POLÍTICA
14/05/2018 5:00 AM CDT

Las deudas pendientes del gobierno federal con las trabajadoras y los trabajadores domésticos

"Peña Nieto nos discrimina al no ratificar el convenio 189. Y no queremos ser ignoradas por los candidatos", claman trabajadoras y trabajadores del hogar.

Cortesía Nosotrxs

¿Quién limpia las casas de políticos y funcionarios públicos? ¿Quiénes son las y los trabajadores del hogar encargados de esta tarea en casas de mujeres y hombres dedicados a la política y servicio público? Poco se ha hablado del indispensable vínculo entre ambas partes, mismo que no siempre llega a buen fin pues los patrones -sabiendo las desventajas salariales y limitaciones legales que aún prevalecen en este tipo de trabajo-, llegan a despedir al servicio doméstico sin una liquidación justa, e incluso, bajo amenazas ostentando un cargo político, público o legislativo.

En teoría su papel debiera ser otro: legislar a favor de quienes desempeñan esta labor en su propia casa, aunque la realidad indica que hay quienes, en ocasiones, han abusado de su papel. Por esta y otras razones de igual peso, el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho, por sus siglas) entregó en días recientes a los cinco candidatos presidenciales, un escrito con las demandas que el gobierno federal dejó pendiente desde 2014 al no ratificar el convenio 189 de la Conferencia Internacional del Trabajo mismo que establece sus derechos básicos.

"No todos los candidatos traen el tema", expone Marcelina Bautista, secretaria general de este sindicato. "Sabemos que es difícil abordarlo porque no miran este sector y no han considerado sus derechos. Hemos sido mencionados en la constitución como el derecho a tener un trabajo digno; y en la Ley Federal del Trabajo capítulo XIII hay un apartado para nosotros, pero en el que no se nos considera horarios, vacaciones, aguinaldo, descansos y seguro social. Por eso pedimos a los candidatos incluirnos en sus agendas para que se legisle a nuestro favor".

Durante el primer debate presidencial los trabajadores domésticos escucharon su nombre. "Oímos a José Antonio Meade", precisa Ana Laura Aquino, secretaria general colegiada del sindicato. "Nos ofrece seguro social, pero no dice en qué régimen. Quienes nos contratan a veces nos envían al seguro popular o al régimen especial; pero ahí no tenemos guardería y es paradójico que como trabajadoras del hogar cuidemos a los hijos de nuestros empleadores, pero que no podamos cuidar a los nuestros que dejamos al cuidado de otros", agrega.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Enoe), elaborada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), en México hay para el primer trimestre de 2017, 2 millones 480 mil 466 personas ocupadas en trabajo doméstico remunerado, cifra que representa 4.8% del total de ocupados.

Aunque este es un sindicato joven (nacido el 30 de agosto de 2015) el Sinactraho cuenta hoy con mil 500 agremiados de los cuales el 99% son mujeres. Esto significa que solo el .06% de ellos en México (entres los cuales se contabilizan algunos extranjeros) están adscritos a él.

Marcelina es una mujer aguerrida que expresa sus ideas claramente y sin rodeos. "Peña Nieto nos discrimina al no ratificar el convenio 189. Y no queremos ser ignoradas por los candidatos, no queremos que solo nos ofrezcan seguro social, para nosotros esa propuesta no es atractiva. Mas bien queremos que los candidatos se comprometan para que se legisle y se nos otorgue lo derechos que nos corresponden; y que nuestros empleadores los cumplan y respeten".

Por eso consideran que si el candidato priista las tomara en serio, habría impulsado desde la Secretaría de Hacienda la ratificación del convenio 189. "No lo hizo. Entonces no veo por qué ahora daría incentivos a nuestros empleadores para que nos otorguen seguro social cuando nosotros queremos que esto sea obligatorio y que los propios empleadores hagan su aporte para nosotros contar con prestaciones de ley".

Cortesía Nosotrxs

La realidad entre cuatro paredes

Adela no es su nombre verdadero, fue cambiado para que esta trabajadora doméstica de 61 años de edad contara su historia a HuffPost México. "Tengo 18 años trabajando en esto y en este momento tengo un problema con una diputada federal que luchó por nuestros derechos. Llevaba nueve años trabajando con ella, luchó por la discriminación contra los trabajadores y mire lo que son las cosas: en su discriminación me dijo que prefería a los perros que a mí".

Adela relata que la legisladora llevó a su casa perros y que ella, como trabajadora del hogar, se opuso a los dos últimos que su contratante adoptó. "Cuando le leí mis derechos y expliqué que yo no me había empleado para eso, reiteró que prefería a los perros que a mí. No puedo darle su nombre ni partido político porque en este momento estamos en la demanda".

Las historias continúan como la de Francisca Bautista, de 54 años, quien recuerda cuando hace varios años trabajó en la casa de un gobernador que le pagaba 300 pesos mensuales por su labor. Marcelina Buendía, conocedora del grueso de las historias de sus agremiadas, enlista "la realidad es que no hay un trato digno porque te maltratan verbalmente; te despiden a la hora que sea sin garantía de indemnización; y amenazan con que son políticos y punto; aunque no cumplen con su responsabilidad ni derechos laborales ni humanos porque somos trabajadoras del hogar".

Ana Laura Aquino prosigue. "También hemos tenido casos de funcionarios de otros países como embajadores y políticos extranjeros que desempeñan cargos aquí y cuando se van, dejan a la compañera desprotegida, sin otorgarle ningún derecho porque él no la contrató".

Marcelina destaca que estos casos han ido en aumento como consecuencia del outsourcing aprobado por el poder legislativo. "Las agencias nos contratan como trabajadoras domésticas pero el contrato solo lo conocen las agencias y los contratantes, no se le da a conocer a la trabajadora. Y ellos, cuando no reconocer el contrato por cualquier razón, no garantizan nuestros derechos. Con los funcionarios públicos aquí en México sucede lo mismo. Por eso promovemos un contrato que recupere los derechos que cualquier trabajador tiene y queremos que eso también lo firmen los candidatos".

Cortesía Nosotrxs

Miel en sus oídos

Las empleadas domésticas no parecen estar dispuestas a dejarse endulzar el oído por promesas de campaña. Todo lo contrario: pelearán por hacerse visibles porque a final de cuentas ellas equivalen a 2.4 millones de votos el próximo 1 de julio.

"No les creo nada, como dice el dicho prometer no empobrece, aunque ya en el puesto se les olvida", afirma Maribel Acevedo, miembro de Sinactraho. "Parece que ahora sí ya estamos presentes para ellos porque siempre hemos estado invisibles", considera Alma García. "Yo no estaría tan segura", piensa María Félix, "porque a final de cuentas una campaña es solo una voz que se va". "Pues mire yo sí voy a ir a votar, pienso cumplir aunque no estoy convencida por ninguno", lamenta Isabel Sánchez, otra joven trabajadora doméstica originaria de una comunidad indígena de Veracruz. "Yo le tenía fe a los independientes y mire: sacar a Marichuy para meter a El Bronco ¡Es un insulto!".

Sí... pero no

Horas más tarde, Meade fijo su postura a las y los trabajadores domésticos e incluso, aumentó su oferta: IMSS, seguro médico para familias, guarderías, seguro de invalidez y vida, cuenta de ahorro para el retiro y créditos para la vivienda. Pero de la ratificación del Convenio 189 y legislar sobre el tema, no mencionó una palabra.