POLÍTICA
11/05/2018 5:00 AM CDT | Actualizado 11/05/2018 5:00 AM CDT

'Sí Tienes Madre', el festejo de Mikel entre cumbia y bendición #Crónica

El candidato a la jefatura de gobierno de Ciudad de México celebró el Día de las Madres y presumió haber tomado el segundo puesto en las encuestas.

FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Emperifolladas y frescas, acostumbradas a madrugar, algunas mamás chilangas atiborran un salón del hotel Fiesta Americana de Paseo de la Reforma para que Mikel Arriola, candidato del PRI a la jefatura de gobierno de Ciudad de México, las festeje. Con cada movimiento que hacen despiden una ola de perfume que da de lleno contra la nariz. Se perciben aromas dulces y robustos al mismo tiempo, marean y abruman, es como estar dentro de una caja de jabones.

Sacan sus celulares y se toman selfies con absoluta naturalidad. Señoras de edad avanzada mueven sus dedos por las pantallas touch como si llevaran toda la vida haciéndolo. Bromean y no tienen pudor en la hilaridad.

Salen por galletas y convierten el evento en una permanente hora del cafecito. Vienen con amigas o se encuentran con ellas aquí, se saludan y se felicitan. Otras echan mano de esa habilidad que tienen las señoras de congeniar con la de junto para la queja, el recuerdo o lo cotidiano.

La mano de una señora adopta la forma de las llamas y reclama de forma amarga: "Es una galletita nada más, hay viejas agarrando hasta para llevar". Atrás de ella cruza una mujer con un plato rebosante en polvorones. Ojalá que no la vea.

Aquella que reclamaba la voracidad, va hasta su lugar y de su bolsa saca cuatro, cinco refrescos y se los pasa a su hija para que los guarde.

FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Una conferencista interrumpe las indistintas charlas para hablar del ser madre y profesionista al mismo tiempo. Presume haber tenido a su primera hija a los 18 años y pregunta quién, como ella, fue "una precoz". Varias manos se levantan, entre las presentes hay quienes confiesan que tuvieron hijos a los 14 o a los 16 años. "Yo por lo menos tenía credencial de elector", no disimula su sorpresa y su reacción suena a juicio moral. De todos modos las felicita.

Las incita a que estudien si es lo que quieren, les da palabras de aliento que cruzan con los lugares comunes para halagarlas. Les dice que son valientes y hermosas mientras se le anuda la voz. Una señora, con la boca llena de pan le da la razón, "sí soy valiente". Pero en la parte posterior del salón se resisten a asimilar el mensaje y, con la voz ya clara, la conferencista les pide que guarden silencio.

No tarda en salir a relucir por qué la eligieron para hablar hoy. Defiende a la familia, bendice el matrimonio y dice que ella no tiene religión. Pero pronto están todas de pie, sosteniéndose las manos y bendiciendo a diestra y siniestra. Hasta al presidente le tocan las bendiciones. Pero que eso no es religión, asegura, es el poder de la palabra.

De repente suben el volumen a las cumbias y se ponen a bailar. Cuando presentan a su candidato a diputado o al coordinador que las llevó, hacen bulla. Es su fiesta, es su día y se dejan llevar por el merengue. Para este momento ya hay una fila de conga paseando por todo el salón.

Se arma la competencia de baile entre delegaciones. Estalla una de esas salsas que suelen sonar cada fin de semana en fiestas de barrios populares. Interceptan a los del equipo de trabajo de Mikel Arriola para bailar con ellos, pero se muestran tímidos. Un señor se levanta y con su esposa les enseñan cómo se hace. Les "da calle".

FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Cuando llega Mikel Arriola revientan las porras y las rosas que les regalaron al llegar quedan aplastadas por los aplausos. Rodean al candidato a la jefatura de Ciudad de México y las traiciona la pericia con la que estaban tomándose fotos cuando tratan de retratarse con él. Les tiemblan las manos y terminan haciendo malabares con los celulares.

Sacrifican su festejo momentáneamente. Le prometen la victoria en las elecciones. Y entonces el locutor les pide, a aquellas que llevaron a sus hijos, que no los pierdan de vista para evitar accidentes. Pero son mamás, todo lo pueden: cuidan a sus hijos, tratan de tomarse una foto y gritan al mismo tiempo.

Unas madres que viven en Coyoacán le piden que regrese. "¡Foto, foto, foto!". La mente cochambrosa reemplaza la efe por una jota y se ríe. Pues si es el candidato de la familia tradicional, cómo va a ser.

Media hora tarda en pasearse por el salón del Fiesta Americana. No se entiende ni se puede adivinar qué le dicen, pero se esmeran en sus palabras. Le acercan a un niño y se lleva en la mejilla un beso que no pidió.

En el acto, en el que también estaba prevista la presencia de José Antonio Meade, candidato presidencial del PRI, se justifica su ausencia por un acto en Culiacán, Sinaloa, pero eso sí, se les hacen llegar saludos a todas las madrecitas.

La directora de la Red Ciudadana se limita, con un marcado tono aniñado, a agradecer la participación de las 700 mujeres que hoy conforman su organización. Claudia Ruiz Massieu les arranca un grito emocionando cuando dice que con Mikel y Pepe Meade las mujeres van a tener becas para estudiar y un salario igual al de los hombres.

Cuando Beatriz Pagés, candidata a senadora, habla del problema que es la trata de personas, el silencio interrumpe la festividad. Rosi Orozco casi rompe a llorar cuando habla de que alguien está planteando que se legalice la trata. Finta con su discurso, lo tuerce, y parece que habla de las drogas; les advierte a todas y las llama desesperadamente a que hagan ganar a los candidatos priistas para que no ocurra lo mismo que les pasó a los estudiantes de Jalisco.

Acto seguido, firman el pacto "Sí Tienes Madre", contra la trata de personas llamado "Si tienes madre", planteado por más de 60 organizaciones civiles.

FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Una señora se niega a ser parte de los festejos, no canta, ni baila, tampoco toma café y dormita mientras las mujeres priistas se deshacen en porras orgullosas.

Al fondo del auditorio, una niña cae de bruces y empieza a llorar. Se escucha un siseo tratando de callarla y su madre va al rescate.