MÉXICO
10/05/2018 2:45 PM CDT | Actualizado 10/05/2018 3:52 PM CDT

La realidad de las madres mexicanas que viven con sus hijos en prisión

Actualmente existen 549 menores de 6 años que viven en un centro penitenciario con sus madres, de acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales más reciente.

Sashenka/Cuartoscuro

Cada 10 de mayo la gente piensa en las maneras -convencionales o no- en que festejará a todas las madres en su vida. La intención de los familiares con madres recluidas en la cárcel es la misma, pero la situación dista mucho.

Actualmente existen 549 menores de 6 años que viven en un centro penitenciario con sus madres, de acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales más reciente.

De acuerdo con la fundación Reintegra, el embarazo de mujeres encarceladas es común ya que hasta el 60% de los embarazos se dan cuando ya han recibido sentencia. Y las condiciones en las que, tanto madre como hijos, se desarrollan son deplorables en la mayoría de los casos.

A pesar de que la Ley Nacional de Ejecución Penal obliga a las autoridades penitenciarios a garantizar a los hijos de mujeres encarceladas: zonas para esparcimiento, una buena alimentación y servicios de salud y de educación de acuerdo a su edad, esto no sucede.

Los hijos y sus madres son víctimas de violaciones a sus derechos humanos, pues dentro no reciben la atención que su condición demanda: alimentación poco saludable y deficiente atención médica, además del hacinamiento.

El hastío continúa una vez fuera

Los menores recluidos no pueden permanecer en los penales de manera permanente. Estos tienen que salir en el momento en que cumplen 6 años. En el mejor de los casos, los infantes podrían ir con sus familiares en caso de tenernos (y que estos los acepten).

Solo el 12% de las mujeres internas no tienen registrado a ningún familiar en su 'kardex' para autorizar visitas, según datos de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México. Además, 70 % no recibe visita alguna, en contraste con los más de 36 mil hombres en prisión, de los cuales 9 de cada 10 tiene visita familiar o conyugal frecuente.

La otra alternativa es poco alentadora: se integraran a un albergue del gobierno.

"Dicha situación sumada al abandono social que sufren las mujeres internas las puede llevar a una depresión que complica su readaptación social", aseguró Jimena Cándano, directora de la Fundación Reintegra.

"El abandono familiar del que son víctimas las mujeres que han cometido un delito complica sus posibilidades de reinserción social, por ello resulta primordial terminar con los estigmas sociales que las aíslan tanto en prisión como una vez que recuperan su libertad".