guantes, tira golpes pero, salvo en los debates, nadie lo ve. Como en su minispot de ayer, donde se le ve pegarle a la pera, es un candidato sin público, sin emoción, sin campaña, pues".

Salvador Camarena pone el punto sobre las íes en cuanto al impacto de los debates en modificar preferencias electorales. Como ejemplo pone a López Obrador, quien confirmó anoche "que los debates no son lo suyo". Es rígido, repetitivo, sin espontaneidad, sin profundidad, explica Camarena, "pero es el único que no ha dejado de crecer en las encuestas".

¿Qué pasó ayer?

Durante una conferencia de la organización México Evalúa y COMEXI, el conductor Leonardo Curzio criticó la falta de posturas de los candidatos sobre cómo mejorar la imagen de México en el exterior. "Hay muy poca ambición en sus posturas", dijo Curzio.

Leonardo Curzio destacó la coincidencia de los candidatos en la forma en la que México se debe insertar al mundo, principalmente en materia de comercio. "No vemos a ningún candidato diciendo 'nos vamos a salir del TLCAN'", destacó.

Lo que sí criticó Leonardo Curzio fue el tiempo que usaron los moderadores para participar en el debate, que le pareció demasiado, pese a que él será moderador en el tercer debate presidencial.

Más que una relación de presidente a presidente, el presidente de México Evalúa, Luis Rubio, dijo que es necesario mejorar la relación entre la sociedad estadounidense y la mexicana. "En donde tenemos un fracaso es en la relación de las dos sociedades. Necesitamos enviar a chefs, artistas, intelectuales, al ballet folklórico, a que nos conozcan allá como sociedad mexicana; no enviar al funcionario", apuntó.

Para Rubio, el tema migratorio es por definición un tema de política interior y dio una cifra para ver la magnitud: más del 50% de la población económicamente productiva de cuatro estados de la República se encuentra en Estados Unidos. "Esta población no puede ser ignorada internamente", dijo.

Segunda vuelta

Merece una mención a parte la columna de Raymundo Riva Palacio en El Financiero, quien invita a considerar la segunda vuelta electoral como un diseño institucional que se utiliza en las democracias para evitar que la polarización atomice el voto.

Para Raymundo Riva Palacio, las segundas vueltas "permiten un mayor consenso de quien triunfe y provee gobernabilidad después del proceso". El periodista hace un apunte sobre la encrucijada en la que se encuentra el priismo (incluyendo el presidente Enrique Peña Nieto), que tras años de bloquear la incorporación de la segunda vuelta en el sistema electoral, hoy deberán definir si respaldan "a quien les ha dicho cotidianamente corruptos pero que continuará con las reformas emprendidas en el sexenio, como Anaya, o darle el apoyo a López Obrador, que probablemente modificará o sepultará buena parte de las reformas peñistas, pero con quien no tienen agravios personales".

"Es tan simple como cruda la alternativa: si la gangrena impide la salud del cuerpo, esa gangrena –el tercero y cuarto lugares–, tiene que ser amputada. Si no se hace, el cuerpo se pudrirá y López Obrador será presidente el 1 de diciembre", concluye Raymundo Riva Palacio.