ENTRETENIMIENTO
29/04/2018 10:13 AM CDT | Actualizado 29/04/2018 10:14 AM CDT

Así quiere convertir Netflix series locales en fenómenos globales

Prueba de ello: las series españolas.

"No importa dónde produzcas, la gente quiere calidad". Esto decía Álvaro Morte, encargado de interpretar a El Profesor en La casa de papel, en el evento See What's Next organizado por Netflix en Roma hace unos días para presentar sus novedades y hacer balance de sus éxitos fuera de Estados Unidos. La serie española es uno de ellos, no en vano, se ha convertido en la producción de habla no inglesa más vista de la historia de la plataforma.

Las dos primeras temporadas de La casa de papel fueron producidas por Atresmedia y emitidas en Antena 3, pero no fue hasta que entró a formar parte del catálogo de Netflix que consiguió el éxito del que goza ahora mismo. No hay conversación en la que no se cuele, sus protagonistas suman y suman millones de seguidores en Instagram y la plataforma estadounidense ya ha anunciado que producirá una tercera temporada de la serie que se verá en exclusiva en Netflix.

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Es sólo una decisión más de la compañía en su estrategia de aumentar la producción en los mercados europeo, asiático y de oriente medio, creando series, documentales o películas originales con un carácter muy local y auténtico pero lanzadas para convertirse en un fenómeno de masas. Sobre esto hizo hincapié el CEO de la compañía, Reed Hastings: "Lo más importante es compartir nuestro contenido, también el que creamos en Europa". Además, aprovechó para recordar que el primer original de Netflix, Lilyhammer, se hizo precisamente entre Noruega y Estados Unidos.

Entre los que ya están disponibles y los que quedan por estrenar, Netflix habrá producido más de 100 títulos originales en 2018, de los que 55 corresponden a Europa. Y ahí no acaba todo. En 2019, invertirán todavía más para conseguir llegar a audiencias de todo el mundo, algo que satisface no solo a los espectadores, también a actores, creadores y guionistas.

"La globalización significa oportunidades", explicaba Alessandro Borghi, protagonista de la serie italiana Suburra durante el evento. "Me siento con ganas y orgulloso de formar parte de este proyecto. Se trata de apostar por darle algo bueno a la gente", añadía. Coincide con él Álvaro Morte, que aprovechó la oportunidad para reaccionar al fenómeno viral de La casa de papel en los últimos meses y de la fascinación por su personaje, especialmente en Latinoamérica. "Tiene mucho carisma sin hacer nada. Se supone que es el malo, pero cuando lo conoces entiendes sus motivaciones", explicó.

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Además de la tercera parte de la serie española, ya son varias las producciones que ganan puntos para ser un éxito en 2019. Una de ellas es 1983, que será el primer título polaco de Netflix, dirigido por Agnieszka Holland y Kasia Adamik, que explora que habría pasado si los rusos hubieran permanecido en Polonia. "Queremos hacernos preguntas con esta serie. '¿Preferimos la seguridad o la libertad?' Es esencial preguntarnos eso ahora mismo y reconocer los desafíos a los que nos enfrentamos. No solo en Polonia, en muchas partes del mundo", declararon las creadoras. Por esto mismo defienden que el proyecto cuenta con un "atractivo global" y que darán una especial importancia a la técnica narrativa.

Holland y Adamik buscan alcanzar un público global y que su proyecto sirva para revolucionar un poco el panorama audiovisual polaco, que según dicen ellas mismas "es bastante aburrido". Otras series de las que escucharemos hablar son Dogs of Berlin, una especie de "mezcla entre Batman y The Wire", la francesa Generation Q y por supuesto la segunda temporada de muy española Paquita Salas.

Ante las preguntas sobre si conquistarán a los espectadores internacionales de igual forma que a los españoles, sus creadores Javier Calvo y Javier Ambrossi responden con claridad. "Es un producto muy de nicho, muy de los noventa y muy local, pero todo el mundo puede identificarse con Paquita", explica Ambrossi. "Paquita somos todos. Todos nos hemos sentido solos o perdidos en algún momento y ella hace lo que todos querríamos hacer hacer y se rebela", sentencia Calvo.

Sobre si ha cambiado algo en su forma de trabajar al cambiar de plataforma Los Javis insisten en que no, en que a ellos les gusta "hacer las cosas en familia y mantener la esencia". Agradecen la libertad que han tenido para grabar la segunda temporada de Paquita Salas y creen que pese a ser un producto local, la gente lo puede disfrutar en otros países porque "gusta trasladarse a otro escenario". Precisamente por ese escenario único y personal en el que se mueve Paquita no pretenden compararla con otras series españolas que han arrasado en la plataforma. "Sentimos presión porque queremos que la gente lo disfrute", explica Javier Calvo, que insiste en que no se ponen límites.

¿Cómo consigue Netflix enganchar a más espectadores?

El catálogo de Netflix incluye cientos de títulos, ¿por qué unos triunfan y otros no? ¿Cómo consiguen llegar a su público objetivo? La compañía estadounidense cuenta con más de 200 "comunidades de gusto" que intentan que cada usuario tenga de un primer vistazo a su perfil, las series, películas o documentales que más le puedan interesar, independientemente del origen.

"No importan dónde se haya producido, ni en que lengua", explica Todd Yellin, vicepresidente de producto de la compañía, que compartió algunos de los trucos que utiliza Netflix para intentar alcanzar espectadores potenciales alrededor del mundo. Uno de ellos es el doblaje de todas sus producciones, que ha pasado de los siete idiomas con los que se lanzaron en un principio hasta los 24 idiomas en los que se tradujo la segunda temporada Jessica Jones, estrenada el pasado 8 de marzo.

El doblaje es una de las principales armas de Netflix, solo hay que ver algunos datos sobre sus series europeas. El 44% de sus usuarios vieron La casa de papel en un idioma que no era el castellano. Algo similar sucede con la italiana Suburra, con un 52% de espectadores que optaron por el doblaje, y la preferencia es todavía más evidente con la alemana Dark, con un porcentaje del 81%.

Manuel Fernandez-Valdes/Netflix
Imagen de la segunda temporada de 'Las chicas del cable'

Otra de las claves está en adaptar el contenido para cada país, como la decisión de traducir o no los títulos de las producciones, aunque no siempre funciona. Un ejemplo de acierto es el de Las chicas del cable. Desde el equipo de producto decidieron traducir el hombre en varios idiomas (Cable Girls en inglés, Le ragazze del centralino en italiano o DieTelefonistinnen en alemán) y obtuvieron una reacción directa: un aumento del 22% en las visualizaciones de la serie.

Todos estos trucos surten efecto en muchos casos. Para muestra un ejemplo: la última temporada de Stranger Thingstuvo más impacto en redes que el estreno del primer episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos.

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